1ª PARTE: HASTA BULGARIA
UN LENTO RECORRIDO DE 100 DÍAS POR ESLOVENIA, HUNGRÍA, RUMANÍA, BULGARIA, GRECIA Y TURQUÍA Y VUELTA POR ITALIA.

Al preparar el viaje y sobre todo al explicar a la cuadrilla a donde íbamos, las dos ideas fuerza eran repetir el recorrido de la curva del Danubio que hicimos hace siglos en nuestra Luna de Miel y la Turquía Clásica.
Además sabíamos que íbamos a ir con Kapu en todo el viaje de ida tocando tierra y que la vuelta sería básicamente en ferris de Grecia a Italia y de Italia a Cataluña.
Y aún cuando contábamos con tiempo habíamos jurado por Tutatis que una vez pasado Hungría, cruzaríamos el resto como si no hubiera un mañana hasta llegar a la frontera con Turquía.
Estos eran los mimbres pero la cesta salió como quiso y nos dejamos llevar.
Francia e Italia pasaron razonablemente rápido. A Eslovenia llegamos pronto . Como teníamos cercanos nuestros juramentos y aún cuando nos gustó más de lo que pensábamos, fue visto y no visto y por supuesto lo pasamos a la lista de pendientes para verlo en detalle.
Hungría lo previsto. Pero a partir de Rumanía perjuramos y empezó otro ritmo de viaje.
Salimos a principios de Marzo (Inauteriak han sido tempranos) y acabamos para San Juanes. Hemos pasado del invierno nevado en varias zonas al verano escandalosamente cálido de la zona de Toscana.
El mapa del viaje lo tenéis en el link. Lo peculiar en éste mapa es que no solo están los sitios visitados o donde hemos dormido (en negro) sino también los puntos que en los preparativos nos parecían relevantes para visitar. Es lo que hacemos habitualmente , pero así podréis ver que hubiéramos necesitado otros tres meses para poder cumplirlo.
LINK:
MAPA VIAJE A TURQUÍA 2025 DE APURANDO EL FUTURO
Para los que no manejen My Maps (se está quedando obsoleto pero me gusta) cuando lo abran, a la izquierda , clican en el cuadrado de Visitas y aparecen o desaparecen todos los puntos del preparativo.
Y para los animados a leerlo voy a mezclar, a lo habitual de información, algo más de como nos sentimos en estos viajes largos y en poco espacio. Igual animamos o espantamos a los que le están dando vueltas a la opción de comprar una AC y usarla.
Pero todo muy ligero, apto para menores.
No hay sexo, tabaco, alcohol o broncas. Aún me dan vergüenza estos temas y los dejo para cuando escriba alguna novela en la Misericordia de Tolosa.
Que ya queda menos…
Tener paciencia que van varios artículos. Este es igual el más largo, pero aligerado con las fotos.
Que os sea leve y a disfrutar leyendo como preludio de disfrutar viajando.
ESPAÑA, FRANCIA, ITALIA.
Vayamos donde vayamos todos los caminos pasan por Valladolid a ver a Ander. Esta vez con recorridos por Castilla León. Y luego por Bilbo que tocaba celebrar el cambio de piso de Ane. Además teníamos ITVs personales y pasar por Tolosa para recoger despistes.
El 11 es el típico día a olvidar. Francia sufre de continuos atascos y este día los hemos pillado por tráfico, obras y lluvia. Llegamos a Dax derrotados , tanto que cenamos con comida del KFC. De paso nos acordamos que se nos ha olvidado cambiar una de las bombonas que ya estaba casi vacía. Queremos salir con las dos a tope. Sabemos que para rellenarlas, las válvulas españolas son más complicadas que las francesas, alemanas o inglesas y es una lotería el encontrar algún sitio para rellenar. En todos estos años no hemos encontrado ninguna, exactamente igual que premios ganados en la Loteria. Otra solución es comprar bombona y regulador del pais. Intentaremos evitarlo.
Así que el doce volvemos a España, pero ni nos planteamos repetir hacia Irún aún siendo más corto y bajamos hacia Jaca . Cambiamos la bombona y al poco una piedra nos mella el parabrisas. Nos ha tocado la pedrea. Talleres disponibles para AC no es tan fácil. Acabamos en Lleida. Llueve. Optamos por ir a Vic que nos gusta. El área de Acs pasable pero embarrada. Además nos tomamos en serio los resultados de la ITV personal y nos toca reducir la sal, el vino, el pan, el queso…. Aún cuando hiciese un sol espectacular, es un día gris para nosotros. Cenamos coliflor cocida.
El trece amanecemos bien. Ligero sol y un ruido de soplete que no sabemos de donde viene. Estamos justo al lado de donde salen los globos aerostáticos. Un buen inicio a sabiendas que en Capadocia los veremos por todas partes. Empezamos a tener dudas de si subir o no cuando lleguemos a Capadocia. La canastilla parece pequeña y frágil . En nuestras cabezas empiezan las auto excusas.
Con otro ánimo empieza un día de viaje largo por Francia. No pillamos atascos, ni obras. Normalmente no vamos por autopistas. Y Francia es la reina de las rotondas en las carreteras regionales. Alguna nos toca, pero menos de las esperadas. Llegamos a Gigondas. Pueblo que da nombre a una de las múltiples AOC (el equivalente a nuestra denominación de origen controlada) dentro del paraguas de la zona de vino de Cotes du Rhone. Probamos el vino del pueblo. Esto mejora los pensamientos creativos.
El catorce nos dirigimos hacia Briançon. Pero necesitamos llegar a Galp. Imposible. Seguíamos los desvios por obras, pero el resultado era entrar en bucle. Llevamos kilómetros a nuestras espaldas y semejante sensación de impotencia y de estar atontados no la conocíamos. Los únicos pasos están en obras y solo se puede pasar de noche. Pero para cuando llegamos a esa conclusión ya es tarde. En Nyons tiramos la toalla y no nos queda otra que bajar y pasar a Italia por el camino que más odiamos y de peores recuerdos: por la Costa Azul y la Riviera.
Conseguimos llegar a Aups. Un sitio realmente bonito y agradable. Dormimos en aparcamiento.
Sabemos que pasar por Cannes, Niza y Ventimiglia suena bonito, pero siempre hay mucho tráfico pesado y con lluvia esas ciudades por la mañana son una ratonera. Todo sea por llegar a Italia de una vez. Por fin ya en Italia, pasamos de San Remo y subimos a Garessio, llegando casi de noche. Vuelta para estirar piernas y a dormir. Aparcamiento con varias ACs, bar abierto que nos permite probar las mieles del ya típico Aperitivo italiano.
Sorpresa por la mañana. Vemos un buen trozo de los Alpes Marítimos nevados. El dieciséis cumplimos como leones. Cruzamos todo el norte de Italia, disfrutando de kilómetros de colinas llenas de avellanos para la fábrica de Nutella en Alba, las colinas de Asti, Patrimonio de la Humanidad y los arrozales de Udine. Impresionan las dimensiones y así hasta caer agotados y parar en Latisana. Tiene área. Sin más.
Hoy es cuando nos decimos a nosotros mismos que empieza el viaje. En nuestra jerga significa pocos kilómetros y muchas paraditas. Y empezamos con uno de nuestros caprichos. Aquilea. Su fama actual es por la Basílica de Santa María Asunta del S XI y sus mosaicos del S IV, pero para los frikis de la historia de Roma era una de las nueve ciudades más importantes del imperio, residieron y murieron varios emperadores, era un gigantesco puerto, ejercía de tapón para las invasiones bárbaras y también era uno de los nudos de comunicaciones más importantes en el mundo romano de Occidente y Oriente. Y cada año que vamos las obras de recuperación de las ruinas romanas avanzan y cada vez más visibles y menos de imaginación.

