Navidades en Pau

En su momento nos gustó la visita a Pau, por lo que estas Navidades, en vez de ir a Burdeos, que al ser tan grande había mucho ruido con los chalecos amarillos, optamos por ver a Papá Noel en Pau.
Y luego aprovechar la visita para hacer un pequeño recorrido de vuelta por Iparralde, aprovechando este buen tiempo tan poco navideño, pero tan agradable.
Y ha merecido la pena. A escala pequeña, comparada con los grandes clásicos de los mercados de Noel, tanto en Pau como en Bayona, habían conseguido un buen ambiente navideño.

Estatua de Enrique IV en formato bola de Navidad

recorrido

Salimos de Tolosa y queríamos llegar a Pau directamente. Optamos por subir por Pirineos y pudimos ver bastante nieve en el puerto de Somport. Pero nada en las pistas de esquí de Candanchú o Astún.
Siempre que podemos paramos a almorzar en un bar de Yesa: el Yamaguchi II. Buenos bocadillos de chistorra, magras y tortilla de chorizo. Y en Jaca también hay muchas y buenas razones para parar, pero esta vez no tocaba ni Jaca ni Canfranc, ni paradas intermedias en Olorón.

En Pau, debajo de la ciudad, junto a la Gare del tren se puede dormir con tranquilidad. Y al tener el funicular o la subida andando al lado, estás en el Boulevard de los Pirineos inmediatamente.

Desde Pau el recorrido que más nos gusta a Bayona, es el que pasa por Navarrenx, pueblo amurallado muy agradable. Conviene visitar la Boucherie Casamayou. Y pasar y parar en Sauveterre de Bearn, para ver la parte baja y el puente y el castillo.

Una vez llegado a Bayona, nosotros nunca hemos conseguido sitios muy buenos para pernoctar. Siguiendo el Adour hay una zona donde está una pescadería y cerca la Cámara de Comercio con zonas de aparcamiento. Ruidosas.

Desde Bayona hasta Hendaya entras en la costa Lapurditana y conviene pararse en las playas de Anglet, Biarritz, Bidart, Guetary, San Juan de Luz, Ciboure, Urrugne y Hendaya. Aún cuando no seas capaz de saber exactamente a cual de ellos pertenezca la playa donde estás.

El folklore vasco que se ve en las obras de Arrúe, Arteta y otros, se puede ver en vivo y en directo en la decoración de los caseríos y en las tiendas.

Biarritz siempre merece la pena una visita, si eres capaz de aparcar en algún sitio. Mejor ubicarse en Anglet y coger autobús.

Pensábamos que en San Juan de Luz, habría mercados, pero los concentran en el fin de semana anterior al 24. Por lo que disfrutamos de un paseo por la playa y luego un largo camino hasta el fuerte de Sokoa. Y en éstas fechas al menos hay sitio en el área al lado de la estación. Temporada baja, cuatro euros por el aparcamiento de 24 horas. Agua/electricidad pagas aparte.

Dique de Sokoa desde muelle de Ciboure

Pau

Durante muchos años ha sido una capital pequeña del departamento de Pirineos atlánticos, unión de las zonas históricas de Bearn y Pais Vasco Frances. Solo recientemente y gracias al gas, la población ha superado los 75.000 habitantes. Y se nota mucho en la construcción, ya que casi toda la visita está incluida dentro de las avenidas que respetan antiguas murallas.

Hay una parte baja, que junto con el río fue el origen de la ciudad, que aprovechó una colina cercana para asentarse.

Además fué cuna de Enrique IV ( III de Navarra) y por alguna extraña razón, consiguió ganar la batalla de la propaganda y a pesar de ser un cambiachaquetas/religiones/lo que fuera según el interés del momento, lo tiene aún ensalzado como el Bueno….. Lejos están nuestros borbones.

De la época más señorita mantiene un funicular para los viajeros que venían del tren y que ahora forma parte de las atracciones turísticas, pero se usa.

