¡¡Toubab, Toubab!!

EMPEZANDO A DISFRUTAR DEL ÁFRICA NEGRA

Un atajo que hemos usado para explicar que ya habíamos estado en una parte de África (Marruecos y Egipto) es decir que hemos ido al África Negra. Y nos queda la duda si no es una forma incorrecta de definir un continente tan grande y diverso (si tenéis curiosidad sobre el tema de los racismos escondidos merece la pena leer Desireebelal en Instagram).

Pero cada vez que recordamos los Toubab, Toubab, gritados por niños negros como el tizón y con la sonrisa en la boca, señalandonos e insistiendo Toubab Toubab, Blanco blanco….se acabaron las prevenciones. Habíamos visitado el África muy negra.

Sentíamos por primera vez que el color de la piel nos hacía diferentes, pero siendo nosotros los «raros».

Es una buena cura de humildad.

Nuestro conocimiento del África actual es sencillamente cercano a nulo. Leer a Conrad, Javier Reverte o ver documentales en la 2 eran las únicas aproximaciones.

Y después del viaje seguimos parecido, pero nos ha enganchado lo suficiente como para empezar a pensar en otros viajes en los que se incluya Ghana, donde nuestra hija participa en una pequeña ONG Ghanasdevivir, Carnaval de Guinea Bissau, Mauritania…

O hacer algo parecido a lo que dos Tolosarras quieren hacer, llegando a Ghanasdevivir con el proyecto Tolotro.

Pero dejando aparte las ensoñaciones, empecemos con el viaje que sí hemos hecho.

Este viaje ha sido diferente desde el principio, ya que aparcamos en el taller en Diciembre a nuestra Kapu y sigue cogiendo telarañas a la espera de una pieza. Espero que para Semana Santa podamos desoxidarla.

Viaje con aviones, guías, coches, conductores, hoteles, chozas… Gracias a una amiga de Portu que lleva mucho tiempo yendo a Senegal, hemos podido hacer un viaje organizado de éste a un precio razonable, solo para nosotros .

Cada vez somo más viejos y raros como para compartir viajes pero aún no tenemos suficiente edad para empezar con el Imserso

Y como íbamos en pareja, era una condición de partida. Si no íbamos en viaje organizado y guías, me iba yo solo o más claro, no íbamos ninguno….

Con muchos aspavientos, conseguí dos semanas organizadas y otra a nuestro aire. Y sin saberlo a priori, hemos acertado.

Ya os contamos por qué.

SENEGAL Y GAMBIA

UNAS PINCELADAS

Cuando empezamos a leer sobre Senegal vimos en el mapa a Gambia completamente rodeada. O lo cruzábamos o lo visitabamos también.

Un resumen grosero, pero repetitivo en muchos países de la zona, es que los africanos y árabes controlaban el interior y el comercio y los Portugueses durante muchos siglos, seguidos por los demás países rapaces aprovecharon la costa y los grandes ríos para facilitar el embarque de esclavos mientras duró y luego, en el caso de Senegal y Gambia los cacahuetes.

Y el hecho de que Gambia esté rodeada por Senegal es por acuerdos no amistosos entre Francia e Inglaterra, para asegurarse ambos una salida a su comercio.

Gambia fué inglesa y tiene el Inglés como lengua oficial. Senegal fué francesa y tiene el Francés como lengua oficial. Aún.

Son independientes sólo desde la década de los 60. Y ambos tuvieron un intento de reunificación y crearon la federación Senegambia, pero se fué al traste cuando se pelearon por quién mandaba más.

A diferencia de otros países africanos, no parece que haya un problema real de lucha inter etnias. Pero éstas siguen siendo relevantes. Es difícil acercarse a la historia, la personalidad ,la arquitectura, las creencias incluso la apariencia física sin que aparezcan las etnias Mandinga, Diola, Peul, Lebou, Serer y muchas más.

En Gambia predomina la etnia Mandinga y Diola.

En Senegal, la etnia Wolof es la mayoritaria pero además, interpretado como una especie de colonización interior, el idioma Wolof se ha impuesto a aquellos que no tengan muy clara su etnia y su idioma alternativo.

De todas formas necesitamos más viajes para entender mejor estas diferencias.

Siguiendo con Senegal, pesca,turismo, minería, textiles y agricultura son sus principales fuentes económicas.

Los paisajes son espectaculares. Los ríos, sus manglares, las zonas tropicales, las de sabanas, los desiertos, dunas e incluso pequeñas colinas en la zona Bassari no te dan descanso.

En la época de lluvias nos han dicho que toda la zona por debajo del río Gambia es un vergel de arrozales, algodón, azúcar, mangos..

Los Baobabs, que ya hemos aprendido que son mucho más que un árbol, las Ceibas, árboles sudamericanos que aún no se sabe cómo llegaron a África, los Mangos, las Acacias, las Palmeras, los Cocoteros y muchos más que no sabemos.

Animales de los de cuatro patas, de los de documentales, no hay tantos, pero para los pajareros esto es lo más cercano al paraíso. Incluso para ignorantes como nosotros, ver de cerca pelícanos, garzas reales, garcetas, cormoranes, halcones, flamencos y así sin respirar hasta más de 400 especies emborracha. Dicen que sólo el parque nacional de las Aves del Djoudj es uno de los refugios ornitológicos más importante del mundo y eso es mucho decir.

Respecto al turismo, hay muchos resorts para el turismo de playa y todo incluido, en Cap Skirring, Sally y algo más salvajes por las dunas de Lompoul sur Mer. Turismo de 4×4 o equivalentes al rebufo del antiguo París Dakar. Turismo de canoas, pájaros y manglares por Sine Saloum, diferentes Lodges en los bolongs del Gambia y algunos tramos del Casamance. Turismo de contrastes en Dakar donde la riqueza convive con la miseria en una ciudad desmesurada. Edificios coloniales en el antiguo gran pueblo casino de la zona francófona, Saint Louis, capital del lujo de una época muy pasada. Turismo étnico por Casamance y Pais Bassari. Del de Pájaros y Parques Naturales algo hemos dicho.

Está claro que puedes hacer el viaje que quieras, pero eso lo sabemos ahora.

Cuando nos planificaron el viaje, la idea que les transmitimos es que somos viajeros, no nos importa cansarnos ni hacer kilometrajes, las playas para sacar fotos y los resorts lejos. Queríamos en poco tiempo ver lo más posible con la esperanza de que podamos ir de nuevo.

Y por el mapa, creo que el viaje ha cumplido esas expectativas.

