SEVILLA, SIN ADJETIVOS

MANTENEMOS LAS BUENAS COSTUMBRES

Los que nos seguís sabéis que, más menos un par de veces al año, cambiamos a Kapu, nuestra AC, por el Avión y los apartamento cogidos por Airbnb (no me dan comisión, pero es un sistema rápido y seguro de coger apartamentos, siempre y cuando se mire la letra pequeña de las fotos).

La excusa suele ser algún aniversario. Y de ésta forma, en vez de un regalo individual, toca viaje compartido. Y merece la pena.

Este año nos ha tocado Sevilla y en breve iremos a Venecia.

Y los tópicos siguen siendo ciertos….

Hablar de Sevilla, y pensar en color especial, maravilla, o mas recientemente, 8 apellidos Vascos, la serie Allí Abajo, realities como Tú al norte y yo al sur, son tópicos. Pero no hacen más que  caricaturizar  la  especial atracción que tenemos los vascos por lo andaluz.

Algo tendrá que ver la atracción de los contrarios.

! Que no deja de ser otro topicazo!.

Pero volviendo al viaje, queríamos recordar de nuevo la Sevilla no de Semana Santa. De ésta ya hemos tenido bastantes ejemplos.

Y al ser noviembre con menos afluencia de turistas. Siempre los hay, pero al menos no agobian demasiado.

Y encima con una año de los más cálidos, hemos podido estar casi todo el día en mangas de camisa.

Han sido cuatro días, el primero y el ultimo solo a medias y dos completos.

El vuelo de Volotea extremadamente barato desde Bilbao. Más que puntuales, llegaron en ambos casos antes del tiempo previsto.

El apartamento,un cuarto grande, pero justo al lado de la Plaza Nueva y con terraza. Antes de ir, me reía de la exigencia de Ana de tener terraza en Noviembre, pero finalmente la hemos utilizado todas las tardes como solarium con vistas a la Giralda. Ha sido uno de los platos fuertes del viaje.

 

Manzanilla, picos, embutido o huevas y siestecilla al calor.

Y sin insistir demasiado, para que no se nos note que estamos enamorados de Sevilla, todo lo turístico es accesible a pié, tienes barrios completamente diferentes, tienes Santa Cruz que es un punto y aparte, las iglesias, aun barrocas, son espectaculares, museos relevantes, hay vida en la calle, bares y tapeos hasta hartarse e  incluso los parques, de los que no somos muy forofos, son agradables.

Ana y yo nos preguntábamos  : ¿qué hace que una gran ciudad te resulte especial?, y en lo único que coincidíamos es que a pesar del bullicio, de los coches, de tener río ( aún cuando nos pareció que se vive un poco, como a espaldas de el), de las tiendas;  hay una sensación de tranquilidad en la gente a la que no estamos acostumbrados.

Y  se nota mucho en la gente  hablándose en la calle.

Y al menos nos hace pensar que estamos en un entorno más humano.

Pero bueno, veamos un poco como nos planteamos la visita. Como llevábamos mucho sin estar en Sevilla, nos hemos comportado como buenos turistas. Así que “tocaba” ver la Catedral, la Giralda, los Reales Alcázares, la Torre del Oro, el Parque María Luisa, la Plaza de España, la Tabacalera, el Archivo de Indias, el Barrio de Triana y por supuesto, el barrio de Santa Cruz.

Para no hacerlo muy cansino, mezclamos pateo y barrios con la parte obligada.

Si no, mueres en el intento.

En el Archivo de Indias, la parte de los visitantes no dice mucho, pero tiene unas exposiciones interesantes basadas en lo que van pescando de los gigantescos archivos que tienen. En nuestro caso fue sobre  el Guadalquivir.

De la Catedral y la Giralda se puede decir tanto que prefiero que lo leáis en otra parte. Aquí sí me animaría a una visita guiada, salvo que tengas una buena guía escrita.

Los Reales Alcázares

Imaginemos el Edén , la Yanna o el Paraiso. Son las tres formas, en las que las religiones del libro, intentan describir lo más de lo más, lo cool, lo que conseguiremos con duro trabajo o de lo que nos desposeyeren para fastidiarnos.

Pues, eso son los Reales Alcázares.

Solo estando dentro entiendes  como los reyes,  curtidos por el frío castellano con capital en Burgos y Toledo convirtieron a Sevilla en la tercera y preferida capital. Y cómo optaron por vestirse al igual que  su conquistados y aprender a disfrutar de los jardines y el agua. Y como ser pasto de las críticas,  de los que seguían diciendo que bañarse era propio de damiselas. Dicen que hasta la Reina Isabel  se bañaba con frecuencia en los estanques, pero eso será leyenda seguramente.

No he bebido para escribir esto, pero el corazón del edificio, el Palacio del Rey Don Pedro (tullido y rijoso, asaltacunas y de riesgo para cualquiera que le pudiese amenazar) se te mete por los ojos , te separa de tu entorno y te hace soñar con lo que harías en ese sitio, eso si,  rodeado de huríes como no podía ser de otra forma.

Ya lo siento pero lo tenía que decir.

Ya me flagelaré en otro momento.

Barrio de Santa Cruz

A Fernando III el Santo (los nombres siempre son bastante irónicos) hay que reconocerle ciertas aficiones culturales que le diferenciaban de la manada de bestias de alrededor y cierta descendencia bastante ilustrada. Y, ya sea motivado por algo realmente sentido o por interés, se vanagloriaba de ser rey de las tres culturas. Y al menos algún tiempo pudieron convivir las tres religiones y sus adeptos.

