Los desiertos de las Bárdenas y los Monegros.

¡ Y sigue lloviendo en Mayo y Junio en Euskadi!

Por estas fechas, nuestro plan ideal es irnos a Asturias a disfrutar de las innumerables playas de la zona de Llanes y empapuzarnos de sidra, tortos, jijas, fritos de pixin, bocartes, parrochas y chipis a la plancha sin limpiar por dentro.

Algo suave para dar fin la operación bikini. Ya no hay remedio, lo que se vea o lo que esté, ya no va a ir a mejor.

Pero el parte meteorológico era claro, alertas amarillas por lluvia en el Norte.

Mirada en detalle del mapa y el único sitio cercano para un viaje corto de cuatro días y cierta garantía de no lluvia, era Zaragoza.

Ya que estábamos, si nos íbamos a los desiertos, igual algún día podiamos lucir palmito y tomar el sol.

Bárdenas Reales y Monegros. Navarra y Aragón.

Los objetivos de la desesperación.

¡ Y que sorpresa !

Las Bardenas Reales.

La explicación formal de cómo aparecieron las bárdenas es otro de esos mares interiores que se crearon cuando los Pirineos, la cordillera Ibérica y los montes catalanes aparecen como granos adolescentes de un día para otro.

Lo otro lo hizo el tiempo , cuando el Ebro sacó pecho y encontró una salida al Mediterraneo. Se vació el charco y aquello empezaba a parecerse a un trozo de barro con piedras por encima. Donde había piedras, se formaron los cabezos, y donde no los había los barrancos.

Con un poco más de tiempo desaparecerá todo, pero mientras, podemos disfrutar de nuestro desierto de Arizona Made in Navarra.

El Centro de Interpretación solo vale para que te den un mapa esmirriado del Parque. Hay otro mapa que lo dan en Tudela de la Ribera, Tudela y Bardenas algo más detallado.

Pero nada comparado con lo que nos explicaron en Arguedas.

Arguedas

Con todos los perdones, en medio minuto ya has visto lo interesante de Arguedas. Pero sorprenden varias cosas.

Tiene más de treinta y tres establecimientos de alojamiento (casas rurales, hoteles, pensiones, apartamentos,etc).

Quince bares, seis restaurantes y varios centros de aventura para poder visitar las Bardenas.

Un área de autocaravana completo ( y lleno de franceses por cierto)

Impresionante.

En información, preguntamos el motivo. Y claramente hablan de las visitas a las Bardenas. Y más en concreto de los franceses, como principales visitantes.

Hay una guía completísima del parque, de unos quince euros ¡que se vende en los Declathones de Francia!.

Para los que aún quieren más en detalle hay otra guía local, de treinta euros donde es abrumador lo que se puede hacer.

Las visitas son de varios días de andar y también hemos visto, caballos, BTT

A todo esto hay que añadir Senda Viva, que ya por si merece la pena la visita, si cumple lo que dicen en su web. Nosotros no pudimos estar ya que, excepto julio y agosto, el resto del año es solo los fines de semana (revisar el calendario ya que hay dias relevantes adicionales).

Y la Virgen del Yugo que tampoco pudimos ver, al abrirse el fin de semana.

Lo que no tiene el pueblo lo cubren los alrededores. No es de extrañar su propaganda como puerta de las Bardenas.

Las diferentes Bardenas

Uno no es consciente de lo grande que es, hasta que hace el recorrido propuesto para la Bardena más desértica y donde está el emblema del parque, el Cabezo de Castildetierra. Es la zona baja de la Blanca.

A la Blanca Alta con el recorrido de Carcastillo, no conseguimos ver la pista que salía entre los montes, por lo que nos perdimos esa parte, tan espectacular como la anterior, por lo que nos dicen.

Hay un montón de recorridos que van a otras zonas emblemáticas como la Reserva Natural del Rincón del Bu, o la Reserva del Vedado de Eguaras. Pero son andando on en BTT.