PREPARATIVOS

Hemos ido en enero , fuera de la época de lluvias que es de Julio a Setiembre y que se caracteriza por calor pesado y húmedo propio de las zonas tropicales. Las webs aconsejan ir desde Noviembre a Marzo. Te pierdes mucho verde pero ganas evitando mosquitos y carreteras y poblaciones embarradas dado el poco nivel de asfalto. Temperatura en general muy agradable, solo alta en las zonas desérticas del río Senegal y en la zona de sabanas de Tambakounda. La ropa ideal, si no fuera por el miedo a los mosquitos, sería en mangas de camisa y en pantalón corto, que es lo que haré en la siguiente. Dicen que los senegaleses consideran que los pantalones cortos son para niños o para locos, pero da lo mismo, vas a seguir siendo persona extraña vayas como vayas vestido.

Aún siendo enero de pocos mosquitos hemos ido pertrechados como si tuviéramos una guerra contra ellos. No tengo claro si en un siguiente viaje repetiremos tanta parafernalia, salvo por la tranquilidad que da. Permetrina impregnada en la ropa, Relec extrafuerte aplicado diariamente en el cuerpo varias veces. Nuestra propia mosquitera y si usábamos la de los alojamientos la rociábamos de permetrina diluida que llevábamos como si fuera nuestro hisopo salvador.

Igualmente hemos sido muy estrictos es en el temas de vacunas y pastillas. Y esto seguro que lo mantendremos en futuros viajes. Tienes que pasar por el centro de Vacunación Internacional y te dan la cartilla de vacunación, ya sea en inyectables o pastillas equivalente. Fiebre Amarilla, Hepatitis AyB, Tifoidea, Tétanos y Difteria. Para los mayores de 60, como nosotros y para la fiebre amarilla hay que reconfirmar nuestra voluntad de vacunarnos al médico ya que puede tener efectos adversos motivados por la vejuz. Y ya de paso, nos dimos la cuarta de Covid y la de la Gripe.

Y también hemos tomado el Malaway, pastilla que hay que tomar diariamente durante todo el viaje más una semana adicional. Tiene mala fama por efectos adversos en el hígado. Pero la malaria tiene peor fama y la vimos de cerca cuando la sufrió nuestra hija a la vuelta de Ghana.

Que sepamos no hemos sufrido ningún problema.

Por si acaso llevábamos también antidiarreicos. No los hemos necesitado

Y fin de las penurias. Farmacias hemos visto en la mayor parte de las poblaciones. Es curioso, pero normalmente se ven desde lejos no tanto por la cruz como por ser un edificio moderno. En un país sin sanidad parece que las medicinas dejan mucho dinero.

ITINERARIO POR GAMBIA, PAÍS BASSARI Y CASAMANCE

Normalmente lo que he visto en webs y blogs los viajes más completos empiezan por Dakar, suben a Saint Louis, saltar aTouba, bajar a Sine Saloum, cruzar Gambia, bajar a Cap Skirring y acercarse a Ziguinchor. Los guías nos han dicho que hay bastantes vascos que se acercan al País Bassari y alguno encontramos. Hay un barco desde Dakar a Ziguinchor, que no hicimos, pero que tienta mucho y es una alternativa al vuelo desde Cap Skirring hasta Dakar.

Nosotros, sin entrar en detalles, volamos a Banjul en Gambia, vimos la costa de Gambia y sus manglares, la cruzamos hasta Tambakounda, bajamos a Kedougu, País Bassari, algo de Casamance Cap Skirring, subir a Dakar en vuelo, bajar por la Petite Côte, Delta de Sine Saloum, Touba, Dakar y por nuestra cuenta Grande CôteSaint Louis y la ribera del río Senegal.

Demasiado preámbulo, al detalle.

En Gambia solo estuvimos dos días completos y uno a medias, uno de costa, otro de placer y otro de recorrido. Pero en el recuerdo parecían más. Ver los primeros manglares, chozas junto al río, cayucos, la llegada de los pescadores, la descarga, venta y subasta de pescado y las zonas de ahumado o secado del pescado, han sido de tanto contraste, que los seguimos viendo y oliendo aún.

Cómo llegamos de madrugada no pudimos ver la capital oficial Banjul, ni la real de Serekunda. Bajamos directamente a dormir cuatro horas en el Eco Lodge de Sanyang. Frente al mar, cocoteros y por las mañanas las playas llenas de vacas tremendamente cornudas y que veremos por todo el viaje. Parece que son la raza N´Dama. La arena es espectacular y lo va a ser siempre que nos acerquemos a las playas.

En el primer día bajamos a Kartong, el río hace de frontera con Senegal. Empezamos a ver los primeros cayucos, pero la población es conocida por la recolección de ostras y su preparación abriéndolas y cociéndolas. Los grandes montones de ostras los iremos viendo en muchos sitios más. Y ¿de donde salen las ostras? Sorpresa. De los manglares. Las mujeres en los botes de tronco de ceiba se acercan y con machete se llevan las ostras.

Inciso ecologista. En otra zona de manglares (nos hemos hartado a verlos) nos explicaron que los manglares son vida ya que fijan el pescado y la tradición de recolectar las ostras cortando las raíces, era válida en poblaciones pequeñas, pero con la sobreexplotación estaba afectando a la supervivencia de los manglares, así que ya han empezado a colocar las cuerdas tipo batea para el cultivo de las ostras.

Como no era época, para ver la cocción ni tampoco para ver el ahumado de peces y como nos vieron la cara de cabreo por el éxito de la primera visita, en vez de volver a la playa nos llevaron a pueblos pesqueros. Y ahí disfrutamos en todos los sentidos aún cuando predominaran la vista y el olfato.

Subimos a Gunjur, que reúne varios aspectos curiosos unidos por una playa extensa bonita y abierta. En una esquina una mezquita nueva, la Gunjur Sand Mosque, pero que protege una roca sagrada en su interior y en el exterior, que fueron usadas por un santón en el XIX y se han convertido en lugar de peregrinación. En la esquina opuesta está la zona pesquera, con los cayucos varados y otros en el mar. Era pronto aún.

Subiendo de la zona de pesca nos acercamos al pueblo cruzando canales de desperdicios, basura y olores diversos. Unas zonas de secado al aire libre extendidos en una especie de estructura tipo red a baja altura. Algo más separados los ahumaderos de pescado. Impresionan por el estado de mantenimiento y el olor. Vimos la primera factoría china. Ya nos avisaron que China está presente a muchos niveles.

Era nuestro primer mercado y nos sorprendimos con el café Touba que no dejaremos en todo el viaje. Cafe con clavo, jengibre y pimienta de Guinea (de eso nos enteramos después).

Hemos estado en bastantes mercados, carnicerias y pescaderias en Marruecos y Turquía. Pero en éste ya nos dimos cuenta que todo iba a ser más duro y diferente.

Dejamos una visita a la Gambian Reptiles Farm (nunca consigo consenso con las serpientes y reptiles varios) y subimos a Tanji.

