El desierto en invierno: El Parque de Nijar y Cabo de Gata. Imprescindible. Enero 2017.

  1.  ¡Huyamos del frío ! :  A la búsqueda de sol.Hemos tenido parada a Kapu bastante tiempo. Familia, Navidades, arreglos en el piso de Tolosa y todo ha sido prioritario. Por lo que ya tocaba un tiempo de viaje. Objetivo muy sencillo calor, pero dentro de España. Marruecos con más tiempo.  Esperamos que Andalucía ya haya tenido la suficiente  agua y nieve. Y esperamos que por probabilidades, vuelva a su buen tiempo normal.Hemos estado muchas veces en Andalucía( nunca demasiadas) pero la zona de Almería la desconocíamos. Objetivo las Alpujarra almerienses (Valle del Andarax ) y el desierto de Tabernas, la zona del Parque Natural de Cabo de Gata-Nijar. Y las Alpujarras Granadinas. Y luego ya veríamos por donde continuábamos. Ya sea la zona de Granada Baza y Guadix o acercarnos a la zona de Málaga, haciendo la costa.Estos eran los propósitos escritos antes de empezar el viaje, pero nos hemos ido encontrando sorpresas no previstas como en Murcia. Temporal de Frio Polar, que nos ha obligado a escapar de las Alpujarras y de la zona granadina y que nos ha llevado a otra sorpresa súper agradable como la Axarquía Malagueña.Así que, para no aburrir demasiado con un relato largo, voy a trocear éste viaje en la zona de Murcia y alrededores ( primero al séptimo día), Parque de Cabo de Gata y Nijar y alrededores (octavo al decimoséptimo) y Axarquía Malagueña y vuelta(decimonoveno a vigesimocuarto).

    SEGUNDA PARTE: ALMERIA Y ALPUJARRAS ALMERIENSES Y GRANADINAS.

    Si algo aprendes con los viajes, es que, por más que los prepares, te dejas muchas cosas. Mentalmente el viaje iba a ser por las alpujarras, enlazando ambas (almerienses y granadinas) y el Cabo de Gata era un punto de posible visita rápido. Nuestra experiencia con los Parques Naturales es que, son demasiado andarines y lo bonito hay que patearlo, con lo que al ser nuestros viajes más de carretera nos quedamos a medias.

    En éste caso puedes hacer mucho del Parque en coche, con lo que, sin pretender haberlo visto en su totalidad, hemos pasado cinco noches en el entorno del Cabo de Gata/Nijar, y cuatro noches en otras zonas de Almería (desierto y alpujarras) y eso que, cuando estábamos en las Alpujarras, se nos echó el frente polar que venía y que hacía peligroso e imposible el mantenerse en las alturas y que nos bajó a la costa granadina y malagueña.

    Y aún nos dejamos mucho Almería por ver.

    Uno equivocadamente relaciona Almería con planicie. Y no hay más que sierras por todas partes. Salvo el mar, cuesta encontrarse zonas llanas.

    Y las sierras y valles dan diversidad de paisajes y poblaciones.

    Octavo día: Mojacar Isleta del Moro

    Del cabo de Gata solo teníamos la información de La guía gris de Anaya. Y curiosamente para estos viajes más intensos, se nos queda escasa. Y los centros de información pocos abiertos y con poco fundamente. Solo al final en el centro de interpretación de La Amoladera y en Almería pudimos tener información más en detalle que nos hubiera venido muy bien antes. Así que al principio anduvimos demasiado asilvestrados, sin centrar el tiro.

    Hay un documento bastante razonable, que es la Guía del Parque, en la que te detallan las siete rutas que lo cruzan y un poco de explicación de las 54, ¡sí, 54! playas que tiene el Parque.

    Quien vaya por primera vez, conviene centrarse en la ruta de los volcanes y flores, que es la más larga y luego a saltos ver algo de la de la minería (Rodalquilar) y en la propia costa, la ruta de los piratas con infinidad de torres, castillos (llamados de pezuña por su peculiar forma) que protegían esta zona y la de Granada. Siglo XVI mayoritariamente.