Volviendo a la carretera, cogimos el desvío hacia Ejea de los Caballeros para poder cruzar y bordear el Monte de San Gregorio y la zona Negra, menos áspera y con más brezo, matorrales y pequeños árboles. Dando un poco de vida a la zona.

Empiezas a entender a los franceses, ya que es una zona donde con el coche solo aprecias una parte mínima del parque.

Tudela: La Capital de la Ribera

Tudela siempre ha sido mucho Tudela. El carácter de la Ribera en estado puro.

Es bonito ver como una comparativa entre la Tudela Medieval y la actual demuestra lo grande que ya era, llegando a ser la ciudad más poblada, y durante tiempos discutiendo con Pamplona la importancia como corte.

Y a pesar de haber tenido siempre riqueza agrícola, los sesenta y setenta, ampliaron la población hacia fuera, respetando el casco viejo.

El estilo navarro aragonés, con ladrillo, logia en la parte superior y austero por fuera se ve por todas partes.

Merece la pena perderse. Pero al hacerlo también te das cuenta de la cantidad de solares, me imagino que por decrepitud de las viviendas y que no se ha vuelto a levantar, la ausencia de comercios, solo centrados en una calle y la abundancia de bares.

Queda mucho por hacer si se quiere que el casco viejo recupere cierto esplendor y resulte agradable a la visita detallada.

Hay muchas casas palacios, pero destacar el Palacio del Marques de San Adrián, Casa del Deán, Casa de Almirante, la de Ibáñez luna…..

Por otra parte están bien definidas las dos Juderías, la nueva y la vieja Vetula.

La catedral es espectacular. La portada del juicio merece una vista detallada.

Y los retablos góticos, y la luz, que hace que la iglesia sea ligera. La sillería, y el sepulcro. Y el claustro.

Merece la pena la visita, aun con la mala costumbre de ser de pago.

La Magdalena, estaba cerrada, pero al menos vimos la portada.

Esta vez no nos tocó, pero hay varios restaurantes clásicos, en los que la verdura es el plato principal.

Dejarse llevar por cardos, alcachofas, espárragos, vainas, y menestras, es un placer en esta zona.

Dormimos en el área, completa de servicios, del parking público gratuito. Si sigues las indicaciones de parking gratuita llegas directamente. Está en la parte alta de Tudela.

El Bocal

El mapa que nos dieron de la ribera, nos da las claves de la importancia del Ebro y de los canales de Lodosa y Tauste, Están reflejadas las acequias y como una zona tan seca es capaz de convertirse en un vergel.

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Preguntamos por una zona relajada y nos enviaron a El Bocal. Una zona peculiar, verde, antigua zona de inicio del Canal Imperial y ahora convertido en un remanso de tranquilidad. Con su palacio de Carlos V, los remansos del río, los arboles singulares, los jardines y un ¡ laberinto!. Muy bucólico.

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De camino vimos el cartel de Aceites Artajo. Nuestro compañeros bloggers autocaravanistas le dan bastante propaganda.

La visita y pernocta la tenemos prevista para otra ocasión.

Los Monegros

Viendo lo que nos había pasado en las Bardenas, ya nos imaginábamos que algo dificil iba a ser la visita para nuestro plan de hacerlo con Kapu y no andando.

Pero bueno algo pudimos hacer. Hay una web bastante razonable que puede ayudar: Los Monegros

A los Monegros le pasa algo parecido a las Bardenas Negras. Visualmente no es tan espectacular en las aproximaciones.

Por otra parte con un paisano bastante instruido y conocedor de la zona, nos indicaba que esta zona cambió mucho gracias a los regadíos, con lo que la sensación de desierto se da en pocos sitios. Y fuimos a por ellos.

Cuando salimos de las Bardenas Negras,la carretera de forma natural nos llevó a Ejea de los Caballeros. Dos iglesias bonitas ( San Salvador y Santa María), calle que las une con palacios y muchas rosas en las alamedas. Hay la llamada ciudad del agua y sobre todo el museo Aquaagraria, destinado a la maquinaria y la importancia del agua en esta zona tan seca.