Al guía gambiano le habían avisado que el viento había hecho adelantar la arribada de los cayucos y allí fuimos como una exhalación, que en términos de las carreteras de Gambia es a 30 km por hora.

Indescriptible.

Nada más aparcar, mucha gente en los chamizos y puestos. La vista de los cayucos con tantos colores, algunos en el agua aún, otros descargando, los cánticos de tirar las cuerdas para varar los barcos, los porteadores peleándose por cargar, las subastas , los despieces con balde, navaja sobre la arena. Mujeres (siempre predominan las mujeres donde haya trabajo) cocinando fritura de pescado, al lado de los desperdicios de los pescados . Las gaviotas y los halcones al quite, los niños rebañando los cayucos una vez terminados el resto. Los colores chillones omnipresentes en los cayucos, en la ropa, en los tocados en las brazadas de sujección de los niños, en los bidones de agua. Borrachera de color, gente, gritos, risas, discusiones entre niños por el botín.

Apenas pudimos hacer fotos. Las reflex cantan demasiado. Ana, que usa móvil, me decía que quería que fueran los ojos los que sacasen las fotos.

Nos tuvieron que sacar de la playa a empujones. Al salir, pudimos ver en funcionamiento los secaderos y ahumaderos de pescado. Al detalle. Conseguimos mantener la compostura hablando con las mujeres que estaban preparando el pescado, gobernando los fuegos. El hedor es permanente y se te pega en las narices, en la ropa. Y está por todas partes.

Pero con toda seguridad, si nos hacen elegir qué repetir de éste viaje, la llegadas de los pescadores,la descarga y todo lo que hay alrededor, sería la elegida. Y quizás el paisaje de Baobabs la segunda.

Fin de fiesta, vuelta al Ecolodge de Sanyang y cena graciosa empezando a probar algunos platos regionales. De todas formas nuestra conclusión en éste viaje es que, cuanto más hotel, peor comida. Y la comida, si se quiere disfrutar se hace en tenderetes, tabernas, tanganas (incapaz de definir lo que son y muy lejos de cualquier mínimo sanitario). Con los ojos cerrados, pero disfrutando de la comida.

Pero aún era la primera noche y estábamos con el recuerdo de los que nos dijo la doctora de evitar ensaladas, zumos, agua sin embotellar, comidas poco hechas, etc, etc. Así que tampoco disfrutamos mucho.

El segundo día fué más «turístico». Viaje corto a un brazo del río Gambia, que en mandingo se llama Bolong. Fuimos a Bintang Bolong, con las cabañas que parecen más palafitos. Las vistas de los manglares, el paso de las barcazas y piraguas de ceiba, el comercio de ostras, todo muy paradisiaco, como el campamento rico del Conquis.

El jefe de la aldea nos dió un garbeo para enseñarnos el colegio, centro de salud, la cooperativa agrícola gestionada por mujeres, un tostadero de cacahuetes y unas instalaciones que en época de medusas gestionan unos chinos para tratarlas y convertirlas en medicina tradicional para China.

A la tarde, ya sin guía ni acompañantes, salí a por fotos. En poco tiempo parecía Hamelin, rodeado de niños pidiendo o preguntando o sencillamente riéndose con el toubab toubab. Las sonrisas de los niños son permanentes, incluso en situaciones que tu ves como duras. Cuando se aburrieron, acabé volviendo a disfrutar de las vistas y de la lectura en la cabaña. Podéis verlo en el enlace del paraiso

A la tarde nos dimos un garbeo en piragua. Sin motor. Estás todo el rato en tensión ya que al mínimo movimiento te caes al agua y de paso el resto. Y aún cuando no nos lo creíamos, nos dijeron que hay cocodrilos, lo que no nos dejaba muy tranquilos. Varios días después ya pudimos comprobar, pero en piragua con motor, que sí, que los hay. Vivitos y coleando.

De noche, thiéboudienne, plato típico de Senegal y que se repetirá mucho. La proteína eran ostras. Al estar cocidas tienen un sabor peculiar y pierden la textura acuosa.

Aquí despedimos a nuestro guía gambiano, Ismael. El ha sido el negociador en las mordidas, el que nos ha enseñado árboles, arbustos y plantas y sus usos medicinales. Que nos ha explicado lo que hemos visto. Y el que con sus ojos y su sonrisa nos ha demostrado por qué Gambia se autodefine como país de la sonrisa. Mila esker.

El tercer día tocaba viaje largo ya que teníamos que llegar a Tambakounda. Es demasiado, sí. Pero tocaba. La carretera es razonablemente buena. Algo que se repite con Senegal es que en cada entrada de pueblo o cercanías de cuartel hay gigantescos reductores de velocidad.

Lo que es específico de Gambia y que desespera, son los continuos controles de los diferentes cuerpos uniformados en busca de compensación económica por no aburrirte con cualquier tontería imaginada o inexistente. No sé si actuarían con tanto desparpajo si fuéramos solo blancos en el coche, pero era sangrante. Y al no estar Ismael todo era más difícil.

Como pasas por muchas aldeas y pueblos intermedios te chocan inmediatamente varias cosas. Todas las calles adyacentes con arena o tierra, baches, agujeros. Mucha, muchísima basura. Basura occidental, plásticos, botellas, latas… Las bombonas de gas inexistentes, se sigue usando el fuego en todas partes con los pequeños hornillos de carbón vegetal. Si son zonas agrícolas, muchas bolsas de productos en el borde de la carretera. Mercados por todas partes, mucha chapa para construir tiendas y talleres. Y mucha gente por todas partes.

En las poblaciones hay pocas construcciones de cemento (los ladrillos grandes se hacen directamente cerca de donde se van a utilizar, algunos de adobe, pero sobre todo de cemento). Muchas chozas y muchas de ellas también con cubierta de chapa. Conjuntos de varias chozas con una empaladiza que delimita la propiedad, donde cada grupo es una familia en el sentido extenso. Otras construcciones como almacenes que nos dimos cuenta que eran viviendas grandes.

Durante el recorrido vimos muchos termiteros de los de catedral y champiñón. Impresionan. Mangos, ceibas, papayas, baobabs.

A medida que nos vamos acercando a la frontera cada vez más al este, vamos viendo el paisaje de sabana. con las acacias espinosas como árbol más característico.

Durante el viaje estábamos como niños mirando por la ventana. Todo es nuevo, ni los árboles son los que conocemos, ni las huertas, ni las edificaciones y menos la gente que está por todas partes.

Y por fin llegamos a la frontera. Y tuvimos el momento más surrealista del viaje.