Espectacular. Babeando bajamos a Grado. Dicen que nació cuando Atila pasó y destruyó Aquilea. Entonces era una isla. Agua por todas partes para ver si los otros se ahogaban y pasaban a otros lares. Una coqueteria muy de disfrute veraniego. En estas fechas gélido. Optamos por irnos a otro sitio que no conozcamos. Gorizia. Es ciudad frontera con Eslovenia, antigua parte de Yugoslavia y el trozo de Gorizia que no se la quedaron los italianos se llamó Nova Gorica. Son las llamadas Ciudades Transfronterizas y ejemplo de lo arbitrario de los repartos de la guerra. Ahora tienen fronteras abiertas. Y cuando llegamos estaban en plena celebración por ser ambas Capital Cultural Europea y de paso ser la primera ciudad Transfronteriza en conseguirlo. Visita bonita y divertida. Sobre todo cuando admiramos como les gusta a los italianos el boato y los disfraces militares de lo más coloridos.

Área en obras así que parking. Cenamos en casa ya que bares o restaurantes haberlos haylos , pero cerrados. Para nuestra sorpresa vamos a pasar Francia e Italia sin una pasta o piza comidas en restaurante.
ESLOVENIA

El dieciocho tuvimos uno de los dos momentos de este viaje en los que te dan ganas de parar a Kapu, saltar e irte a por un taxi. Un camino estrecho en obras y estrechado aún mas. Lateral en fuerte pendiente y frente a una bonita vista de los Alpes Julianos. Pero finalmente llegamos a una de las veintiún Ciudades Históricas de Slovenia: Skofja Loka.

Bonita parecía pero todo el centro está en obras y no se puede pasar. Es muy conocida por la pasión viviente con muchos participantes. Vimos las postales para hacernos una idea.
Vamos a Kranj, pasable. Está considerada como la capital cultural de Eslovenia. Optamos por llegarnos a la capital, Liubliana.

