repitiendo viajes
Cuando te dedicas a viajar durante todo el año, pero tienes que volver a base cada quince o veinte días es inevitable que te repitas. Afortunadamente, siempre hay cosas nuevas para ver o, a veces más importante, ánimos diferentes que te hacen ver las cosas de otra forma.
Por una vez, no tuvimos dudas de que queríamos repetir parte del largo recorrido que hicimos en el 2020 y que contamos en seis entradas que os paso aquí. Y que, para vuestro descanso, en ésta entrada sólo escribiré sobre lo más relevante.
No se lo que haremos el verano que viene, pero cada vez tenemos más claro que con calor iremos cada vez más hacia el norte y allá donde estar, aparcar, pernoctar sea factible. Cada vez somo más autocaravanas y empezamos a ser un problema para nosotros mismos.
Como siempre tenéis el mapa de los puntos más relevantes del viaje y en negro los sitios de pernocta. Aquí
APROXIMACIÓN
Como queríamos llegar pronto a Galicia y no queríamos caer en la tentación de Asturias, usamos la autopista del Camino de Santiago. Era divertido ver los cientos de peregrinos. Me quedaba poco para ser uno de ellos.
Burgos, Carrión de los Condes, Sahagún, León, Hospital de Órbigo, Astorga (ya no se puede ir con autocaravanas altas para pasar por El Acebo), Molinaseca, Ponferrada, O´Cebreiro….y Santiago. Recorrido en el que cualquier parada es agradable.

Además pudimos estar en varias playas fluviales, la de Villafranca del Bierzo y la de Melide y también en piscinas para relajar el viaje.
Cerca de Santiago nos aconsejaron el área recreativa de A Carixa y pasamos casi todo el día.
Y cuando llegamos a Pontevedra, ya bajamos la velocidad.
Empezábamos el viaje de verdad.
ENTORNO DE LAS RÍAS BAJAS
Pontevedra estaba petado y la primera noche dormimos fuera del Área. Pero igualmente llenas estaban las plazas, bares y restaurantes. Baño de multitudes.
Si miramos el mapa la península de Morrazo separa la ría de Pontevedra de la de Vigo. Y bajando el zoom está la mal llamada Ría de Aldán (se supone que las rías las hacen los ríos y en Aldán eso no pasa) pero, sin ponernos exquisitos, coincidimos con el propietario de Inditex en que es una de las zonas más gratificantes de toda España.

Ya nos gustó antes y ahora, a la segunda, más.
Salvo la parada obligatoria para ver los petroglifos de Mogor y la playa, chiringuito y zona arbolada de pernocta cercana, fuimos directamente a Bueu. Además de buenos bares, tiene el museo del mar y de la conservera Massó, completa e interesante. Pero parking complicado así que aparcamos en el puerto contiguo de Beluso. El Cabo Udra y las playas que están ahí son de vicio. Tulla y Lagos son dos buenos ejemplos. Las isla Ons está permanentemente cerca.

Teníamos reserva en el Camping Car Área Playa Arneles, por si acaso. Buen sitio para hacer recorridos andando hasta Cabo Home y tocar casi con las manos las Islas Cíes. Y buena forma de llegar hasta las playas de Printens, San Xian, Castiñeiras, Área Brava, Estrepeiras y otras.Todo está cerca. Si podéis, acceder también a la playa de Barra y a la de Nerga. Arenales escondidos por bosques de pinos. Combinan naturistas con textiles.
Por si no se nota, estamos enamorados de ésta zona. Playa y paseos en un entorno espectacular. Y algo que nos ha sorprendido, gente, pero sin agobios. Lo justo para sentirte acompañado y a gusto.
Para terminar con la Península de Morrazo, fuimos a Cangas y Moaña. Llovió, y aprovechamos para ir a Vigo en Barco. Mucho más cómodo.
Y de ahí nos fuimos a la espectacular Tuy
ENTORNO DEL MIÑO
El Miño ha sido casi siempre frontera. Y eso ha dejado núcleos fortificados desde antes de la Edad Media, algunos actualizados cuando aparecieron los cañones de verdad.
Tuy, Valença, Salvatierra de Miño y Monçao son buenos ejemplos.
Cualquiera de ellos permite buenas visitas.
Esta vez empezamos por Tuy (cerca del parking general hemos encontrado una pulperia callejera pero relacionada con el bar A taberna) y probamos la playa fluvial de Areeiros. Bastante salvaje. Cena en nuestro restaurante de referencia en Monçao (O Rosal) y durmiendo en las murallas, no en el sentido literal.
Playa Fluvial de Arbo con sus pesqueiras para la lamprea. Muchos uso del río y sus rápidos para deportes de riesgo. Y del puente cercano y a la vista, puenting. Tanta actividad, mientras estas tumbado leyendo, cansa.