Puesto fronterizo pequeño, barrera, varios coches y motos esperando. Con la solana que hacía, bastantes a pié bajo unos toldos. Nadie uniformado a la vista. Estaban comiendo y siguieron hasta acabar.

Nuestro guía, que era de lo más social, habló con ellos y nos llamó para comer las sobras y al acabarlas ya nos hicieron el trámite.

Cuaderno de anillas, lapicero y copiando los datos del pasaporte.

Y así entramos en Senegal.

Boudi y Abdou, Mandinga y Diola, han sido nuestros Angelitos Negros (todos tenemos nuestros chistes malos).

Nos acompañaron durante Gambia y la zona sur de Senegal. Compartieron sus aldeas y sus amigos, nos invitaron a sus casas. Y nos hicieron fácil y divertida nuestra estancia. Boudi era además de guía, nuestro traductor y al conocer bien el castellano, el francés, mandingo, wolof y algo de diola y ser muy extrovertido, parecía que estaba siempre en su casa, fuera donde fuera. Abdou, un conductor precavido, se manejaba en francés, wolof y diola. Como nuestro francés es inexistente y del wolof o diola no digamos, no pudimos relacionarnos mucho pero su sonrisa lo hacía muy cercano.

Nada más entrar en Senegal, cambiaron. Se les notaba que por fin jugaban en casa. Se acabaron las mordidas (no hemos sido testigos de ninguna y si se han hecho ha sido a escondidas). Las carreteras mejoran. La basura a ojos occidentales sigue siendo espeluznante, pero es menor que en Gambia.

Y hemos cambiado del país de la sonrisa al país de la Teranga o espíritu de la hospitalidad. Esta palabra se repite en todas partes, como bandera de enganche para el turismo. Pero algo de cierto ya tiene. A gusto hemos estado.

Y como si fueran vascos la vuelta a Senegal la celebraron con un mafe en el primer chamizo restaurante. Comida buena del país . Comida real, a precios reales. Mafe, arroz , estofado de carne y tomate con salsa de cacahuetes. A Ana no le gustó. El resto lo disfrutamos. Boudi tuvo un detalle que nos cautivó, seleccionó a dos niños de los que estaban pidiendo comida con un cubo pequeño, les dió casi todo su plato que comieron en la cocina (maja también la propietaria que los dejó entrar) y no fué la única muestra de generosidad. Estoy seguro que le sale y que no es una pose.

Llegamos a Tambakounda. Apenas la vimos al llegar tan tarde y ya estábamos a oscuras para poder ver lo poco abierto del mercado. El Hotel estaba alejado. Hotel que luego repetimos, para nuestra desgracia. Impersonal, occidental, para trabajadores franceses y managers nativos encorbatados. El plan inicial era dormir en Wassadou en un entorno más natural, pero por alguna razón no estaba disponible. Ni a la ida ni a la vuelta.

Solo viendo el mapa se entiende que pintamos en Tambakounda cuando queremos ir a Kedougou como entrada al País Bassari.

Las carreteras principales.

Nuestro cuarto día tuvo menos de conducción, pero mucho de calor. Durante la mayor parte del viaje se pasa por el gigantesco Parque de Niokolo Koba. Siempre me tienta ver bichos, pero al ver la información sobre el parque, todos coinciden en que tuvo tiempos mejores. En general la caza furtiva, pero admitida y patrocinada para los blancos, ha dejado al país esquilmado de bichos de la 2. Salvo pájaros, que son tantos, que ni todas las escopetas conseguirán echarlos.

En Mako volvimos a encontrar al río Gambia, un poco más pequeño. En las cercanías hay una de las explotaciones mineras de oro de las grandes, con camiones, grúas y demás. Pero nosotros vimos dos de las «tradicionales». Traían la piedra de algún sitio, con molinos lo convertían en polvo, y con sistemas como los de los vaqueros de las pelis, iban filtrando buscando no la pepita, sino el polvo de oro. Estos desde luego no se harán ricos y la silicosis no les respetará. De los grupos que vimos la mayoría de Mali y Guinea.

Kedougou nos sorprendió por lo extenso y por la cantidad de ladrillo y edificaciones más altas de lo habitual. Vimos el mercado. Grande. Nos fuimos al hotel, también impersonal, pero con piscina y con la solana que llevábamos la disfrutamos. Sol, baño, lectura y relajo. Estábamos dejando pasar el tiempo antes de la visita al poblado Bedik de Andjel.

Los Bedik son la etnia más pequeña de Senegal. Se supone que son malienses y que intentaron mantener sus creencias animistas frente al invasor musulmán. Poblados pequeños, en las colinas, sin ningún tipo de modernidad, casi todos familiares (en Andjel eran 3 familias y sumaban alrededor de 350 habitantes). Cada familia tiene una función comunitaria, una es la de los jefes, otra la de las fiestas y otra de las tradiciones. Pero cada familia trabaja para sí mismo. Consumen alcohol, cerveza de mijo y vino de palma y quizás por el alcohol es por que en éstas aldeas hay iglesias y no mezquitas. Mantienen las fiestas de iniciación de los chicos, de la pubertad de las chicas y las relacionadas con las labores agrícolas. Al estar los poblados en los montes los pastos, sembrados, arrozales, agua, etc están abajo en el llano. Es como volver a la edad de piedra.

En las visitas siempre hay algún interlocutor que hace de introductor, las mujeres te presentan sus artesanías, te ofrecen cerveza o vino y visitas su lugar sagrada que es el Baobab o la Ceiba (en esto no se diferencian de muchas otras etnias, que en Senegal tienen al baobab como sagrado y protector del pueblo).

Hay una tendencia a llevar algún tipo de presente o regalo. Este es un tema que se discute mucho. Unos consideran «papa blanco ayudar negritos» o la versión moderna del muñeco negrito o amarillo que teníamos en la clase para el Domund. Otros , una muestra de respeto a la población que visitas. Nosotros optamos por llevar ropa.

Y con la sensación de poco a poco volver al presente, malcenamos en el hotel.

El quinto día continuamos con los bediks. Iwol es la capital de éstos poblados. Son casi seiscientos, pero de cuatro familias. A diferencia de Andjel, que es pequeñito y abigarrado, en Iwol hay distancias, las chozas tenían espacio, los niños no parecían amontonados y puedes ver en todo su esplendor el gran Baobab Sagrado de Iwol.

Para llegar es la única vez que el haber llevado botas tenía sentido, pero poco. Están en la lista de cosas a no llevar, si vas en época seca.

Nuestro siguiente objetivo era Dindefelo, sus cascadas, las grutas vivienda, los dientes de basalto rojo, sus termiteros y sus poblados en el altiplano. La carretera es la misma que une Senegal con Guinea (si no se dice nada es Guinea Conakry, a Guinea Bisau siempre se le pone apellido).