Las aljamas eran muy potentes y en un inicio de la política de reagruparlos y tenerlos en un sitio, convirtieron varias aljamas en  una grande y probablemente la mayor aljama de España y Europa.

Por vagueza relacionamos Santa Cruz con Judería, pero realmente es una parte de ella.

Físicamente cubre dos puertas de la muralla (Carmona y Carne), y las calles Mateos Gago y Menendez Pelayo.

Igual es porque estamos acostumbrados a los zocos árabes y hemos conseguido sobrevivir sin  perdernos en Fez sin guías de ningún tipo , pero manejarse por este Barrio es como manejarse por el Barrio Gótico de Barcelona.

Sencillo.

En estos barrios si callejeas, acabas volviendo ene veces al mismo sitio y en realidad no ves casi nada, por lo que al principio hay que ser metódico, hacer una lista de lo que quieres ver y  seguir calle a calle, volver, seguir, volver, seguir y si consigues hacerte un mapa mental, entonces callejear.

En nuestro caso tomamos desde los Jardines de Murillo, Plaza de Santa Cruz, Calles Doncellas y Cruces (donde está la mal llamada plaza de las tres cruces, pero uno de los sitios más bonitos) y el Callejón del Agua. Y desde ésta Susona (con una historia muy bonita de amores y arrepentimientos con final triste y por eso se llama también Muerte, ya sabéis eros y tánatos), Vida, Plaza de Doña Elvira, Hospital de Venerables. Y luego hacer lo mismo desde la calle Martinez Gago.Calle Jamerdana, Santa Teresa y otra vez Doncellas. No olvidaros de la plaza de Santa Marta una de las más escondidas. Esa la buscáis vosotros.

 

 

 

 

 

 

Y una vez cansados volver a hacer lo mismo por la aljama no incluida en el Barrio Santa Cruz. Calle Levies, Santa Maria la Blanca y su antigua sinagoga, San Bartolomé, plaza de Mercedarias y así hasta que aguante el cuerpo.

 

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En la puerta de la Carne tenéis una freiduría (de la Carne)  de calidad, que junto a una buena cerveza o manzanilla os pueden animar.

En la calle Martinez Gago en los soportales, está la Bodega de Santa Cruz, que aún estando en terreno guiri te sientes sevillano. relacion precio calidad muy bueno.

 La religiosidad cristiana a flor de piel.

No me refiero a la Semana Santa, espectáculo que supera en mucho lo meramente cristiano. Eso no sorprende.

Si tuviera que definir la vida cristiana en Portu o en Tolosa, la misa mayor, los funerales y bodas son el punto de reunión importante y con gente.

Durante la semana algunas ancianas a la búsqueda del calor o de compañía.

En Sevilla nos hemos encontrado con gente en las iglesias. En misas a las 9, a las 12, a las 16…. Gente de todas las edades, de ambos géneros. Y algo, aún más curioso. Las pequeñas capillas con sus santos, vírgenes y cristos con gente rezándole, o tocándole con fervor natural.

O rezos sueltos (llegar, arrodillarse, rezar, santiguarse y salir).

Me imagino que los curas se pegarán por poder venir por estos lares. Al menos ¡ aquí se lo trabajan!.

Incluso en los quioscos, se veían muchísimos calendarios de los que pensaba que solo se veían en las películas españolas antiguas.

Las Iglesias

No intentamos ver todas, pero si que nos esforzamos en ver aquellas iglesias donde están las principales Vírgenes y Cristos.

El resumen de las visitas es que, a veces, no sabes si los pasos realzan la belleza de la Iglesia o si las Iglesia son mero envoltorio de las imágenes.

Otro aspecto es que al ser sede de Hermandades hay muchos voluntarios que están a la entrada  y que en algunos casos te enseñan la iglesia.

Merece la pena.

Nuestra particular selección fue:

Santa Ana, de la O, El Cachorro y Esperanza de Triana en la capilla de Marineros. Todas ellas en Triana.

Iglesia de la Magdalena, San Salvador, San Lorenzo/Jesús del Gran Poder, San Pedro, San Luis, La Macarena,

Otros y no menos importantes

Caixa Forum Sevilla: Estrenado en marzo del 2017. Situado bajo la impactante torre Sevilla de Pelli y aún en un entorno de obras del centro comercial, está el Caixa Forum. Hemos tenido la suerte de ver las exposiciones de Fortuny y de Walt Disney. Espectaculares.

Restos romanos: En la calle Mármoles, en alameda Hércules y en las murallas cerca de la Macarena

Los bares, bares : Hay muchos y muy buenos, pero Eslava, Ricardo, Antigua Abacería Rinconcillo, Dos de Mayo, la Antigua Bodeguilla, Bodega de Santa Cruz, Las Golondrinas y Blanca Paloma son solo algunos sitios reputados, donde ponerse tibio a comer.

Barrio de la Macarena: Ha sido nuestro descubrimiento de éste viaje. Nos ha dado la sensación que es un pueblo tranquilo dentro del propio Sevilla. Hemos disfrutado paseando por el entramado entre San Luis, Castellar y Feria.

El vino de naranja: En uno de los bares que empezó a servirlo.

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El mercado de Triana:  Donde además nos dieron una lecciones de andaluz.

Las setas:  Que es como le llaman con guasa a lo que han colocado en la plaza de la Encarnación y que excepto como parasol no acabo de verlo muy claro.

RESUMEN

La lista de lo que nos hemos dejado es tan grande que tendremos que volver en breve.

Un noviembre tan soleado y agradable, con pocos turistas y en días de labor, es un vicio.

Y no podremos resistirnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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