Pequeño y elegante

Al subir, está el sello de identidad más importante de la ciudad. Las vistas a los pirineos. Desde el Boulevard de su mismo nombre (cuya construcción en su época fue algo complicada) y con dos kilómetros desde el Castillo hasta el Palacio Beaumont, tienen la vista que Lamartine definió como la mejor vista de tierra, así como Nápoles tenía la mejor del mar.

Difícil que una foto se acerque a lo que ves…

Las fiestas del 2019 van desde el 23 de Noviembre hasta el seis de Enero. Conviene mirar bien el programa ya que hay espectáculos de luz y sonido, desfiles luminosos (éste año el 8 de diciembre) y actuaciones musicales.

Nosotros anduvimos por la parte más fija de las actividades, que están ubicadas en la Plaza Clemenceau con la mayor parte de las casetas artesanales y gastronómicas, en la plaza Royale, con la zona de juegos de niños, y casetas bares para los adultos….y en la de Georges V, donde estaba la gran noria con vistas a los Pirineos y un lujo para verlo de día.

Clemenceau
La noria de noche
Atardecer con los Pirineos al fondo

Tienen dos mercados de alimentación permanentes, uno de ellos mezcla ahora tan habitual de mercado y restaurantes gourmets, todo muy fino. Y el otro una carpa al lado, con el mercado de baserritarras. Algo más triste en estas fechas.

Y las calles comerciales, alrededor de plaza Clemenceau, engalanadas y atractivas.

Merece la pena coger el Coxitis, que es como llaman a la navette gratuita que circunda el cogollo de Pau.

Para nosotros Pau se ha convertido ya en una ciudad refugio donde volveremos a la mínima excusa.

Bayona

Sin intención de descubrir nada nuevo Bayona es una perita en dulce.

Pueblo pequeño ( sobre los cincuenta mil habitantes), con ríos, con barrios diferenciados, restos militares, buenos mercados y tiendas y un buen vivir que se nota en las calles.

Este año les ha pillado el toro de las obras de mejora, por lo que algo de equilibrios han tenido que hacer para mostrar su mejor cara de fiestas..

La zona de casetas navideñas está ubicada en un la punta de la península de la Petit Bayonne, una de las mejores vistas de los tres grandes barrios más visitados de la ciudad.

Días de sol

En frente, junto al ayuntamiento la noria que no puede faltar.

La sombra impensable en Navidad

Y en la zona del mercado han colocado un gran Papá Noel y su abeto faro.

Las fiestas van desde el cinco de Diciembre hasta el seis de Enero .

E incluyen actos tan vistosos, como la bajada en paracaídas o el rappel desde las torres de la Catedral del esforzado Papa Noel…

Y es de aprovechar también la Navette gratuita terrestre y durante estas fecha la fluvial para pasar al barrio de Saint Esprit.

San Juan de Luz

Es curioso que a Donibane Lohizune, estuvo a punto de comérselo el mar. Y que durante mucho siglos pasara de ser próspera a ser casi nada.

Unos diques, obra faraónica importante, desde Sokoa y en el centro de la bahía consiguieron parar el destrozo infligido durante siglos.

Un puerto muy protegido del mar…

Ahora es el ejemplo claro de postal folklórica del País Vasco Francés. Tanto por sus edificaciones, por la iglesia y los coros, por la tiendas, por los colores predominantes, por los anuncios, por las especialidades…

Desde Ciboure

Es un Gora Euskadi permanente. En pleno estado jacobino francés.

Pero la disfrutas y ahora con abundantes luces navideñas en la calle que le da el vigor comercial. Y, como contraste, poco más en el resto donde, salvo algún restaurante que nos martirizó con el olor a pescado ala brasa, se nota que en invierno se baja el ritmo de esta ciudad.

El paseo por la playa, por Ciboure o por Sokoa donde empieza el recorrido de la Corniche, son alegrías que te das a la vista y al cuerpo castigado por las navidades familiares.

Y con éste pequeño artículo acaba el 2018.

Para el 2019 ya tenemos la idea segura de Marruecos, Cabo de Gata o Dordoña según el tiempo de marzo, Semana Santa en Andalucía o Castilla y algo de Italia del Norte.

Luego será lo que sea, pero planes que no falten.

Urte Berri On