Pero tuvimos que cambiar de coche, ya que hay treinta kilómetros no aconsejables para nadie. En parte, esta incomunicación no le viene mal a la Reserva Natural Comunitaria de Dindefelo, donde además de las cascadas y termiteros, también intentan preservar varios tipo de chimpancés y otros bichos diversos, así como un entorno favorables para algunos poblados del altiplano. Para todo lo demás es una tortura.

Desde luego lo más popular y por suerte gratificante es el agua helada de la cascada. Helada. Fuera muriéndonos de calor por primera vez en todo el viaje, y no poder estar ni un minuto dentro del agua. Pero vino bien.

Con ésto acabamos el viaje al País Bassari, pero Boudi nos tenía preparada una sorpresa. El y su familia, viven en Dindefelo. Su cuñada nos enseñó su choza y comimos una especie de cous cous hecho de pasta de maíz con carne. Al ver la choza por dentro, te sorprende que está ocupada por una cama gigantesca, una pequeña cómoda y algún trolley o maleta grande como armario. Cocina de fuego fuera y suponemos que los aseos en alguna parte trasera que ni vimos ni preguntamos. El conjunto eran varias chozas, las preeminentes eran las del padre y las de la primera y segunda esposa, que junto a la de Boudi y su hermano casado estaban rodeadas por una débil empaladiza.

Otra vez la carretera nos exige volver a Tambakounda para posteriormente ir hacia Kolda. En el camino muchos fuegos, se supone que controlados, pero tan cerca de la carretera que dan miedo.

El sexto día es, otra vez, de viaje largo hacia la zona de Casamance. Pero sorpresa. En la zona de Bondali de visita a un amigo del conductor, nos informan que están en plena ceremonia de la circuncisión. Ya es el tercer día y a la tarde se hace la presentación en sociedad de todos los niños circuncidados. Mientra esperamos nos invitan a comer dos veces ya que habíamos estado hablando con dos familias amigas del conductor. ¡Menos mal que no visitamos a todo el pueblo!.

De cada zona, van viniendo los niños y sus parientes en procesión. Los niños van raramente vestidos, muy cubiertos y con gafas de sol. Y una gran manta ceremonial. Los sientan sobre mantas frente a la mezquita. El imán nos saluda y de paso nos moja con agua que también va esparciendo en círculo amplio alrededor de los niños y de la zona reservada a los tambores y danzantes. Después nos dicen que forman parte de los ritos animistas de evitar a los malos espíritus. Muy parecido al uso que se hace del agua bendita…..

Justo detrás de los niños están hombres, y algunos «monaguillos» con vara expulsan a las mujeres que se ponen a mirar en ésta zona. El resto del círculo sobre todo son mujeres con sus mejores ropas. Otros niños , toreando a los de las varas, mirando por donde pueden. No creo que queden muchos habitantes fuera de la fiesta.

Comienzan los tambores y un grupo de mujeres va bailando individualmente, en una especie de desafío: ¡ Mira como bailo e intenta mejorarlo! Un familiar del niño, mayoritariamente hombre, se acerca a uno de los niños sentados. No sé la lógica, pero algunos sí se enfrentan bailando a las mujeres y hacen su baile y luego empujan a que el niño haga el suyo desde la zona de mantas hasta la zona de tambores, donde el familiar deja dinero a los músicos.

Y así durante las horas necesarias para que todos los niños tengan su entrada al mundo adulto.

Nos destrozó todo el planning previsto, pero no podía haber sido mejor aprovechado.

Kolda y Ziguinchor han quedado para futuros viajes a Casamance.

Y para dormir llegamos probablemente a uno de esos sitios que dicen hay en el paraíso.

Los Diola son conocidos por ser los reyes de la construcción de chozas, gracias a sus impluviums, que como indica su nombre, recogen el agua de las lluvias, gracias a un ingenioso sistema de tejados. Chozas grandes, para familias muy extensas.

A las afueras de Seleki hay uno de estos impluviums reconvertido en campamento, dentro de la Asociación de Campamentos Solidarios. Hemos tenido la suerte de estar en dos de los tres que tienen en Senegal y repetiremos. Están implicados en el desarrollo de la comunidad donde se sitúan.

El entorno del Campamento de Seleki es espectacular, cocoteros, palmerales, zona de arrozales que al estar en época seca sólo se intuían, bosque sagrado en las cercanías , río afluente del Casamance, pájaros, etc.

Nos encontramos con una abulense que llevaba años dedicando sus vacaciones a estar en éste sitio y no es de extrañar.

Nuestro séptimo día fué de visita de manglares, cocodrilo incluido y visita a la Isla de Eloubaline. Cuando vas a una isla de éste tipo y nos pasará con la siguiente, el tiempo se para, todo va a otro ritmo.

Llegamos a Cap Skirring, vimos la desmesura del resort del Club Med, destinado al público francés, con concertinas rodeando la inmensa parcela con playa y campo de golf. Guardas vestidos con traje de hotel Palace y no lo intentamos pero es posible que si hubiéramos puesto las toallas nos hubieran dicho algo.

Dormimos en Chez Campos, que es el que nos ha organizado este viaje. Y tuvimos la suerte que en las dos noches que pasamos, estaban cenando muchos alumnos de Turismo, que con su bullicio, juventud y con los cánticos y bailes nos alegraron las dos cenas.

El octavo día fue para visitar la Isla Carabane. Otro de estos sitios, donde nada pasa a ritmo rápido. Varios campamentos frente a la playa y vocación de no hacer nada. Algunos restos de su pasado comercial y aquí el comercio era el de esclavos .

Luego, de vuelta hicimos la gansada tipo Conquis. Desde muy lejos se veía una ceiba majestuosa cerca de Point San Georges. Se utilizaba como puesto de vigía y ahora nos sirvió para soltar adrenalina subiendo por unas escalas demasiado móviles.

Y después de la cena bulliciosa, que como era la última de los estudiantes duró mucho más, al día siguiente cogimos el vuelo a Dakar.

Ahora vemos claro que nos queda mucho por ver, pero ya hemos pedido información sobre una ruta más en detalle por Casamance y Pais Bassari. Todo se andará.

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Los que nos han hecho posible éste disfrute han sido Campos y Boudi (+221778901324, boudi16@hotmail.fr).

ITINERARIO ENTRE EL RÍO SENEGAL Y SINE SALOUM

La zona por encima del río Gambia es con diferencia la más grande de Senegal. Por tiempo solo nos hemos dedicado superficialmente a las zonas de costa al sur de Dakar y la zona de Sine Saloum. Por nuestra cuenta hemos hecho la zona por encima de Dakar y la ribera del Senegal.