    Y redondear la visita con poblados como los Albaricoques, por el cine y Lorca. Luego iremos viendo.

    Algo que también nos impactó fue la historia de una persona que se hacía llamar el señorito José González Montoya, propietario de una parte básica del actual Parque, y en la que por anticipo ecologista, ni él, ni después su viuda Doña Pakita, dejaron que cambiase la fisonomía de este semidesierto e invirtieron en la recuperación de cortijos.

    Doña Pakita legó su chalet de Almería (casona estilo vasco y no nórdico, como dicen en la noticia de Canal sur) Ha sido nombrada hija predilecta de Almería y merece leer un poco su historia.

    La pita, el esparto, las chumberas introducidas como comestible y aprovechamiento rural (y a los que la plaga de cochinilla carmín está dejándolas chupaditas y muertas en proporciones gigantes Chumbera: la invasora amenazada) , cornicabras, lentiscos, azufaifos e infinidad de arbustos, solo aptos para entendidos, son el panorama del parque. Sobre la pita, que junto con el Indalo, son los iconos de Almería hay una curiosa discusión.20170201_183551-COLLAGE.jpg

    Los paisajes volcánicos también son su seña de identidad.

    La entrada cuando vienes desde Mojacar es una bajada grande, seca, que da calor incluso en enero. No quiero ni imaginarme esto en Julio. Lo primero es la Cala del Algarrobico y el tristemente famoso complejo/monstruo hotelero paralizado y esperando ser derruido.20170201_184430-collage

    Carboneras, un relajado pueblo blanco, afeado el perfil, y mucho, por la central Térmica, tiene en su haber, entre otras mucha cosas, la Playa de los muertos considerada una de las mejores de España y que vemos desde el mirador.20170202_000226-COLLAGE.jpg

    Bajamos a Agua Amarga, que es una zona turística y pesquera con buenas playas. Nos metemos en un berenjenal por la mala calidad de la carretera yendo a la Cala de Plomo, en la que coincidimos con los camiones autocaravanas. ¡Qué envidia uno de esos para los viajes a África y Asia!

     

    Y claro, lo que para ellos era chupado, para nosotros fue un suplicio, sobre todo para Kapu…

    Vemos Rodalquilar, pero al atardecer, por lo que, nos perdemos las minas de oro que dieron vida a este pueblo en el siglo XX. La parte que vimos está más orientado al turismo y tiendas cool.

    Al final hemos hecho demasiado durante el día, y al ser éstos cortos tendríamos que haber parado antes.

    A dormir entre ACs. Aquí ya avisan que no podemos aparcar/acampar, pero imaginamos que en enero serán permisivos. Por definición, acampar en un Parque Natural tiene su riesgo claro de multa.

    Noveno día:  Isleta del Moro La Fabriquilla

    Quizás porque lo hicimos más en detalle, o por la propia naturaleza, pero ésta parte del Parque es especialmente atractiva. Tanto por las calas, por el paisaje, por la parte volcánica, por las dunas fosilizadas y por los contrastes.20170202_202850-COLLAGE.jpg

    Los Escullos, con los acantilados horadados y el castillo San Felipe es especialmente curiosa. Hay un camino que sigue por la costa, pero está obstaculizada con una gran piedra, que no han querido quitar para dificultar el paso. El motivo nos lo explican rápido: toda ésta zona está apareciendo muchas veces en la prensa por ser destino de las tristes pateras que vienen de Argelia.20170201_234353-COLLAGE.jpg

    Vamos por el interior pasando por el Pozo de los Frailes (reminiscencias de las antiguas propiedades de las ordenes mendicantes…) con su molino de moler y molino de sangre (para mover el agua con tracción animal).

