Castilla-Leon: De Moratinos a Hospital de Orbigo

León es muy grande

Con diferencia, es la parte de mayores contrastes.

El principio es continuación de la meseta palentina. Por lo que es olvidable y solo sufrible.

Esta entrada va de esta parte, que cubre desde Sahagún hasta Hospital de Orbigo.

Luego ya veremos los cambios que implican la montaña y los techos del Camino de Santiago.

Todos esperamos ya ese cambio.

Mientras estamos en eso, se nos ocurre la brillante idea de que en dos días vamos a llegar a León.

Un ejemplo de tontería colectiva que va a tener malos efectos.

Solo pensando en ese objetivo, nos metemos el primer día más de 28 km y el segundo 39.

Llegando a León derrotados y de la peor forma para disfrutar, probablemente, de la mejor capital de todo el recorrido.

Pero también ha valido como escarmiento.

No hay ninguna obligación de llegar y disfrutar, debiera ser el principal objetivo.

Igual no caigo de nuevo.

Etapa decimocuarta: Moratinos El Burgo Ranero

Llegas a Sahagún, que por sí sola merece una buena visita en detalle.

Me lo encuentro todo cerrado por ser domingo y muy de mañana.

Todo tremendamente aburrido.

A lo lejos están los montes palentinos y probablemente Picos de Europa, pero enfrente llano.

Calzada del Coto, Calzadilla de Hermanillos o Bercianos del Real Camino están, pero como si no existieran.

Llegamos a El Burgo Ranero. Lo mismo, pero tiene un albergue de donativo y de gente maja como voluntarios.

Sabemos que doce kilómetros más adelante tenemos Reliegos, pero ya cometí el error la vez anterior y dos veces no. Es aún peor que El Burgo y el albergue es nefasto.

En el albergue, después de comer se nos da una situación peculiar.

Una coreana, que podía ser mi madre, no encontraba la mochila.

El movimiento logístico de los envíos de las mochilas de pueblo en pueblo, está al nivel de las entregas de Amazon.

Paso más de una hora intentado localizar su mochila en los cuatro sitios del Burgo donde pueden entregar mochilas y hablando con las compañías de transporte. Ella mientras tanto, casi en crisis nerviosa.

Que en coreano es aún más singular.

En un momento de lucidez le pregunto dónde la había enviado y señalando en el mapa resulta, que era un pueblo cinco kilómetros antes.

Al menos final feliz. Taxi, va y viene y ya le vemos cocinar como si nada hubiera pasado.

Me sorprende la capacidad que tienen de sobrevivir en un mundo donde las grafías son tan diferentes.

Y con esas edades.

Y haciendo el Camino…

Aún cuando no ha sido una etapa muy larga, ya parte del grupo de Moratinos ha caído. Y los dos de Castellón han llegado derrengados.

Y queda aún lo peor

Etapa decimoquinta: El Burgo Ranero León

Llegar a Reliegos son doce kilómetros de vacío.

Llegar a Mansilla de las Mulas, supone pasar por un polígono industrial sorprendente en pueblo tan pequeño.

Compro chorizo, ya que en el albergue de León no tienen cocina.

Villasante y su puente singular , pero entre población, carreteras y tráfico y calor.

En Arcahueja con sus cuestas es ya morir.

Son más de ocho kilómetros que nos faltan para llegar, pero se convierten en el doble en nuestra cabeza y cuerpo.

Y encima en la parte industrial de entrada a León nos desvían por una pista forestal, que suelta el calor como si fuera una calefacción.

Afortunadamente llegamos a la puerta de las monedas y poco más adelante las monjas benedictinas carbajalas.

Física y mentalmente agotado.

Para otros el final del camino.

A Emili, al que me costaba seguirle con su ritmo de jubileta marchoso, la rodilla no le ha aguantado, o las ganas de seguir se han difuminado.

Me prometo que no se volverá a repetir.

A pesar de todo en León hay visita obligada.

La basílica de San Isidoro, con el cáliz de Doña Urraca y la posibilidad que sea el Santo Grial.

Alguna vez acabarà volviendo Jesús con sus tazon en la mano y desaparecerá tanto santo grial

Pero sobre todo por los frescos de la cripta que me calman todos los malos pensamientos.

Y si queda alguno, compro vino de la tierra y lo celebro a solas en el comedor del albergue, mientras un grupo de adolescentes juegan al Burro en la versión mejicana de txantxo(cerdo).

Etapa decimosexta: León Hospital de Orbigo

Es tontería, pero solo saber que no tengo meta, ayuda a hacerlo todo más relajado.

La salida de León y todo el resto es de lo que ayuda a no repetir el camino.

Virgen del Camino, Valverde de la Virgen, Villadangos del Páramo, San Martín del Camino son paradas en ninguna parte.

Opto por llegar a Hospital que son más menos 34 kilómetros.

Pero el premio es un albergue bonito y relajado. El parroquial gestionado por los de la Orden de Malta.

Es curioso el cambio,que se intuía en Sahagún y se confirma en León.

El castellano empieza a oírse de forma habitual.

Ya no somos los bichos raros.

En el albergue se dan los primeros casos de socialización en serio.

Primero con un bilbaíno, después con un grupo de italianos que me invitaron a cenar y que junto a dos franceses , un americano y un búlgaro hicimos unas gracias y una cena agradable.

Y para acabar un ibicenco nos cautivó con sus viajes de mochilero a India,Nepal y Tíbet.

Una noche redonda que echaba en falta.

Pero no sé si concidiremos de nuevo.

En este viaje tengo pocos personajes definidos.

Los primeros once días han sido de robinsones, casi solos Ana y yo.

Y ahora por mas kilómetros que el promedio, me voy distanciando de la mayor parte.

Con dos castellonenses pasè un buen rato, dos caracteres muy diferentes. Uno ” normal”,otro extremo.

Con un catalán Emili, hablé bastante, pero la rodilla le llevó a abandonar en León.

Con Rubén de un pueblo cercano a Coria un día excepcional, que espero podamos continuar.

El se quedará en Astorga a visitarla y a comer el cocido.

Yo he huido del cocido esta vez, pero esto ya os lo contaré.

Solo hay uno con el coincido desde Tosantos. El único con el que preferiría no coincidir. El clásico personaje casposo de las películas de Landa. Haga lo que haga me coincide en la misma camareta.

Vinos de la Tierra de León

Por ignorancia, cuando nos hablan de León y vinos asumimos Bierzo con su Godellos y Mencía, en blanco y tinto del que hablamos en la siguiente entrada.

Pero gracias a uno de los parroquianos de una tasca, me comentó lo de la Denominación Tierra de León.

He probado más los blancos, en los que predomina la uva Albarin, aún cuando usan también Palomino, Verdejo y Godello.

En los tintos se basan en la Prieto Picudo, y también Mencía, Tempranillo y Garnacha.

Vinos buenos a precios muy competitivos y que al menos reducen la tiranía del verdejo de rueda.

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