Nuestros compañeros de viaje para ésta zona han sido Ngourane(+221 774584708, raneguisse@gmail.com), filólogo castellano y por tanto nuestro traductor y guía y Omar su amigo y conductor. Hemos podido tener una mejor aproximación a la situación política de Senegal con elecciones cercanas y fuerte polarización y la vida actual de un maestro de castellano en una población pequeña. Nos ha ayudado mucho a entender y disfrutar más de Senegal.

Las zonas que hemos visto las podemos dividir en Delta de Sine Saloum, Petite Côte, Península de Cabo Verde, Grand Côte y Río Senegal.

DELTA DE SINE SALOUM

Dedicamos dos noches, pero podrían haber sido más.

Manglares, canales, grandes caudales del río, islas o brazos, pájaros, pescados, nada que no hayamos visto en éste viaje, pero que sigue siendo espectacular para un occidental. No te acostumbras a estos paisajes.

El campamento fué en Toubakouta , que no es nada pero es todo. Una calle no asfaltada donde se concentra el pueblo, y en la costa los lodge, albergues de cara al río. Alguno de lujo extremo (mirar, mirar el Boutique Hotel Les Paletuviers, donde puedes dormir en un baobab) y otros sitios propios de nómadas.

Casi todos ofrecen, recorridos en piragua,visitas a la Isla de Sipo, picnic con los peces llevados o pescados. Nosotros, menos pescar, hemos hecho todo el resto. Y también hemos visto lo que probablemente fué el momento mágico del viaje.

Al atardecer en un recodo del río, en un árbol concreto, grande, vienen cientos de pájaros, y no son estorninos. Garzas reales, Garcetas blancas y grises, pelícanos y algunos más desconocidos. A la misma hora, al mismo sitio, al mismo árbol. Increible. Le llaman la recogida de los pájaros

Como es de imaginar estábamos varias piraguas y todos los guiris con cara de pelicano

En la Isla de Sipo tuvimos nuestro momento de magia local, con las explicaciones de la hija de la proclamada reina de Sipo y su magia blanca. Este tema es muy habitual en Senegal y cualquiera que sea la creencia principal, siempre hay un sedimento mágico.

Vimos el pequeño pueblo pesquero de Missirah.

Y lo más parecido a un vergel, en el que trabajaban las mujeres de un pueblo llamado Dassileme Serere. En las parcelas, regadas gracias a un proyecto de micro regadíos, cultivan su alimento y venden los excedentes. Al igual que en otros sitios es una combinación de trabajo en común, pero al final cada uno cultiva su parcela y lo que saque es para el. En ningún sitio hemos visto algo parecido a cooperativas.

Aún cuando el río hace que esté en el otro lado , no me resisto a incluir dentro de ésta zona la población de Faoye. Dónde está el segundo campamento solidario y que es un remanso de paz, con todas las cabañas frente al río y que dan ganas de no hacer otra cosa más que estar.

Aquí también nos encontramos con Berta, una española que estaba de reposo y que venía frecuentemente.

PETITE CÔTE

Esta es una zona muy visitada, al tener buenas playas y buenos hoteles.

Hemos dormido dos noches entre Sally y Mbour. Tanto la descarga de pescado como el mercado de Mbour son espectaculares. Pero casi a la vuelta, nos dimos cuenta que no habíamos visto ninguna de las playas y hoteles que dan fama a esta zona. Otra vez será.

En Mbour, comimos con los familiares de Ngourane.

En Nianing vimos su iglesia que es biomimética. No por la forma de concha que tiene, sino por qué imita el sistema de enfriamiento de los termiteros. El aire caliente sube por la gran chimenea que de paso es el campanario, y por agujeros discretamente colocados en la parte baja entra el aire fresco.

Joal Fadiouth es como la Sagrada Familia, uno de los lugares más visitados de Senegal. La peculiaridad es una isla que dicen hecha de conchas. Impresiona el cementerio.

Cerca está el gigantesco Baobab de Fadial. Dos anécdotas.

La importante es que a los griots, que son el equivalente a nuestros juglares, no se les podía enterrar ya que daban mala suerte a la tierra y la secaban. Los baobabs cuando son viejitos se hacen huecos por dentro y sirven como depósitos de agua y de paso para colgar a los griots dentro y que no tocaran tierra. Para los morbosos, hace tiempo que un presidente dijo que ya valía, y que los griots merecían respeto y que podían ser inhumados.Y de paso vaciaron de momias los baobabs. Ya no quedan. No al menos en los que miramos.

La graciosa es que al rebufo de la isla de las conchas, hay mucha gente que va a ver el Baobab y los artesanos se peleaban por conseguir que compraran. Vieron que asustaban a los blancos y se han organizado asignando turnos. Cuando viene un blanco solo va uno a por él, le enseña su tienda y hace de cicerone enseñando el resto de las tiendas.

Nos acercamos a Samba Die, donde vimos el colegio donde trabaja Ngourane y donde vive junto a su reciente esposa Fatou y comparten vida con varios de los profesores del centro. Un ambiente joven y agradable.

Algunos detalles respecto a lo que es comer en Senegal fuera de los establecimientos hoteleros o restaurantes.

Supongamos que nos sacan un thiéboudienne de pescado. Cazuela en el centro sobre una manta, sentados en el suelo los que pueden y yo de rodillas. A los Touba nos ponen cuchara, ya que comer con las manos no es tan fácil (hay que poner los dedos de cierta forma, hacer una pequeña bola ya que de lo contrario el arroz acaba por todas partes menos en la boca). Si estas seis, estás atento a tu sexta porción, pero como hay mucho complementos vas arañándolos para no comer solo arroz (no haces como yo que te coges trozos enteros de diversos tipos). Respecto al pescado alguien del grupo hace la función de anfitrión, coge el pescado del centro con sus manos , lo trocea y lo va repartiendo . Acabo de leer que en Sudán una muestra de amistad es que te dan esa bola de arroz con el pescado directamente a la boca.

El ridículo lo vas a hacer en cualquiera de los casos, pero conviene saber temas de etiqueta para que no sea muy evidente. Y por cierto, respecto a la bebida, la toman solo al final.

PENÍNSULA DE CABO VERDE

Es el nombre del punto más occidental de África y dónde está el gran Dakar.

Dakar es muy grande y llena de contrastes. Opulencia y miseria. Range Rovers de lujo y carros con mulas. Mercados que son ciudades en sí.

Hemos hecho bastante de lo que marcan las guías y sobre todo las indicaciones de Paco Nadal, que me gusta mucho para cualquier viaje, por su concreción y priorización.

Te creas o no la historia de la relevancia de la Isla de Gorea en el mercado de esclavos (se non é vero, é ben trovato), la isla, por su tranquilidad y belleza, por sus casas y lo cuidadas que están, por la ausencia de basura, es un sitio que merece la pena tomar con calma.