    San José, como zona de servicio y de turismo parece interesante. Además, está al lado de las Genoveses y La Mosul que, con diferencia, son  las más reconocidas y tienen atascos veraniegos que regulan con autobuses.

    Son estas dos playas las que, al menos para mí, marcan la identidad del parque. Mascas los volcanes y las dunas y las entradas están llenas de pita y arbustos. Solo falta Indiana Jones o un grupo de vaqueros para terminar el decorado. El chiste es fácil ya que hay una escena del Retorno de Indiana Jones en la playa de Mosul, reconocible por la ola fosilizada.20170202_183541-COLLAGE.jpg

    Luego, un poco más enrevesado, tienes el acceso a la Cala del Carbón.

    No puedes ir (salvo andando) hasta el Cabo de Gata, por lo que toca dar la vuelta hasta la población de San Miguel de Cabo de Gata, pasar las Salinas y Almadraba y llegar a la playa de la Fabriquilla, donde dormimos cerca del mar y al lado de ACs para acércanos al día siguiente con luz.20170202_181200-COLLAGE.jpg

    Décimo día: La Fabriquilla

    Vuelta circular. No somos de repetir sitios, pero no ha encajado. Un día soso.

    Primero vemos las salinas y algunos flamencos. Enero no es buena época para ver pájaros, y nuestra incultura clama al cielo.

    Vamos al Centro de Interpretación del Parque Las Amoladeras. Muy razonable. Ideal para empezar la visita al Parque. Una pena que no estuviera abierta otro, por la entrada desde Carboneras.

    Almería. La plaza, la Alcazaba, Santiago. Lugo conocimos a gente de Almería que nos abrieron una perspectiva que no conocíamos. Nos decían que Almería tenía que haber estado con Murcia (como estuvo en algún momento, según nos dicen, y que he sido incapaz de contrastar, por lo que lo dejo como un deseo).Y así, se supone, evitar el abandono que tienen de la Junta. Sí que es verdad que junto a las zonas turística hay zonas cercanas al chabolismo cercanos a las murallas, de esto útimo tenemos fotos pero os las ahorramos. No nos enamoró. Pero fue una visita corta. Otra vez la degustaremos más.20170202_175034-collage1

    Por cierto, no sabíamos el motivo, por el que la guitarra española era tan reconocida en Almería y antes de Wikipedia, pudimos oír un cabreo en la radio, ya que es el centenario del nacimiento de Antonio de Torres, padre de la actual guitarra española y no se estaba haciendo el suficiente reconocimiento por las autoridades.

    Buscamos pueblos con wifi de camino hacia el Parque, pero tiramos la toalla y volvemos a La Fabriquilla. Al menos tenemos mar.IMG_20170111_101145.jpg

    Decimoprimer día: La Fabriquilla Nijar

    De acuerdo a los planes previstos acabamos la zona de mar y seguimos camino al desierto de Tabernas y después Alpujarras.

    Como toda la zona es de paisajes cinematográficos, abundan los carteles de películas que nos divirtieron en la juventud. Entre otras la trilogía del dólar (el bueno, el feo el malo, por un puñado de dólares, etc.). Pero los Albaricoques, concentran en poco espacio mucha cultura del western.

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    Y además, cerca está el Cortijo del Fraile, donde saltó el suceso reflejado en Bodas de Sangre. Cortijo que por cierto están renovándolo, ya que está en ruinas.

    Nos encontramos con un anciano en su cuatro latas, con cara reconcentrada mirando el cortijo. Y mirándonos nos preguntó si íbamos a algún sitio. Se puso a hablar más para sí mismo: pasó veintiséis años trabajando en él. Y su tía fue testigo de los hechos contados en Bodas de Sangre, que me describe de corrido, dejando bien claro que no es la primera ni será la última vez que lo cuenta. Ahora, gracias al agua se ve algo verde, pero por sus palabras, entonces era un erial solo para pastoreo.20170202_182313-COLLAGE.jpg

    Y tuvo varios propietarios y las personas estaban “fijas” en la compraventa.