Visita al entorno precioso de Lapela. Y nuevos descubrimientos. Subimos a las cascadas de Fojo que encadenan pequeños molinos con un aprovechamiento máximo del poco agua del arroyo. Y probablemente una de las mejores playas fluviales, la de Pinheiros. Una pena lo difícil que es llegar. Y casi imposible salir. Sin saberlo nos habíamos metido en una fiesta popular combinada con una competición de tiro al Arco. Nos dió lo mismo. Txiringuito esponsorizado por una bodega con alvarinho a precios de paisano. Y la comida ya la cogimos de Kapu. Día completo. Calor y una zona de baño profunda y muy limpia. Sitio a repetir .

Vila Nova de Cerveira estaba de fiestas y si habitualmente está lleno, ahora fue imposible acercarse. Volvimos cuando nos dijeron que ya habían acabado….
La playa fluvial cercana, es la de Lenta, estaba muy seca y llena de moscas. No aguantamos mucho y nos fuimos a la de las Azenhas de Vilar de Mouros. Mucho mejor pero se notaba, y mucho, el poco agua y un color marrón en la hierba que nada tenía que ver con el verde vigoroso de la última vez que estuvimos.
Y en Caminha acabamos el circuito por el Miño. Población tranquila, agradable , buen aparcamiento y playas cercanas. Un buen fin de fiesta para este río, que sin duda volveremos.
Y con alguna parada, saltamos a Viana de Castelo. Sitio al que no nos cansamos de volver .
ENTORNO DEL LIMA
Sabíamos que Viana era el punto más meridional al que íbamos a llegar (pero nos costó decidirnos…), por lo que de una forma u otra estábamos de vuelta. Pero teníamos tiempo y las perspectivas de Viana, Ponte de Lima y Ponte de Barca siempre son agradables.
En Viana descubrimos un restaurante muy interesante (casa Primavera, con mucho pescado). También fué el primer día que fuimos de tiendas. Hasta que el calor nos empujó a la piscina fluvial de Ponte de Lima. Espectacular como siempre. Nos gusta mucho una taberna O´ Escondidinho para raciones contundentes de Moelas, Figado y Alheiras empanadas. Me entra el hambre al escribirlo.

Ponte de Barca no es tan bonita como Ponte de Lima, pero tiene su aquel. Y además tiene un sombreado parking para dormir, una buena playa fluvial y una preciosa piscina. Los precios de las piscinas son ridículos. Y algunos restaurantes donde poder comer otro plato típico del invierno arroz o papas de sarrabulho. Primero comerlo y luego miráis ingredientes.
Siguiendo el Lima, cometimos la tonteria de volver de nuevo a Soajo. Preciosa población, gran concentración de Espigueiros (hórreos portugueses), buen área , buenos restaurantes y un bizcocho famoso llamado pao de lo. Pero estaba lleno de gente. Es una zona muy pensada para hacer caminatas. Y con éste calor, esta vez no tocaba. Así que con un gran Pao de Lo bajo el brazo nos fuimos hacia el agua del embalse de Quintela, al otro lado de la Reserva Gerés-Xurés.
Estuvimos todo el día tomando el sol y bañándonos, cerca del camping de O Corgo Muinos. Visitas obligadas son los restos del campamento romano de Aquis Querquennis, que con el nivel tan bajo del embalse los hemos visto enteros y secos, las caldas Romanas de Bande y , sobre todo, la iglesia visigoda de Santa Comba.

Y ahora sí que ya no quedaba otro remedio que elegir donde pasar los dos últimos días.
O en las aguas termales de Ourense o en la espectacular playa fluvial de Allariz.
A más de 30º, esta vez no discutimos demasiado donde pasarlos.

No conozco a nadie que después de estar en Allariz, reniegue de ella.
Probablemente algunos vecinos sí que estarán hartos de tanta gente.
Y quizás por que sabíamos que en breve volveríamos de nuevo a Galicia y Portugal, es de las veces en las que la vuelta ha sido muy relajada, sin angustias.
Y a seguir disfrutando.
Y este cuento se ha acabado pero el siguiente toca por Asturias, Galicia y camino a Oporto y Lisboa.
Ya os imagino expectantes.