Al norte de Dakar hay una zona llamada Yoff, donde vive la etnia Lebu, que llena el estómago de la gran Ciudad con pescado. Y lo mismo hacen en Saint Louis, que luego comentaré ya que ha sido la experiencia más dura en todos los sentidos del viaje. Esta etnia es especialmente celosa de mantener sus tradiciones. Han tenido sus propias leyes sin que los demás, franceses, wolfs,etc se atrevieran a cambiarlas. Su secta es la Layene (el tema de las sectas es otro de esos temas difíciles de entender y que algo comentaré cuando hable de Touba). Y en las zonas donde viven se convive entre el hedor de los despieces del pescado o su ahumado, de animales diversos y de suciedad en la calle.

Pero Yoff es lo suficientemente grande para no ser solo la parte Lebu. Es una zona con muy buenas playas donde medio Dakar corre o se ejercita para la lucha senegalesa. Y un lugar de peregrinación como el Mausoleo Seydina Limamou Lahi Al Mahdi y el gigantesco cementerio musulmán , visitables ambos.

Alquilamos por por airbnb dos noches por esta zona para estar lejos del Dakar central.

Cerca está el Lago Rosa muy visitado por ser el punto final de la París Dakar . En las fotos se ve un color casi fucsia,una salinidad mayor que la del Mar Muerto, flamencos comiendo color y salineros recolectando la sal. Pues este enero no. La temporada de lluvias ha sido tan larga que ha dejado el lago rosa sin color y sin sabor a sal. Y los campings y hoteles que estaban cerca del agua ahora estaban inundados. Otra vez será.

De camino a Kayar que es el tercer puerto pesquero de Senegal paramos en Beer.

Durante todo el viaje hemos estado como Paco Martinez Soria con dos trolleys gigantescos además de nuestra mochilas.

Pues por fin llegaban a su destino. Ropas de bebé.

El centro de Salud y paritorio reciben ayudas desde el Ayto de Portugalete y de la asociación Yapele Beer de Santurtzi. Reciéntemente el objeto de la ayuda ha sido la ambulancia que lleva el logo de Portu.

Y en Baobat donde trabaja Ana, hay muchos migrantes procedentes de Beer y alrededores.

Nos enseñaron las condiciones en las que trabajan en el centro y por cómo lo decían, por encima de la media y que para nuestros ojos son malas.

Una cosa que nos sorprendió es que si había diez personas atendiendo el centro (médico, administración ,enfermeras, comadrona farmacia, limpieza, chofer ambulancia y guarda) solo una era funcionaria y pagada por el Ministerio de Salud. El resto dependía del 20 % del precio por visita y 10% de los medicamentos. Y dada la situación de pobreza, muchos pacientes no llegan siquiera a pagar el coste de la consulta. Cada vez que atienden gratuitamente a algún paciente se convierten en voluntarios y sale de su bolsillo.

Como saben que es una zona sin hoteles o campamentos, no sólo nos invitaron a comer sino que nos habilitaron la zona de descanso como nuestro cuarto, por cierto el único con váter.

Touba forma parte de los sitios más visitados directamente desde Dakar por estar bien comunicada por Autopista/Autovía. Es la segunda población en número de habitantes, aprox un millón.

Es un centro religioso de una de las cofradías. Sin tener muy claro si lo que digo es 100% correcto, se supone que la mayor parte de los musulmanes senegaleses son sunnís, pero casi todo están adscritos a una de las diferentes cofradías. Cada una de ellas tiene su propio líder espiritual. Cada una tiene su ciudad espiritual, sus peregrinaciones, sus rezos. Son como sectas, que además están compitiendo entre ellas a ver quien derrocha más en hacer la mezquita más suntuosa y con el máximo de minaretes sin llegar a los siete que tiene La Meca. Y lo hacen desde finales del XIX con un alto nivel de pobreza en el entorno.

La de más adeptos es la Mouride, que además de las colectas tiene gran parte del negocio de cacahuetes con lo importante que es. Además del poder espiritual está claro que tienen gran influencia en los diferentes gobiernos.

Y la gran mezquita de Touba es un gran ejemplo de ese derroche extremo.

GRANDE CÔTE

Cuando salimos de Dakar dirección norte ya estábamos solos. Ngourane nos había alquilado su coche y teníamos plan pero no teníamos aún el detalle. Pero todo ha sido fácil.

El primer susto y el último importante es que a Google Maps en función tom tom solo hay que hacerle un caso relativo. Hay que mirar con perspectiva el mapa, ver donde están las carreteras bien marcadas y olvidarse de atajos. Si no, acabas atascado en la arena con cara de tonto blanco, con alguien al lado chillándote y a la espera de la teranga, donde un simpático barrendero te quita la arena de las ruedas sin decir ni pedir nada y puedes salir de milagro del marrón en el que estabas.

Para ir a Saint Louis queríamos quitarnos la R2 para no pillar todo el tráfico de camiones que suben a Mauritania y bajan a Guinea.

Y de paso poder ver Mboro y Lompoul y hacer el recorrido de las dunas.

Un éxito. Carretera buena excepto veinte kilómetros a partir de Mboro, y buen enlace con Saint Louis. Y sobre todo carretera con vistas preciosas.

Mboro es un centro agrícola espectacular. Realmente todo el recorrido a la izquierda, llamado Las Niayes, tiene las dunas junto al mar con playas espectaculares con palmeras y cocoteros haciendo una muralla verde. Desde las dunas hasta la carretera hay varios kilómetros, pues son como una sucesión de oasis con una parcelación que demuestran que se aprovecha al máximo. A la derecha es más irregular, pero predominan más las acacias propias de zonas semidesérticas.

Su mercado es gigantesco y como capricho a la subida encargue al sastre un Bouba, traje típico de la zona que recogí a la bajada. Ya veremos cuando y donde me lo pongo.

Lompoul sur Mer también nos recibió con mercado y vistas de cayucos. Y playa espectacular, con esa arena tan fina que estamos viendo en éste viaje. Hay varios campamentos que ofrecen dunas, quads, playa, caballos, etc. Muy orientado para los 4×4 que quieren hacer su Paris Dakar particular.

De camino a Saint Louis nos paramos por la zona de Langue de Barbarie y por la reserva de Guembeul. Zonas con muchos pájaros.

Saint Louis es punto y aparte en todos los sentidos. En la práctica son como tres capas de cebolla. La primera, la continental apenas tiene personalidad. Amplia, mercado y mucha variedad de edificios. Nada que justifique el viaje.