    Muy feudal.  Demasiado cerca en el tiempo.

    Salimos ya dirección Nijar. Nijar es conocida por el nombre del Parque y por los invernaderos. Es una población extensa, llena de pedanías. Y en la gigantesca rambla donde están las poblaciones de Campohermoso y San Isidro, nos quedamos sorprendidos por los invernaderos. No sabíamos lo que nos vendría después en las cercanías del El Ejido y la costa.

    Paramos en San Isidro y casi todos los comercios de la carretera principal y la gente que pasea, nos lleva a otros países, culturas y religiones. Es inevitable, que donde la presión migrante sea tan grande, se busquen productos que recuerden el hogar, tiendas donde practicar la lengua original y tradiciones. Pero inevitablemente produce dificultad de integración. Digamos que la supervivencia es prioritaria y la labor de compartir culturas, es difícil en estos entornos.

    Pero, sorpresa, la población propiamente de Nijar en las alturas es un pueblo precioso. Lejana a los invernaderos. Colgada en la ladera. Mucho blanco y azul, terrazas, flores.img_20170112_225041

    Nada más entrar, dejamos a Kapu lejísimos, así que en el centro de Jubilados paramos a descansar J , muy a tono. La tapa que acompaña a un vino de autor (dios, cuánto cuesta pedir vinos de la zona) es de categoría. Tiene menús y comida para llevar. Un sitio a tomar en cuenta.

    Después aprendemos, que es una zona donde tenían alfareros en abundancia y teladores de Jarapas.IMG_20170112_165327.jpg

    Como novatos entramos en la primera antes de saber todo esto y compramos dos grandes. A un precio imposible de entender. Y seguimos en sorpresas, carnicerías con las blanquillas (embutido de la zona).  Aún no habíamos llegado al centro. Cambio a Kapu de sitio, lo acerco al centro, picamos algo y siesta al sol.

    Subimos hacia la atalaya y ya por fin vemos el centro (museo de Agua, cerrado, iglesia) calles blancas y barrio árabe bajo la atalaya.

    Al subir nos encontramos con varios corriendo con cajas en la mano, gesticulando y subiendo la cuesta corriendo, los que pueden.

    Sin que sea broma, encontramos a un cojo al que si podemos seguir en su correr pausado. Y nos explica la afición que tienen: son colombófilos.

    Y estaban haciendo una competición donde sueltan una hembra y el palomo, que aguante más tiempo cerca o se la lleve al huerto, perdón, palomar, gana. Real como la vida misma. Y se llama colombicultura.20170202_184939-COLLAGE.jpg

    Y los colores de cada macho, para poder diferenciarse, dicen mucho de cada dueño. No creáis que utilizan un color, parecen arco iris.

    Para finalizar el día volvemos al super y compramos vino embotellado de Laujar. Va a ser una constante en esta parte del viaje. Es el más renombrado de Almería y está en el Valle del Andarax que luego explicamos.

    Hay bastantes marcas y bodegas. Precios altos y vinos peculiares. Bosquet, Las Tetas de la sacristana, Boliñeba y El Cortijo el Cura son las marcas que hemos probado.

    Decimosegundo día: Nijar Tabernas

    Habíamos leído que en Nijar quedaban aún hornos de alfarería árabes. Fuimos al barrio alfarero y aun cuando nos dicen que se está perdiendo casi toda la artesanía, quedan ejemplos. No ya de hornos árabes, que pensados para el uso con madera están prohibidos, pero si al menos la estructura donde estaban los hornos árabes.

    Y tenemos la suerte de poder encontrar en una sola tienda, tanto la alfarería, como los telares artesanos, gestionados por gente de ascendencia artesana y que continúan manteniendo la tradición modernizada. La Tienda de los Milagros es un espléndido ejemplo de como a veces, los artesanos, son capaces de poder vivir de sus creaciones.20170202_191336-collage

    Estuvimos mucho tiempo con su anfitriona Isabel y fue un placer, y sí, pudimos ver cómo era un horno árabe que dio renombre a la zona.