Dormimos junto a la plaza de toros.

En Leciñena vimos el santuario de Magallón. Solo por fuera y reconvertido en albergue. Solo interesante por las espectaculares vistas que incluyen mucho Pirineos. Merece la pena ver el panel de orientación.

Un poco más adelante y antes de llegar a Alcubierre hay dos zonas de restos de trincheras, uno de las Tres Huegas con un monumento franquista, y unos carteles indicadores de cada parte que parecen solo la versión de los ganadores. y la otra de la Ruta de Orwell.

Trincheras tan cerca una de otras y con tanta muerte entre medio.

Sariñena es la capital de los Monegros. No la vimos. Está la laguna, para ver pájaros y la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes. Cerrada, con lo que nos perdimos las pinturas de uno de los cuñados de Goya.

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De camino hacia Sena, está la joya de la corona de los desiertos. La ruta de Jubierre. Es como si estuviera escondido y de pronto estuvieras dentro de una película de vaqueros, perdidos y sedientos.

Merece la pena tomárselo con calma. Aviso a navegantes, hay demasiados caminos, pistas, pisitillas. Si no tienes garantizada la estanqueidad del vehiculo, tendrás que sufrir como nosotros dos días quitando el polvo dentro de la AC.

Y si la tienes y te animas, mira bien para no perderte.

La próxima volveremos con zapatillas.

Son difíciles de comparar, pero en esta ruta, te sientes más integrado en el desierto.

El siguiente punto, muy conocido últimamente era el Monasterio de Sigena. Otro que también estaba cerrado, asi que nos quedamos con las ganas de ver lo que habína recuperado.

Zaragoza capital

Como por el norte seguía el mal tiempo, en vez de ir por Huesca y Jaca, optamos por volver a visitar (visita de médico) Zaragoza.

Llegamos tarde, con lo que casi nos desesperamos intentando aparcar. Al final un poco más lejos de lo ideal, aparcamos en la Avenida de José Atarés, esquina cercana al puente de Almozara. Por la noche no hay mucho tráfico, con lo que a pesar de estar al lado de la carretera tienes bastante tiempo tranquilo. Buenas vistas y zona verde, mejor que el parking que estaba junto al puente de Santiago, más cercano pero superpoblado. Ambos en park4night.

Como la luz está hasta tarde, paseamos por el Tubo, por la plaza Santa Marta y como no, por plaza del Pilar.

A la mañana vestidos de turistas (eso si con polvo aún en los armarios), pudimos ver el Teatro de Caesaraugusta ( si no eres muy forofo de la piedras romanas, desde la cafetería mirador, sin entrar puedes hacerte una idea, para los forofos, hay una entrada conjunta para ver el foro, el teatro, las termas y el muelle).

El museo Goya, Colección Ibercaja, Museo Camón Aznar, es un imprescindible. No tanto por sus cuadros, que los hay, ni por las salas dedicadas a los antes de y después de Goya. sino por los grabados. Semejante concentración solo la había visto en el San Fernando de Madrid en la parte de calcografía con las planchas originales de Goya, (es un museo “menor” en cuanto aceptación y conocimiento de público, pero para mi es una visita obligada en Madrid).

La Basílica del Pilar tiene todo lo necesario para ser espectacular, pero como es un estilo poco atractivo para nosotros, hicimos la visita a la Santa Capilla, de Ventura Rodríguez, barrocazo y que guarda el Pilar, encima del cual se apareció la Virgen a Santiago. Un salve por el reciente Camino de Santiago y a hacer un poco de ejercicio de brazo por la Calle Espoz y Mina y Santa Marta.

Y con poco más viaje de vuelta a Portu.

Algo de sol tuvimos, nubes bastantes, pero la lluvia nos respetó.

Y eso, a estas alturas, ya es bastante

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