La segunda es la Isla de Saint Louis propiamente dicha. Efectivamente guarda edificios de tipo colonial y dos calles con ciertos comercios que alguno se sale del monocultivo turístico. Hoteles y restaurantes, pero quizás por las expectativas después de tanta lectura, nos decepcionó. Como no es grande le dimos varias vueltas para asegurarnos que no nos dejábamos nada que justificara el paseo.

La tercera capa es una península larguísima y muy estrecha , que se divide en Ndar Toute y Guet Ndar (Ndar es Saint Louis en wolof) nos impactó. La habitación que habíamos reservado era en un centro cultural llamado el Chateau y el entorno nos hizo pensar que nos íbamos a ir inmediatamente, y al final pasamos tres noches….

En una de las guías se hablaba que la zona era lo más parecido a los infiernos de Dante y no daba crédito que quizás se había quedado corto. Hay zonas que parecen sacadas de las fotos de guerra. Las infraviviendas, la convivencia de todo tipo de animales entre las calles, el hedor permanente, las zonas de descarga de pescados, los porteadores mojados y sudorosos, los niños intentando coger los restos, los pelícanos a pico lleno de tripas, los despieces de tiburones y mantarrayas gigantescas in situ, con machetes, los puestos de fritangas de pescado, las subastas, la miseria, la alegría todo junto te acaban cautivando si consigues no vomitar. Al final de las tres noches que estuvimos, insistimos las tres en la misma zona, pero la violencia de los despieces de pescado sólo la vimos la primera vez y ahí se quedará en el recuerdo de por vida.

Gracias a Ngourane nos pusimos en contacto con la ONG Keur Talibe Ndar que algo conocíamos por nuestra amiga de Portu.

No se si involuntariamente la cabeza prefiere olvidar ésta dura experiencia. A lo largo de todo el viaje hemos visto cientos de niños, por todas partes, pero concentrados como hormigas en las paradas de autobús, gasolineras, etc. Siempre con un cubo, pidiendo y vestidos con andrajos. Dábamos por sentado que formaban parte de la miseria local. Pero no, es incluso peor. Y en Saint Louis o en Touba la cantidad de niños es espeluznante.

Hay un personaje en el mundo musulmán que es el Marabout o santón, nosotros lo conocemos más como morabitos. Enseñan el corán en las Madrasas que en Senegal se conocen como Daaras. A los estudiantes se les llama Talibes. Desde muy niños y por las razones que sean se «depositan en manos del Marabou» y la familia se olvida de ellos. Los Marabouts que no tienen ni oficio, si tienen beneficio. El que sacan de esclavizar a los niños para que aporten el equivalente a un euro y medio diario. Sin que ese dinero sea para su comida, que la tienen que pedir. Hemos estado en tres daaras gracias a la ONG y en dos de ellas las condiciones son indescriptibles, todos hacinados e higiene nula, sin agua corriente, les vimos beber de charcos, basura por todas partes. Horrible.

¿Que evita que todos estos santones vayan a la cárcel directamente? Tradición, respeto religioso mal entendido, influencia de los santones en su entorno. Ni idea.

La ONG lo que pretende son dos cosas. La primera sanitaria, intentar paliar con curas las heridas que tienen, revisar sarna y otro tipo de enfermedades infecciosas. Intentar que no se mueran. Fué muy duro cogerles los pies, ver esas heridas infectadas y con una guata, un poco de suero, betadine y algo de crema antibiótica y un poco de esparadrapo, hacer como que les curábamos. Sus sonrisas, o sus lloros por el dolor del suero o ambos te llegaban al corazón mientras maldecías la miseria humana.

La segunda de más largo alcance. No intentan cargarse a los marabouts tradicionales (que es lo que me pide el cuerpo), sino que los propios marabouts se preocupen de los talibes (dicen que en algún momento de la historia eso hacían pero lo tienen muy olvidado) y de las condiciones de las Daaras. Y vimos una de ellas con los colores de la ONG y con el apoyo del santón, con una estructura completamente diferente. Los niños siguen vistiendo harapos, siguen pidiendo comida y dinero para pagar a estos sacamantecas, pero al menos estudian y duermen de forma «razonable».

RIBERA DEL RÍO SENEGAL

Al Sahara se le nota aquí de forma escandalosa.

El Sahara no es un desierto muerto. Está vivo y va comiéndose tierras al sur.

Es tan grave que cualquier intento de pararlo, es un proyecto faraónico. En países de riqueza escasa o mal repartida es difícil exigirles estos proyectos. Y la generosidad del primer mundo exige contrapartidas.

A pesar de eso, Senegal, Etiopía y otros países han intentado empujar el proyecto de Muralla Verde, donde en más de 8.000 kilómetros se planten millones de árboles. Árboles, regadío, plantaciones, trabajo para miles de personas asentándose en las riberas del desierto. Colonos que batallen diariamente para que la arena no les coma.

Va con mucho retraso. Ojalá seamos capaces todos de verlo finalizado.

Ahora mismo el Río Senegal ya no es una barrera verde y el desierto campa por ésta zona. Nuestra intención era hacer un recorrido viendo el desierto y los fuertes que los franceses pusieron para defenderse de los avances de los mauritanos y parar para dormir por la zona de Richard Toll, pero no supimos encontrar un sitio sitio razonable , así que se convirtió en un viaje de ida y vuelta desde y hasta Saint Louis pasando por Rosso, Richard Toll y no pudiendo llegar a Dagana.

Queríamos ver Rosso especialmente ya que si algún día bajamos con coche, es una de las pocas entradas y por lo que dicen los blogs, lo más parecido a los ladrones de Ali Baba. Es curioso que es el primer sitio donde los policías nos prohibieron sacar fotos.

No entendimos la frontera, la fila de camiones en ambas riberas y el pequeño transbordador, hacía difícil pensar cuanto tiempo hay que esperar para pasar.

Miramos el mercado, pero es un lugar para olvidar.

En Richard Toll nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado, que no teníamos ganas de otro mercado gigantesco y y que tocaba dar la vuelta.

Nos esperaba Saint Louis.

PARA LOS QUE HAYAN LLEGADO AQUÍ

Lo primero, aplausos para los valientes lectores.

Normalmente en las entradas intento reducir la extensión siendo muy telegráfico.

No ha sido el caso ésta vez. No se si podremos acabar comprando el 4×4 antes de tener que comprar el tacataca, pero el África occidental parece accesible por carretera y desde luego lo que hemos visto nos ha enganchado. A tan «poca» distancia, estás en otro mundo.

Y se nos han quitado los miedos que teníamos . Y se puede hacer solos o con guías puntuales para determinadas zonas.

Y ya estamos vacunados, que la mayor parte de las vacunas son permanentes.

Y ya os lo contaremos.

De momento y ya siendo el cuarto mes aún no tenemos a Kapu disponible. La pieza viene andando por lo que tarda. Así que seguiremos pastando.

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