Es bonita y agradable. El parking feo y lejano. Por la mañana del 19, visitamos el mercado, exposición de marionetas (no subimos al castillo para ver el museo de Marionetas) y visita a zonas grafiteras que en Turismo nos decían de ir pero también nos avisaban que cuidado por ser zona marginal. Pelea seria entre borrachos. Nos vamos a otras zonas.
Paseo adicional, duda de quedarnos o no y finalmente nos vamos y seguimos de recorrido hacia la frontera.
Al igual que la primera vez que vinimos me resulta una capital de poco fuste. A Ana le gusta mucho.
Seguimos como casi siempre, diversidad de opiniones. Como en los toros. Pero sabemos sobrellevarlo.
Pasamos por la capital del lúpulo , Zale, y como en Iratxe el vino, tienen fuente de cerveza al aire libre, pero pagando. En Celje, la ciudad de las princesas y condes, bonito casco viejo pero sobre todo el castillo. Dormimos en una bonita ciudad Putj pero en un parking triste. Cuando viajas un parking, área o camping bonito ayudan a redondear la visita. En invierno es fundamental que esté cerca del centro. A veces se consigue bonito y cerca. Pocas veces.
Como hoy ya nos vamos de Eslovenia a Hungría después de pasar solo una noche es difícil hacerse una idea, pero algo ha habido que nos ha enamorado de Eslovenia y que no he reflejado lo suficiente. Más o menos hasta Celje el recorrido ha sido de documental de la BBC o de National Geographic. Los Alpes Julianos y sus estribaciones brillantes e impresionantes. Verde, caseríos bonitos y cuidados, árboles, bosques, leña por todas partes, serrerías, ganado. Aún siendo idílico Ana me recuerda que a diferencia de Baviera o la Selva Negra, Eslovenia se usa, no es una postal para ver y no tocar. Por contra cuando ya vas hacia oriente y al perder el marco de los Alpes y de los bosques, empiezan las chimeneas y los talleres (en algún sitio tiene que estar) y para nosotros empieza a no ser tan bonito. Volveremos cuando volvamos a Croacia. Quizás mas cercanos a verano.
HUNGRÍA
Antes, en los viajes analógicos, comprar las guías era un ritual y eran el inicio del viaje. Aún conservamos muchas de ellas, aún cuando estén anticuadas. Y los viajes terminaban cuando nos daban las diapositivas o las fotos impresas.
Ahora ya nos fiamos más de los blog de viajeros y de las oficinas de turismo. Pero aún sigo pegado al papel y cogí las únicas guias que consegui de Hungría y Turquía. Ambas de Lonely Planet.
No me gustan las Lonely ya que tienen demasiada paja de hoteles, pensiones, bares, restaurantes y poco de historia y cultura. Curiosamente la de Hungría se alejaba de ese patrón y ha sido útil y la de Turquía es cien por cien Lonely y resulta difícil encontrar párrafos de interés. En este viaje hemos tenido poca información de las oficinas de turismo. No hemos sabido encontrarlas.
Cuando viajas varios meses y necesitas ampliar información y estas con Roaming, me asalta la enfermedad de la avaricia. Cada giga consumido es como un trozo de mi cuerpo tirado por la alcantarilla. En Hungría pudimos vivir a cuenta de la hucha que teníamos almacenada en Vodafone, pero flaqueó al llegar a Turquía. Nuestros móviles no admitían ESim por lo que optamos por comprar la Sim física. A un precio de guiri americano. Los buenos viajeros consiguen un amigo del pais para que le compren la Sim a un precio ridículo. Detalles de la logística de los viajes.
Para ir al meandro del Danubio desde Eslovenia, lo más sencillo sería ir por Austria, pero optamos por seguir por Hungría. Así que el día veinte fue de viaje por Hungría (un inicio muy bonito pasando por el Parque Nacional de Orseg) hasta llegar a Sopron. Lo bonito está en las cercanía de la Fo Ter (plaza principal). A lo largo del viaje veremos muchos recuerdos del Holocausto y de la distinción entre las sinagogas viejas y las nuevas, que no hacen referencia a cuando fueron construidas sino al nivel de ortodoxia que representaban. Como era tarde, la ciudad estaba muerta. Dormimos en un aparcamiento arbolado, agradable y con la sorpresa de la compañía de miles de cuervos. Como estorninos pero grandes, ruidosos y cagones.
Visitamos el centro a primerísima hora y seguía siendo bonito, pero vacío. Nos acercamos a la Abadía de Pannonhalma, con gran historia pero con un presente demasiado monumental y decimonónico. Llegamos tarde a Esztergom. Ya estamos en el Danubio y muchos kilómetros antes, ya se ve la Basílica. Un mamotreto, pero en un sitio tan visible que hasta le hace bonito.

