LUCUS AUGUSTA

La gran ciudad

Despues de tanta ruralidad nos acercamos a la única ciudad intermedia del camino primitivo digna de tener nombre de ciudad.

No se puede negar a este camino el esfuerzo físico, y la soledad y el mundo apartado de cualquier modernidad, salvo que tenga que ver con las vacas.

Lugo con su perímetro romano milagrosamente salvado es un bálsamo mental.

Un poco de marcha por fin.

El tute del día anterior era para poder llegar con tiempo a Lugo.

Mi restaurante de bacalaos está cerrado pro vacaciones así que selecciono uno y encargo mientras voy por el camino.

El paisaje ha cambiado. Hemos pasado del monte al valle. Y se nota.

Unidades agrícolas autosuficientes que cuando se juntan son una aldea.

Casa sin cuadra. Establo grandísimo y almacén o zonas para el pienso.

Mucho granito tanto en las separaciones de propiedades como en las propias casas.

Incluso las humildes tiene unos sillares y sillarejos de gran tamaño, que es fácil verlo en casa ricas, pero aquí es la marca del valle.

Recuerda mucho a las zonas de Bretaña de los enclaves parroquiales.

Kilómetros y mucha carretera, que sospechamos va a ser la pauta los siguientes días.

Pero tenemos premio.

Nada más llegar a Lugo al albergue.

Primer error de novato. Que hacemos entrando en un albergue que a las diez, cuando aún es de día, nos cierran las puertas, en el sentido literal del término.

Pues caemos.

He hablado con el trío y no les ha parecido mal lo del restaurante y cambio la reserva de uno a cuatro.

Mientras ellos se dedican a la colada, la hemos compartido ayer y hoy, y ya sabéis lo que une limpiar los calzoncillos de los demás, yo voy a turismo a por información.

Comemos en un sitio muy pijo. Pero como al final vamos seis, no tenemos sitio dentro. Casi mejor, desentonàbamos.

El resultado ha sido intermedio. El bacalao y el lomo muy bueno, el entrante, fideos con almejas, le faltaba fumet. Las croquetas,nos ha dicho el riojano, que no son tan buenas como las de su hermana. La ensalada de Jon y queso según los almerienses estaba buena. El ucraniano comía todo y la canaria ni si, ni no.

Abundante vino y a disfrutar.

Antonio es el riojano, abuelete que ejerce de ello, parlanchín, con muchos caminos y anécdotas. Puede estar todos el tiempo hablando, lo cual relaja a los almerienses.

Juanmi, grande, cara bonachona y buena gente pero le cuesta mucho hablar y mucho más de el.

Juan Antonio, un niño grande. Un disfrute hablar con el, todo a flor de piel.

Es con quién más hablo.

Rosa, canaria, que ejerce de ello. De carácter.

El ucraniano. No se su nombre. Come por dos, si te despistas sigue el criterio de que el que reparte se queda con la mayor parte. Esta haciendo el viaje en bici pero a velocidad de peregrino.

Con esta tribu hicimos el recorrido turístico por las murallas, la catedral, la domus de Mitra y exahustos el grupo nacional le acerque al ucraniano a la casa de mosaico mientras todos gritábamos por una birra.

Una vez pasada la urgencia yo me fui a una tienda a por zapatillas ya que al día siguiente se prevé lluvia y no me fío. Han aguantado pero…..

Volví al mogollón y con un vino, con el libro en el quinto cielo.

Pero los problemas de la socializacion. Me vieron el trio y el ucraniano y me propusieron ir a picar algo antes de ir al albergue.

Carne débil.

Nos dedicamos a los tigres y anchoas.

Y al Mencía.

Mientras íbamos al albergue el ambiente de Lugo era espectacular.

Y nosotros como monja Ursulinas al reformatorio.

Y encima por nuestra culpa.

Lamentable.

 

 

 

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