Castilla-León:De Hospital de Orbigo a Villafranca del Bierzo.

León en su versión de montaña.

Por fin. Si en algún momento tengo que elegir mi tramo de todo el camino , casi sin dudarlo, sería el que va desde Astorga hasta Cebreiro.

Parte se deberá al contraste con la meseta, parte a la aparición de montañas, parte por los paisajes de vino, algo por los pequeños pueblos que pasamos con vida propia, no solo del Camino.

Y algo de sentirte cerca.

Por ejemplo, el tramo desde Roncesvalles hasta Estella es de una belleza casi perfecta, pero está muy lejos de la meta.

Con Cebreiro empieza la Galicia rural que tiene escondidos a los peregrinos en las corredeiras, donde nos juntamos los de los cien y los de ochocientos kilómetros

Pero sin adelantarme, disfrutemos de la Maragatería y del Bierzo

La Maragatería

Una vez pasada la región del paramo leonés, la siguiente es la Maragateria.

Los científicos le están quitando emoción a las cosas. Antes eran procedentes de moros cautivos o de reyes moros. Y ahora dicen que como arrieros llevaban el pescado salado del mar gallego a los gatos, denominación de madrileños.

Al menos nos dejan las leyendas de por qué su cocido se come al revés, ¡no sea que venga el francés y se lleve los avíos!

La capital es Astorga, y por el camino pasaremos por bastantes pueblos ejemplo de su peculiar arquitectura y caserío.

Al pasar la cruz de hierro pasamos al Bierzo

El Bierzo

Hay muchos y diferentes Bierzos, pero en el camino se puede ver que Ponferrada se ha llevado la industria y que Villafranca se quede en su antiguo esplendor de capital de la poco tiempo existente provincia del Bierzo.

Por eso igual me gusta más Villafranca.

Por eso es peligroso decir a un paisano cual es a capital del Bierzo.

Por tener tienen su propio dialecto, con influencias gallegas y leonesas.

Bastante incomprensible.

En el camino predomina la parte sabrosa, de sus chacinas, de su botillo, del vino.

Y entre montes, bien aprovechadas las pendientes, las abundantes vides y ahora en primavera rosales, cerezos, colores por todas partes.

Fue espectacular en otoño, pero no se queda a la zaga en primavera.

La otra parte que le da fama, la de la mineria y las Médulas nos pilla un poco lejos.

Etapa decimoséptima: Hospital de Orbigo El Ganso

Una etapa de treintaiun kilómetros.

La pretensión era llegar hasta Rabanal del Camino, casi ocho kilómetrosas más lejos.

Pero el inicio de lluvia y tormenta eléctrica me da la excusa perfecta para parar sin remordimientos.

En la etapa hemos pasado por Astorga, que sigue siendo un pueblo bonito, con mucho para ver y disfrutar.

Murias de Rechivaldo, gracioso.

Castrillo de Polvazares, donde tiene fama también su cocido, y tristemente conocido por el asesinato de la peregrina por un local.

Santa Catalina de Somoza, que mas que pueblo parece un decorado de anuncios.

Pero tambien es donde vive Bienvenida y sus gadgets para peregrinos y su buen humor. Se les ve bien a el y a su esposa.

Gente que estaba cuando el camino apenas era gente.

Y El Ganso.

El Ganso es muy conocido en las guías del camino por el típico loco que regenta el bar Cowboy, o inteligente en saber hacerse el raro para atraer público. Muchos se sacan la foto dentro o dándole la mano.

El albergue es curioso, solo tiene la pega que me vuelvo a encontrar al leones.

Por contra he perdido a Rubén, que se ha quedado en Astorga. El tenía muy claro que Astorga y Ponferrada eran dos etapas de visita y parada. Será difícil que nos veamos, pero se intentará.

Para mí, no puedo volver a caer otra vez en el cocido maragato de Astorga y de Ponferrada su castillo, cuando llegue un adiós cuando salga, hasta luego.

Por la noche sigue la tormenta.

Las predicciones son malas para toda la semana, pero por suerte, se caldea el ambiente se nubla y descarga por la tarde. Crucemos los dedos.

Por cierto, no he hablado de ellas ya que me molesta tenerlas. Las tres ampollas tienen mala pinta en cuanto a su secado, así que me temo las voy a tener conmigo hasta Portu.

Eso me pasa por mirar con cara de sorpresa los pies de Ana.

Igual me está haciendo un conjuro desde casa.