    Y dedicamos casi toda la mañana en la visita Nijar, ya con sol y con contraste de colores más propios del verano que de enero.20170202_191145-collage

    Vino y ración en el de los jubilados y a por otra zona.

    La carretera rural hacia Tabernas nos lleva por las Sierra de Alhamilla. Nos prometen que no es el desierto, pero es un buen aperitivo. Tienta tanto el sol, que parada técnica a dormitar. No sé si por el vino o por el entorno del hogar de jubilados.

    Otra coincidencia curiosa, es que en la radio oímos una entrevista sobre cómo está organizado el proceso para ser parte del club de los pueblos más bonitos de España. Y Lucainena de las Torres es uno de ellos. Y es bonito, pero por la hora, las fechas o lo que sea, bonito, pero sin alma. No nos sentimos enamorados.

    Lo que sí es espectacular, es la vista de los hornos de calcinación a las afueras de Lucainena. que suministraba hierro a Altos Hornos de Vizcaya y que son un buen reclamo turístico junto a la vía verde que unía la sierra con los cargaderos. Para andar en bici.

    Ya al anochecer entramos en Tabernas como corderos degollados. Teníamos que parar y nos esperábamos una población muerta y sin alegrías. Y bueno. Una plaza interesante, una iglesia estilo mudéjar tardío y techado en madera sobresaliente, Nuestra Señora de la Encarnación, una alcazaba impresionante en el risco, una providencial rejilla que me permitió soltar grises que ya olían y un bar llamado Guinea, aun cuando oficialmente es el Portichuelo donde nos proveímos de cazón en adobo que estaba francamente bueno.20170202_200155-COLLAGE.jpg

    Fin del día con una sonrisa

    Decimotercer día: Tabernas Padules (Alpujarra Almeriense)

    El día no nos sale demasiado bien.

    Queríamos ver la PSA (Plataforma Solar de Almería) para empaparnos de conocimiento sobre energía solar. Pero cierran el fin de semana. Y hoy es sábado. Hay que hacer llamada previa, pero el teléfono suena y no sale la providencial vocecita indicando horarios…img_20170114_103131

    Volvemos a Tabernas y al poco estamos ya en uno de los escenarios del desierto, tipo decorados de películas. Lo vemos desde lejos y cuando vemos un jinete con escopeta, nos desviamos por una rambla. Ya nos habían dicho en el bar del pueblo (sitio muy productivo para preguntar) que la rambla no la podríamos continuar por las lluvias que habían caido. Eso nos obligó a acercarnos al decorado, pero ante las exigencias del portero de ticket nos dimos media vuelta. Es curioso que tanto pensar en el desierto y no es para tanto. Evidentemente dicho en enero y con gafas de sol. En verano no habrá cristiano que aguante. Hay varios decorados en diferentes sitios, pero ni fu ni fa. La película de 800 balas nos resulta más divertida y está en el mismo escenario. Y huele más a sudor.20170202_195627-COLLAGE.jpg

    Gador. Su Sierra nos acompañará durante mucho tiempo ya que es una de las fronteras del río Andarax. La otra es sierra Nevada. Aun cuando el pueblo es olvidable, las vistas de un valle aún más frondoso de naranjos que el valle de Ricote, es espectacular. Hay una carretera más regional aún, donde mirando si rompíamos algún naranjo al pasar, te sentías envuelto en una frutería.

    Se nos habían acabado las existencias de naranjas murcianas y a pesar de todos los árboles, en las tiendas no hay fruta, cosa que nos pasará también en las zonas de invernaderos, no encontrando verdura en condiciones. Pero Ana, al ir a comprar pan y torta de aceite y preguntar por una frutería se llevó una gran bolsa de regalo de naranjas y limones.

    Funciona más el trueque que la venta en tiendas.