Una ciudad muy agradable y paseable. Hemos llegado por fin a la curva del Danubio, pero aún estamos pescando en recuerdos ya que no nos suena haber visto semejante edificio. Y no tenemos el blog ni apuntes para poder confirmarlo. En un aparcamiento anodino cerramos el día veintiuno.
Por la mañana hacemos día de turismo activo. Subimos a la Basílica para ver de cerca lo grande que es todo. Buena vista. Visita al museo Cristiano de arte medieval. Agradable. Nos acercamos a Visegrad, una ciudad histórica poco cuidada. pero como tuvo el palacio de uno de los grandes referentes en su historia, el rey Matias Corvino, es una visita de obligado cumplimiento en los manuales del buen viajero. Había carrera popular y a pesar del frío ambiente, agradable. Pero no tanto para quedarnos. Para completar el día veintidós nos acercamos a Szentendre. Una coquetería de sitio. Muy accesible, muy restaurado, mucha galeria y museos, iglesias de todos los plumajes, terrazas y ambiente. Y además estamos ya cerca de Budapest que le tenemos ganas. Probamos por primera vez el Langos. Un pan plano frito en aceite y mojado con ajo o salsas. Su precio nos servirá de referencia para ver cuánto de caro es una población. Se vende en mercados, quioscos, o el equivalente a churrerías en España. Pero al igual que las pizzerias, también hay bares con Langos historiados. Aparcamiento. Solos.
El veintitrés amanece lluvioso y ya estamos en los alrededores de la gran ciudad (casi la mitad de la población de Hungría). Cruzamos los dedos para ahuyentar atascos, pero no funciona. Un poco hartos paramos un poco antes de llegar en un gigantesco mercado de pulgas. El Ecseri Flea Market. Un parking gigantesco pero vacío no presagiaba nada bueno. Pero era temprano. Inicialmente nos parece un espacio desangelado y vacío (como muchos de los mercados municipales donde hay puestos vacíos). A medida que van abriendo y sobre todo en la parte cubierta te das cuenta que es gigantesco y en uso. Y que cuando esté en marcha la parte de los puestos provisionales es un sitio para ir con un carro, dinero y a pasar el día. Me río del desembalaje que acabamos de estar en el BEC o de los Encartes de Barcelona o de Mercantic. Por tamaño. Lo que si le diferencia de otros mercados de pulgas en Paris, Lisboa, Viena o Berlín es que casi en su totalidad es de antigüedades y no de mercadillo de ropa actual o riñoneras. Por fin llegamos al área/parking cerrado de Budapest. En las grandes ciudades pagamos religiosamente por tener a Kapu protegida. Pero si está cerca del centro o de de autobuses o metros, pedir que sea bonito y barato es un milagro. Escogimos el Stellplatz, feo, con charcos, con coches y furgonetas, a 25 € noche pero cerca del metro, tren y autobuses. Ruidoso por la gigantesca carretera al lado, pero hemos dormido como bebes. Todo automatizado. No llegamos a ver al propietario ni a nadie, pero abríamos las vallas con una app. Como no llovía la primera tarde nos dimos un largo garbeo por el centro. Es grande pero muy manejable andando. Pasamos por primera vez por Andrassy Ut. La vamos a patear muchas veces ya que nos une con el centro.

Hemos pasado tres noches desde el 23 a la tarde a la mañana del 26. Intenso. Los que me seguis sabeis que tengo aversión a detallar los pateos de una gran ciudad (Roma y Lisboa son una excepción o mejor dicho una debilidad). Cuatro apuntes de sitios que nos han gustado o divertido. El Barrio del Castillo, Buda y Aquincum (siempre tiene que haber una ruina romana a mano). Belvaros, San Esteban y Parlamento, el ambientado barrio Judio, el Cementerio Kerepesi, Mercado Rakoczi, Casa de Música, Museo Etnográfico, Monumento a la Revolución y mucho más.

Pero algo que merece un párrafo en la ciudad con más establecimiento termales es el Szechenyi, escenario de película. Si vas antes de las ocho de la mañana es mucho más barato y puedes estar el tiempo que quieras. Nosotros hasta que los surcos de los dedos llegaban al hueso. Espectacular.

Como si nos siguieran, en el parque, cerca de los baños termales hay un globo, sujetado con cable, que sube y baja. Hubo suerte y por la niebla no funcionaba. Cada vez tenemos más dudas de lo que haremos en Capadocia.
Por recordar una cena que hicimos con violines en nuestra luna de miel, entramos en el New York. Sigue siendo espectacular, pero está reservado a turismo de cartera. Nos tomamos unos helados. Dejamos la cena y los violines para los orientales que había sacando fotos.

Hemos comido húngaro en dos restaurantes aconsejados por las redes y ni fu ni fa. En la calle Andrassy de camino a casa encontramos un italiano que nos gustó tanto que repetimos : Millennium da Pippo. Siciliano. Muy bueno. Mucha gente.
Con la borrachera en la cabeza de una gran ciudad nos toca bajar a la parte humilde de la vida en una AC. Toca lavanderia, preguntar en una par de sitios si nos rellenan el gas (aprendemos que no, una vez más) y ya algo tarde paramos en un pequeño lago (es el tercero de Hungría en tamaño pero respecto al Balatón todo es pequeño), Lago Velence pero con la peculiaridad de ser termal. En la ciudad de Székesfehérvár mucha casa señorial y las ruinas románica de la iglesia de la coronación. Esta era de unas dimensiones gigantescas para la época y sirvió para coronar a una dinastía durante más de 300 años. Y de paso también de mausoleo real. Una agradable y tranquila parada . Aparcamiento junto al lago, verde, con gente e incluso autocaravanistas. Una sorpresa.
Empezamos la mañana del día veintisiete viendo una especie de castillo de cuentos de tamaño monumental y capricho torero de un arquitecto del S XX Bory Var y convertido en atracción turística. Carretera, parada de médico en la colina de Veszprem y vemos ya el lago Balaton . Está claro que el tiempo fresco y lluvioso no es la mejor forma de descubrir ésta zona. Pero no podemos viajar a todas partes en el mes de mayo… Paramos en Balatonfured como sitio más turístico de lago, mucho barco y muchas casas señoriales. Luego Tihany. Muy bonito, muy muy turístico. Y volcado con los saquitos de Lavanda. Llegamos a la esquina del lago. Keszthely. Pasable, pero su importancia es el castillo de los Festetic, nobleza como la de los Alba de España pero en Hungría.
Pasamos la noche en un aparcamiento triste, como el día de lluvia.
A la mañana, algo raro en nosotros, acabamos yendo a visitar el castillo/palacio. Curioso. Tardaremos en volver a ver otro. Otro día donde no acertamos con la comida húngara. Optamos por irnos a Heviz. Es el lago termal más grande y le precede ser la estación termal más famosa de Hungría. Palabras mayores. Es curioso.