Etapa decimoctava: El Ganso Molinaseca

Más menos treintaisiete kilómetros duros.

Subidas y una de las peores bajadas del Camino.

Rabanal del Camino se ha convertido en otro parque temático. Sigue siendo bonito, pero se nota que, además de los caminantes, hay turismo rural.

Se ve calidad.

Lejos está, cuando fuimos y poco había.

Y el albergue Gaucelmo junto a otro en la plaza y un mesón eran toda la oferta.

Hay una tradicion por la que los peregrinos han llevado una piedra del tamaño de sus pecados y la sueltan en la cruz de hierro que está ya cerca.

Compro una hogaza de medio kilo para notar el peso de la culpa.

¡De tirarla nada!

Foncebadon, último pueblo de la Maragatería es el mejor ejemplo del impacto de la masificación del camino.

Hace solo quince años era un pueblo derruido, quizás con la iglesia y una casa en pié.

Y ahora parece un resort vacacional. Y mucha gente sube solo a comer en los varios restaurantes.

Y para los caminantes hay tres o cuatro albergues.

Paso deprisa, no sea que al final algo se contagie.

Llegada a la Cruz de Hierro con todo lo simbolico que representa.

Las nubes nos siguen, así que foto y a seguir que aún no hemos llegado al techo del Camino de Santiago.

Antes hay que pasar por otro sitio y personaje peculiar, desde hace muchos años. Tomás y su centro de interpretación de los templarios. Un refugio precario para los valientes que se quedan. En un pueblo también derruido, Manjarín.

Techo del camino, puesta de rodilleras, y a sufrir en la bajada.

Primer respiro en El Acebo. Pasi por el albergue parroquial pero está cerrado aún.

Buenos recuerdos.

Riego de Ambros. Pueblo anclado en el pasado. Estoy a punto de quedarme, pero al no tener nada de comer ni cenar, salvo la hogaza, me lleva a seguir bajando.

Me equivoco y cojo el atajo, en ve de bajar directamente por la carretera.

Y se notan todas las piedras, las rodillas, las ampollas y la mala leche de los seis kilómetros hasta Molinaseca.

Por tener cocina y por sentimentalismo, cojo el municipal. Un error, tuvo tiempos mejores.

Por primera vez como metiendo y ceno todo seguido. Y la siesta se convierte en preludio de la noche y solo me quito algo más de ropa y a seguir durmiendo.

Me despiertan la lluvia sobre el tejado y aparato eléctrico. Noche de perros.

Sigo durmiendo.

Etapa decimonovena: Molinaseca Villafranca del Bierzo

Milagrosamente la salida es con buen tiempo, nublado pero sin lluvia.

Desayuno en Ponferrada. El Castillo de los templarios sigue siendo espectacular.

Salida relajada, ya no tendremos monte hasta mañana.

Hoy toca ver viñas.

Cacabelos, donde está el consejo regulador de la Denominación del Vino del Bierzo, es una población muy completa. Muchos albergues y por primera vez muchas pulperías.

Cerca del centro hay una pequeña capilla de San Roque que los amigos del camino han convertido en un pequeño museo y donde te sellan la credencial.

Como portugalujo de adopción he sellado.

En el pueblo de Pieros se puede elegir camino entre viñas o por el lateral de la carretera. La etapa es larga pero merece la pena el kilómetro adicional.

Pero empieza la lluvia en serio, con lo que siete kilómetros de lluvia con ganas.

Parece que tiene intención de quedarse.

Villafranca del Bierzo es una coquetería con su plaza, la calle del Agua, el puente de salida, la colegiata, la iglesia de San Juan, de San Nicolas y el castillo palacio.

La iglesia de Santiago es especial ya que da indulgencias y en determinados casos es como haber llegado a Santiago pero sin Compostela.

Buenos bares y restaurantes y tiendas de productos de la zona.

Y un buen centro de salud donde me ponen segundas pieles en las ampollas.

Mañana Galicia.

Va quedando menos.

Vinos del Bierzo

A diferencia de Tierra de León, la DO Bierzo es bastante antigua y de reconocido prestigio.

Trabaja con pocas variedades. Mencía en tinto y Godello y Doña Blanca en blancos.

Los precios son altos sobre todo en blancos.

No acabo de entender el alto coste que casi todas las DO ponen al blanco.

Luego nos extrañamos del éxito de rueda, especialmente en verdejos.

En Galicia las mismas variedades de uvas se utilizan en la denominación de Valdeorras.

Pero eso es otra historia.

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