    Respecto a la torta de aceite, solo decir que hay tantas como pueblos. La torta de aceite, la de chicharrones o txantxigorri, junto con las pastas de panadería son los caprichos dulces que tenemos. Y yo, el roscón de reyes.

    Entre Gador y Alhama, se encuentra el yacimiento arqueológico de Millares. Llegamos poco antes de cerrar, con lo que no pudimos patearlo y solo vimos los carteles explicativos. Una pena. Es uno de los mejores de Europa.

    Subimos a la segunda Alhama. La de Almería también llamada mucho tiempo La Seca, en clara contradicción a su nombre. El balneario estaba cerrado y la población, además de ser la cuna de Salmerón no nos atrajo para nada para quedarnos.

    Empezamos por la Ruta del Andarax o Alpujarras Almerienses. Llegamos a Canjáyar. Tiene un área muy completa y nos surge la duda de parar. El pueblo parece agradable, pero habíamos leído tanto sobre Ohanes, que ya fuera de tiempo (la oscuridad ya a las 18.15) subimos al atardecer por un camino de cabras y revueltas que probablemente recordaré como la mejor vista de todo el viaje. Excepcional. Ya solo ese recorrido (si tienes estomago fuerte que no se maree) merece la pena la desilusión de Ohanes. No por el pueblo. Colgado en una colina, con cuestas sorprendentes, con huecos en las casas tipo molino para poder dejar pasar el agua que cuando llueva matará, un sitio interesante. Pero aún siendo fiestas de San Antón y fogatas estaba completamente muertoimg_20170114_181843

     

    Tomamos un vino de Ohanes (es lo que le dio fama en el pasado a esta zona, vino de barco para consumo, que lo mató la filoxera y la competencia, y vino de beber de Ohanes que lo mató la desidia o la emigración), otro de autor de color rosáceo y sabor muy definido, demasiado. Y nos dijeron que las fiestas grandes eran en Padules, abajo!!!!. Mirando en el mapa descartamos bajar por el mismo sitio que hemos venido. La otra carretera parecía que tenía menos revueltas aun cuando más larga. Y a oscuras la escena de ir con las largas y ver un autobús delante en esa carretera, mas parecía una película de miedo. Afortunadamente no estábamos en la parte de fuera, por lo que el que se tiene que aproximar al vacío es el. Yo solo me acerco un poco más a pegarme con la montaña. Sin demasiados sustos adicionales, llego contento a Padules.

    De morros, al bar a soltar adrenalina al método habitual. La fiesta del día ya había terminado  y quedaba un baile que empezaba sobre las 11.30 y que tentaba muy poco. Masticando el vino  y creo que esta vez yo y no Ana, me encuentro hablando con uno , ya recuerdo, para leer el programa de las fiestas. Se llama  Alberto y al poco con Margarita y ya los cuatro hablando de mesa a mesa y luego en una mesa, nos dedicamos a dejarnos seducir por las fiestas, por el pueblo, por la procesión  por la cata de vinos de autor que hay , todo al día siguiente. Entre vasos de vino y pinchos (buenos de verdad) de tocineta, secreto, morcilla… En el Barroso. Recomendable. Al lado está el Restaurante Abad, que con más pretensiones se dedica, además, al catering y a las celebraciones.

    Hay dos bodegas en el pueblo y probamos el vino de una de ellas (Bodega Barea Granados y el vino Boliñeba), que visitaremos al día siguiente.

    Sí, nos dejamos engañar y pasamos casi todo el día Domingo en Padules.

    Necesitábamos quitar un poco el mal sabor de un día largo no redondo.

    Sin tentarnos por el baile en el pabellón a dormir en un parking, que es más un parque.

    Decimocuarto día: Padules  Laujar (Alpujarra Almeriense)

    Como teníamos un horario relajado de procesión, misa y cata, vistamos Padules en detalle.

