Una hora de pánico y trece de gozo. Etapa vigesimosexta y última.

Ficha

Algo más de los 736.4 que marcaba al origen.

El promedio es de 28km.

Dos días de bajón.

Dos días con dolores de verdad de ampollas, al principio y al final. Nada te salva.

Un pánico cerval a que la sobrecarga me echase a la calle. Una cara de gilipolla al resolverse con estiramientos.

Nada realmente importante pero te hace sentirte frágil.

Fin de la historia

Al igual que las ampollas salen cuando quieren, las malas ideas y las tonterías se reproducenimg-20161030-wa0085

Ayer tuvimos una especie de fin de fiesta muy divertido. No era el final, pero lo olíamos. Y eso nos hace estar contentos. Hemos coincidido en el mismo albergue Marta de los fratelli, Aurora una vitalista sin par y capaz de sufrir con estoicismo sus ampollas  y la pareja que me sacó del error, cuando supuestamente iba camino a Samos.

Jose y Silvia. Jose  igual no se acordara, pero cuando contaba que yo haría el camino de ida y vuelta, le salió del alma que ellos, los jóvenes están con el tiempo justo.

Me puso en mi lugar.

Una pareja reservada pero encantadora.

La cena, aún cuando fue a trompicones, a mi me tocaba recoger la colada, y cuando volví estaban ya cenados o a punto de ello, fue un éxito. Nos divertimos y hablamos de todo y de nada.

Y luego seguimos en el albergue.

Y claro, entre Ribeiros nos animamos a madrugar más de la cuenta y salir para llegar a la susodicha misa del peregrino de las 12.

Y el miedo

Salimos a las seis y se fueron a desayunar. Yo prefiero andar y calentar el cuerpo antes de desayunar.

Así que fui solo. Error.img-20161030-wa0087

Una hora de pavor. Luna nueva, sin amanecer, con la luz de la linterna, en un bosque cerrado, la imaginación hace estragos.

Iluminaba hacia delante, atrás, al lado, acabando con tortícolis.

Eso sí, fui como una moto.

Tanto que acabé alcanzando en el monte del gozo a los dos de Miranda y a otro uruguayo.

El monte de gozo

Lo pongo en minúsculas, ya que un bluffff. No hemos visto las torres de la catedral pero si mucho de un Santiago feo.

Santiago

Un placer. Cuando acabas con los cuatro kilómetros de ciudad y llegas al cogollo de una ciudad, extrañada del buen tiempo, y con la gente con ganas de disfrutarlo, nada es comparable.

Hemos tenido la mala/buena suerte de una maratón popular con mucha gentente, pero que no dejaba paso a los peregrinos, que estábamos estresados al tener que sacar la Compostela e ir a la misa del peregrino.

Hemos logrado todo.img-20161030-wa0009

Misa del peregrino

Como no podía ser de otra forma, las misas del peregrino en Santiago son palabras mayores.

En nuestro caso la parafernalia eclesiástica ha sido de gran boato.

La ha  oficiado el arzobispo, pero tenía como ayudantes concelebradores a otro obispo mitrado de Lituania, un guapetón cura de Italia yuno del país gallego que ejercía de cura rural.

Pero además estaba el diácono.

Y en la parte, más de ayuda, estaba el prefecto de ceremonias de la catedral, con traje cural de santiagueño y un monagillo todo de blanco.

El prefecto, para los legos, es el jefe de los monaguillos. En la práctica el de blanco hacia todo, y el otro pequeños detalles.

El de blanco estaba siempre cerca del arzobispo, que en sus funciones llevaba mitra y báculo.

Pero según la liturgia, es un quitar y poner mitra  y quitar o  coger báculo. Y el de blanco arriba y abajo detrás del arzobispo.

Lo único que chocaba es, que el de blanco, era el único negro de todos.

Sin quererlo la cabeza se iba a otros pensamientos.

Botafumeiro

Los benditos coreanos han subvencionado a los mozos de cuerda y hemos tenido botafumeiro.

Como esta prohibido sacar fotos, la calidad es mediocre.

Abrazo a Santiago

Estas vez el ritual completo, abrazo y tres deseos. No os diré cuales y menos si se cumplen.

Y encima por la puerta grande. Es año extraordinario y la puerta Santa esta abierta. La siguiente en el 2021 o algo así.img-20161030-wa0084

Comida

La comida pretendía ser una celebración y aún cuando lo hemos pasado muy bien , había algo de fin de curso.

Ya nos veremos, ya nos acordaremos. Pero buena gente y sinceros. No nos hemos dado los móviles ni se nos ha ocurrido decirnos, tenemos que quedar.

Esta bien lo que bien se  disfruta.

Y en estos casos el recuerdo es más bonito.

Y una vez más a José se le ocurrió el mote para mi. Peter Pan, el que va con campanilla. De todas las comparaciones que me han hecho es la más divertida.

Y ahora solo escribiendo este blog

No me he ido lejos. Estoy cerca de donde hemos comido, pero después de un paseo de kilómetro de ida para ducharme y quitarme las notas y ver las ampollas y kilómetro de vuelta para tomarme algo.

Este blog del camino acaba aquí.

Ha sido un divertimento pero muchas veces exigente.

La vuelta va a ser diferente.

No va a ser radiada.

Sólo diré puntos de llegada, para no perderme. Tengo de forma insistente en la cabeza un cartel fotocopiado de una cara de un francés desaparecido, que nos ha acompañado en todo el Camino.

Quiero por fin sacar la cámara solo para disfrutar de las fotos.

No se si haré el camino francés o el primitivo y el norte. Tengo varios días para decidirlo.

Pero pretende ser otro viaje.

Ultreia et Suseia

 

2 comentarios sobre “Una hora de pánico y trece de gozo. Etapa vigesimosexta y última.

    1. Suerte seguro por haberte conocido. Hay que tener ovarios para llegar a Santiago con lo que tenías, en los que en algún momento fueron pies. Yo con eso me doy la vuelta y huyo. Gente vitalista como tú son los que nos dan ánimos. Eskerrik asko. Gracias

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