Pasamos la noche cerca de una iglesia en un parking recogido. Y con váter para vaciar el nuestro. No estoy insistiendo en la parte escatológica, pero no siempre es fácil encontrar sitios para las aguas «negras». Aprovechamos un bar con wifi para empezar a preparar la parte de Rumanía.
El veintinueve es un día a enmarcar. Un recorrido bonito, unas ruinas espectaculares y un pueblo de lo mejorcito que hemos visto. Y con ambiente. Bordado. De camino hacia Pecs, paramos en las ruinas de San Ladislao (Szent László Látogatóközpont, Somogyvár). Hay un grupo de reyes santos húngaros, que demuestran la sequía de hombres buenos en la cristiandad de esos siglos. Por cierto en esas ruinas estaba el brazo derecho incorrupto de San Esteban. Que pesados con los brazos…Llegamos a Pecs, ciudad universitaria, con una fábrica de azulejos y porcelana Zsolnay de las más grandes de europa y reconvertida en barrio cultural. Un casco viejo agradable y ambientado. Iglesias, Sinagogas y antiguas mezquitas reconvertidas. Necrópolis paleocristiana de época romana. Murallas. De todo.

Dormimos en un parking en medio del pueblo. Feo pero todo a mano.
Usamos la tarde de llegada y la mayor parte del día siguiente visitando Pecs. Por la mañana hemos visto un montón de jóvenes bailando en corro o solos en el centro de la plaza. Preguntamos y nos enteramos que al ser el fin del ramadán lo están celebrando. Nos dicen que Pecs es un centro universitario relevante para la comunidad musulmana. Aprovechamos el restaurante Reggeli (desayuno en húngaro) para almorzar contundentemente.
Carretera y manta y nos acercamos al Danubio otra vez antes de llegar a Rumanía. Para los nacionalistas húngaros (y por la victoria repetida en las elecciones de la extrema derecha debe haber muchos) Mohacs es su alfa y omega. Ahí perdieron el reinado a manos de los turcos y algún siglo después volvieron a recuperarlo tras la derrota de los otros. El memorial estaba cerrado al llegar, con lo que tuvimos que hacer noche para verlo al día siguiente. Aparcamiento triste y el memorial no merecía la pena.
Cerramo el mes de marzo y empezamos abril en Szeged. Es una ciudad, grande, de avenidas y edificios potentes.
Imagen de una de las sinagogas más grandes de Europa (la de Budapest es la mayor).

La iglesia votiva ortodoxa es gigantesca y está espectacularmente decorada. Un montón de edificios art deco. Antes de irnos nos fuimos a un sitio fino a comer sopa de pescado. Es el plato por excelencia de Szeged. Uno de siluro y otra de pez gato. Muy buenos.

En plan capricho nos acercamos a Mako, por su balneario del arquitecto Imre Makovec. Un conjunto sorprendente como un campo de cebollas.

Dormimos en la puerta, para que al día siguiente podamos ir con los albornoces ya puestos. Ventajas de estar con la casa a cuestas. Mañaneros, albornoz, jabón y piedra pómez, para hacer un completo de limpieza en profundidad. El interior es muy curioso y bonito. Animados, nos acercamos a Debrecen. Mucho recorrido para poca cosa. Paramos en Berettyóújfalu y dormimos en un aparcamiento junto a un gran parque y frente a otro balneario. Bonita forma de irnos de Hungría.
Nos despertamos el tres de abril con la mente pensando en Rumanía. Y con un regusto extraño de nuestro recorrido por Hungría. Ana ha salido contenta, pero no sé si por mi parte las expectativas eran muy grandes o que el recuerdo de la luna de miel estaba muy edulcorado. Por una cosa u otra Hungría ha dejado de estar en la cumbre de mis sitios a repetir. Budapest sigue siendo una tentación para coger el avión y estar dos o tres día pateando.
Como seguimos oyendo la radio a primera hora de la mañana las noticias sobre Serbia y Turquía, no son muy agradables. Muchas manifestaciones, antidisturbios y cuando menos dudas si es el mejor momento de llegar o esperar a que amaine. Iremos por Rumania y Bulgaria sin acercarnos a Moldavia que también había dudas de estabilidad por el conflicto de Transnistria pidiendo ser acogidos por la madre Rusia. Necesitamos un curso intensivo de conflictos europeos para viajar tranquilos.
Con los dos países que nos quedan son más las dudas que las certidumbres. Tenemos información de los blogueros, no hemos conseguido ninguna guía y además según nuestro plan y nuestras expectativas íbamos a pasar como cometas hasta Turquía.
Pero al final pasamos quince días, que no dan para conocerlo, pero si para olerlos.
RUMANÍA
En un buen ejemplo de propaganda Trajano en su columna en Roma puso sus victorias sobre los Dacios y de paso olvidar las legiones perdidas por sus predecesores. La actual Rumanía y parte de Moldavia eran la Dacia Trajana. Y el Danubio siempre ha sido barrera y puerta para todas las tribus del norte y este del Imperio Romano Occidental a lo largo de los siglos. También cerca está el puente de Trajano sobre el Danubio que hasta el S IV fue el más largo conocido. La presencia continuada de tanto romano durante siglos ha condicionado su lengua, que nos la hace comprensible a los latinos. Nos sentimos capaces de leer y entender los carteles de las tiendas e incluso nos parece oír en las terrazas castellano con acento.
No se si para suerte o desgracia para los rumanos desde Bran Stoker, hablar de Transilvania o de los Cárpatos es recordar a Drácula y para más leídos a Vlad el Empalador. Y se nota por el turismo desaforado relacionado con ambos personajes.
Como nos habíamos despistado con Debrecen subiendo demasiado al norte, entramos por Oradea. Primera sorpresa agradable. Dicen que el alcalde, que lleva más de doce años, está empeñado en restaurar la ciudad. Y dado que fue importante en plena época del estilo Secesión y Art Nouveau, el resultado son edificios sobrios, con gotas florales y colores pasteles, pero alegres. Amplias avenidas . Terrazas y gente disfrutandolas. Castillo, Sinagoga, Iglesias Ortodoxas. Una coqueteria, que además está espectacularmente limpia.
Cambiamos dinero. Algo que era tan habitual en el pasado se nos había olvidado.
Bajamos hasta Timisoara, y al igual que por la parte de Hungría para subir a Debrecen la carretera se nos hace larga. Fué famosa por ser el centro de las revueltas que echaron a la «familia» Ceausescu y a su régimen. Allá por el 89. A unos amigos les pilló su luna de miel en Bucarest y tardaron algunos días en ser repatriados. Viendo el mapa se distinguen fácilmente las murallas medievales que la circundaban. Y como en muchas ciudades medievales, las calles y las plazas intermedias están llenas de vida. Además está claro que finales del XIX y principios del XX había dinero y hay buenas muestras de edificios modernistas, en proceso de restauración.

Mucha fachada en obras, en breve será otro capricho de ciudad. Las tres grandes plazas (Unión, Victoria y Libertad) dan una sensación de espacio y están en uso, con terrazas, paseos, festivales y atracciones. Nos sentíamos como en casa. Y algo importante para nuestra mentalidad mediterránea. Gente en la calle. Otro aspecto que le da personalidad es el uso del río con vaporetos desde donde se puede ver un corredor verde gigantesco en todo el sur de la ciudad. Y sin olvidarse de la gran Catedral Ortodoxa, la del culto romano y la gran sinagoga. Dedicamos la tarde del tres y la mañana del cuatro de visita. Dormimos en un aparcamiento triste, alejados y un poco solos. Una pena. Un buen sitio hubiera redondeado la visita. Por cierto, por cabezonería en cada librería preguntaba por guías de viaje, con la mirada irónica de Ana y de los dependientes. Hasta que salí de una con la guía en castellano. Nos ha servido de ayuda.
De camino a alguna parte, nos acercamos al Castillo de Hunedoara, más conocido por el de los Corvino (sí, el rey de Hungría, es movidita su historia. Juego de Tronos se queda corto. Los dragones eran ellos, con sus amigos y a veces con sus enemigos). Un capricho de castillo y una pena el entorno tan degradado. Pero de los sitios más visitados en Rumanía. Cerca teníamos la fortaleza Dacia más importante: Sarmizegutusa Regia. Pero no habíamos tenido tiempo de leer completamente la guía.

También casi por casualidad visitamos Alba Iulia. En un altozano y envuelta por la clásica fortaleza de Vauban, otras dos fortalezas, medieval y romana. Todo en un conjunto armonioso y agradable. Y por primera vez en todo lo que llevamos de viaje, dormimos lejos de la fortaleza en un área verde (en jerga de autocaravanistas, zona de parking para pernoctar, con servicio de aguas, grises, negras y de las de beber, y a veces con electricidad, gratuita). Y más autocaravanas y ¡Viva Rumanía!
Algo peculiar de Rumania son las ciudades sajonas (Brasau, Sibiu Bistrița Sighisoara, Sebeș, Mediaş y Cluj-Napoca) así como varias de las Iglesias Fortificadas incluidas como Patrimonio del la Humanidad (Biertan, Calnic, Darjiu, Prejmer, Saschiz, Valea Viilor y Viscri). En épocas de guerras los reyes necesitan la repoblación. Con tantas guerras se quedaban sin gente lugareña. En el S XIII muchos alemanes fueron invitados a vivir en la zona de Transilvania. Lo que si es sorprendente es la permanencia. Hasta la segunda Guerra Mundial se mantuvieron antes de volver a Alemania. Las ciudades están bien mantenidas, las Iglesias a medias. Pero son bonitas de ver y están perdidas por el campo.

El sábado día cinco de abril estábamos de camino a Sibiu y pudimos parar en nuestra primera Iglesia Fortificada. Calnic. Curiosa. Sibiu nos encantó. Medieval, amurallada, fortalezas a diferentes alturas, con la peculiaridad de los ojos en los tejados ( ventanucos mínimos para que no entre el frío y casi ni la luz). La plaza Grande y el museo en el palacio Brukenthal, interesante. Dormimos en un aparcamiento muy cerca del centro. Buen día.

El domingo nos despertamos con nieve. Se ha notado a la noche y hemos usado la calefacción. Cada vez que lo encendemos mentalmente vas viendo como baja el nivel de gas. Aún no hemos cambiado la bombona (llevamos dos) y vamos casi un mes.
Hoy con frío y nieve vemos el conjunto etnológico de Astra. Una copia al natural de todo tipo de edificios rurales representativos de todo Rumanía. Parque gigantesco con su lago, molinos, herrerías, bosque. Precioso, completo y helador. Muy helador. Con diferencia el día de más frío que recordamos.
Almorzamos en el restaurante del parque, comida típica rumana y contundente, junto a una chimenea. Renacemos y continuamos el viaje. Subimos a Rasinari (empezamos a comprobar que la guía que había comprado era excesivamente generosa en sus valoraciones), ciudad natal de Cioran. Valea Villor y Biartan son bonitas iglesias fortificadas.
Llegamos a Sighisoara. Preciosamente medieval. Hace frío pero la ciudad calienta el ánimo.

Hacemos cena en casa con la calefacción a tope pizza y abundante vino Montepulciano que aún nos queda de Italia.
El lunes siete amanece soleado pero helador. Saschiz, no nos gusta tanto. Fagaras y Rupea, ciudadela y castillo y ambas espectaculares. Brasov nos encanta. Es una ciudad eminentemente turística. La iglesia negra y la plaza del ayuntamiento son de nota. Dormimos en un aparcamiento con música, justo al lado de la Escuela de Música. Divertido.

El ocho hacemos la visita cuasi obligatoria al Castillo de Bran o mal llamado de Drácula. La entrada llena de chiringuitos y recuerdos de vampiros nos desanimó. Está lleno de turistas. Como nosotros, pero muchos. Menos mal que el camino de montaña posterior ha merecido la pena.
La foto es la de la parte trasera. De la delantera está por todas partes.

Llegamos al Monasterio Troglodita de Corbii de Piatra, nos pareció que mucho viaje para pocas nueces. Excepto el iconostasio que sorprende como está conservado en un entorno tan degradado.

Damos el día por terminado en Curtea de Arges. La población no merece la pena excepto las iglesias. No conseguimos cenar en la calle y estábamos dispuestos a comer cualquier cosa. Otro día de cena en casa. Dormimos junto a la Iglesia nueva, muy principesca y orientada a mausoleo de los últimos reyes rumanos. La visitamos por la mañana. Al irnos conseguimos que nos dejen entrar en la Iglesia de San Nicolas. Lo realmente espectacular son los frescos. Que suerte tuvimos. Camino a Craiova. Visita rápida. No lo sabíamos, pero a partir de éste punto Rumanía nos dejó de gustar. La suciedad aparece junto a la tristeza y la pobreza. Dormimos en medio de ninguna parte un poco antes de llegar al Danubio en una fábrica de pienso para perros. Sorprendente el sitio.
Del día diez, nos acordaremos mucho tiempo. Íbamos con tiempo para cruzar por uno de los pocos puentes del Danubio. Por curiosidad fuimos a ver cuanto costaba un ferri para pasarlo embarcados, pero al verlo, no nos gustó y sin bajarnos nos dimos la vuelta y seguimos hacia el puente. Policias que estaban en la cola y que no vimos se debieron mosquear y nos siguieron. Nos pararon, documentación, preguntas, llegan más policias y escoltados nos llevan bastantes kilómetros hasta el puente. Pero no para ayudarnos. Nos meten en un hangar repleto de mierda que no parece dependencia policial, donde revisan a Kapu enterita. Horas y horas. Primero los de bajo nivel, luego vinieron otros más jefes. Casi se nos hace de noche. Lluvia y nieve. Desolados y francamente asustados. Por fin nos dejan seguir.
BULGARIA
Llegamos a Bulgaria sin su moneda, nevando y ya de noche. Ana en un momento de lucidez no me deja seguir y paramos en un aparcamiento que más parece un desguace de coches y camiones abandonado. Pagamos en Euros. Que pase lo que tenga que pasar, pero que final más desagradable.
Aún cuando habíamos visto varios blogs, el que usamos más fue https://losviajesdeclaudia.com/bulgaria/ruta-una-semana-coche-guia/.
En las cercanias de Ivanovo hay buenas iglesias rupestres, pero en estas fechas había que hacer cita previa y no pudimos. Además seguíamos sin moneda local, no conseguíamos hacernos entender y todos los carteles eran incomprensibles. Así que nos acercamos a Veliko Tarnovo, ciudad con cambio de moneda y que además estaba en la lista de visitas. Un sitio bonito muy enrevesado, como varias colinas unidas por puentes formando la ciudad. El área de AC está ocupado por un concierto así que nos vamos a Arbanasi, que tiene una pequeña iglesia con un frescos espectaculares (generosamente la Capilla Sixtina Búlgara) y otras también decoradas. Un conjunto muy visitable. Y de paso, en un pueblo pequeño como nos gusta, cenar y dormir en un tranquilo aparcamiento.

Amanecemos con buen tiempo, ya tenemos dinero y hacemos el típico día nuestro. Muchas paradas y a tope hasta llegar a un sitio con restaurante para cenar tranquilamente.
Vemos el Monasterio Dryanovo. No entendiamos la razón de tantos monasterios ortodoxos, muchos pequeños. Nos comentan que las iglesias ortodoxas son normalmente muy nacionalistas (algo sabíamos de la separación de la Iglesia Ortodoxa ucraniana por la defensa cerrada de la invasión rusa por el patriarca ruso) y en esos pequeños centros se cultivaba ese nacionalismo en época otomana. Yo creia que al igual que en Normandía o lo que hemos visto en Hungría, los monasterios eran centros de expansión de la religión en zonas no creyentes o de creencias equivocadas como dicen ellos. Subimos hasta el Monasterio Sokolsky. Tenemos la suerte de ver un bautizo y nos invitan los padrinos a bizcocho y leche , no por ser guiris, sino como tradición a todo el que se acerque. De camino hemos visto el parque Etara, réplica búlgara del Parque de Astra en Rumania. Subimos por carreteras montañosas y bajamos hacia el valle de las rosas. Nos sorprende la iglesia cebollona dorada de Shipka. Debe ser muy visitada. Erigida en honor a rusos y búlgaros muertos contra los otomanos. Realmente nuestro objetivo son las tumbas Tracias de Seuthes III y la réplica de la de Kazanlak . Ya casi merecían ellas solas el viaje a Bulgaria.

De paso en Kazanlak aprovechamos para comprar agua de rosas, que uso como colonia ( a veces parezco un roscón de reyes andante).
Y para terminar el día conseguimos llegar al Monasterio de Bachkovski. Es zona de peregrinación. Bastante antes de la entrada hay un montón de tenderetes permanentes para venta de recuerdos. Tenemos la suerte de poder verla con fieles y misa dentro. Preciosa visita. Aparcamos junto a la entrada cerca del río y encontramos un restaurante donde hemos tenido la mejor cena hasta ahora. No sabemos que comimos, pero salivamos aún. Fin del día.
Domingo de Ramos, trece de abril, llegamos muy de mañana a Plovdiv. Una de las atracciones es un puente con tiendas, pero de poco interés. Pero la ciudad preciosa. Un ambiente muy religioso, cada oveja a su iglesia. En ambas estaban las máximas autoridades eclesiástica con pompa y boato. Por si acaso cogemos ramos de los ortodoxos y de los romanos. Soleado, mucha gente por las calles, familias enteras endomingadas. En una de las colinas, en la parte vieja, ruinas de castillo y de camino, teatro romano, restos de un estadio. Mucha historia. Fue ciudad cultural del 2019 (junto a Matera en Basilicata,Italia). Volvemos a hacer un alegre desayuno copioso tipo inglés en plena avenida. Y no sé si empujados por el agradable día o por una alucinación, en vez de bajar directamente a Edirne que está al lado, nos vamos a Sofía.

Una sorpresa. Es muy grande y muy fea cuando te aproximas. Como casi todas las capitales, pero tiene un cogollo, amplio, grande, con avenidas, monumentos de todo tipo y una gigantesco parque arqueológico que relaciona la ciudad con la tracia Serdica, romana, bizantina, búlgara, otomana, rusa y capital búlgara finalmente. Y de todo ello ha quedado rastro. Mención especial a la iglesia de Santa Sofía. Espectacular historia desde época romana. Preciosa. Además el ambiente del Domingo de Ramos se notaba y mucho. Hay mucha religiosidad a flor de piel. Ha merecido la pena. Hemos dormido en un parking vigilado. Triste, pero amplio, con árboles y muy cerca del centro. Suficiente.

Cerca de Sofia está la iglesia de Boyana, pequeñita pero sus frescos imperdibles.
Nos encaminamos hasta el Monasterio de Rila, el más visitado en Bulgaria. La historia de éste monasterio empieza en el S X y va adquiriendo importancia como centro de peregrinación y reserva cultural. Los edificios actuales que se visitan son del XIX. Todo es bonito y en una buena ubicación. Pero me decepcionó bastante.

Nos acercamos a Melnik, relevante por ser un pueblo donde se pueden ver diferentes tipos de edificios. Una especie de parque etnográfico. Sin más. Cenamos en restaurante y dormimos en el mismo centro.
El quince ya es el último día en Bulgaria. Visitamos el sitio más esotérico que conocemos. En un antiguo crater, donde hay termas al aire libre muy calientes que usamos por cierto. Visitamos el escondrijo de la bruja ciega Baba Vanga. Clarividente que predijo infinidad de cosas, incluso la muerte de Manolete, y a la que dado el éxito que tuvo y las peregrinaciones y la credulidad a su alrededor » Los teólogos de la Iglesia Ortodoxa Búlgara creen que en el momento de sus visiones y «predicciones», Vanga estaba poseída por un espíritu maligno y estaba sujeta a su voluntad. La Iglesia Ortodoxa Rusa adopta una posición similar. «. De brujos a brujas.

Bajamos a la frontera con Grecia, pero eso ya es otra historía de la segunda parte.
Este resumen corresponde a treinta y cinco dias de viaje. Y aún me quedan otros sesenta y cinco.
Vamos a tener que hacer viajes más cortos.
O explicarlos menos.
Creo que eso va a ser más difícil.
Y hablando de días de viaje. Las fotos que hemos sacado son muchas, pero en el blog solo hay unas pocas.
Ya sea en el Instagram o FB de Apurando el futuro podeis ver más fotos y más explicaciones.