    Pueblo blanco, flores, balcones engalanados y cierta sensación de tiempos mejores.

    Tengo la suerte de poder hablar con un jubilado enamorado del barranco que se ve desde uno de los miradores, el que lleva a las Canales y los Canjorros, pozas naturales horadadas en el monte por el Andarax. No fuimos ya que el frio polar, que nos amenazaban, se empieza a notar y el sol no calentaba tanto por la mañana.20170202_212833-COLLAGE.jpg

    Me hizo mirar el barranco (el rio estaba detrás y no se veía) y ver las terrazas, que llamaba balates y que veremos en diferentes zonas. Como el terreno no chupa el agua de los torrentes, las pocas veces que llueve, optaron por hacer terrazas remansar el agua. Ponen murallas de piedras, y rellenan con tierra. Un proceso de aterrazamiento al revés al que veremos en La Axarquia. Y otra de las herencias árabes. El número de terrazas es incalculable, pero la mayor parte están abandonadas. El señor lo había conocido completamente en marcha con la vid, almendros, olivos y huertas para el autoconsumo.

    Padules está también lleno de carteles que hacen referencia a otro evento, donde el pueblo se viste de moriscos y cristianos y escenifican el tratado de rendición de la Guerra de las Alpujarras . Don Juan de Austria estuvo dirigiendo desde este pueblo, parte de la campaña.

    Si las fotos son cercanas a la realidad tiene que ser interesante estar  los días 14-15 de mayo.

    La procesión es entrañable con San Antón y San Ramón. Mucho traje de Domingo, y gente que vuelve para las fiestas.20170202_213210-COLLAGE.jpg

    Durante la misa, nos vamos a la bodega y probamos las migas y un plato de potaje que no recuerdo el nombre, pero que estaba muy bueno.

    La cata y su correspondiente complemento de carne a la brasa  hacen inviable el salir. Además nos encontramos con otro bilbaíno, pero asentado en Padules, que nos trae el vino ganador de las catas. Más vino de autor.

    Optamos por aprovechar el calorcillo de la tarde para echar la siesta dentro de kapu.

    Y camino a Laujar de Andarax. La guía nos lo pone muy bien.

    No sé si el destemple de la siesta o el frio bestial que nos sorprende al llegar a Laujar , ya oscurecido, hacen que no entremos con buen pie.20170202_221936-COLLAGE.jpg

    Aparcamos, ponemos la calefacción y tenemos que tomar alguna decisión, ya que se acerca el frio polar, en las alpujarras amenazan con bajo ceros de menos diez y máximas de menos uno. Y no somos expertos en nieve/hielo en la carretera.

    Decimoquinto día: Laujar (Alpujarra Almeriense) Roquetas

    El termómetro personal de Ana ha dicho basta. Así que huimos del hielo al único sitio donde parece que se capeará el temporal, la costa.  Adiós a las alpujarras granadinas.

    Visitamos Laujar y está claro que tenemos a Nijar, e incluso a Padules en la retina, y que ni los barrios son tan moriscos, ni los balcones están tan engalanados.

    Decepcionados preguntamos por las bodegas, que son una de las riquezas de Laujar.

    Hay consenso en aconsejar una, aun habiendo al menos dos cercanas. La Eco-Bodega Cortijo el Cura.20170202_205014-COLLAGE.jpg

    Vamos hacia allí, pero vemos el Centro de visitantes, paramos y tenemos una confraternización con unos suizos itinerantes. Conocían la zona, nos aconsejaron vinos (las tetas de la sacritana) y confirmaron que Cortijo el Cura era un sitio muy interesante.

    Así que a visitarlo.

    Es una propiedad pequeña, solo utilizan sus vides, manejan muchos tipos diferentes de uva, no solo las determinadas por la Denominación de Origen Laujar Alpujarra.

    www.cortijoelcura.com

    Solo son la familia Sánchez Vizcaíno, y entre los diferentes miembros se lo guisan y lo venden.

    La bodega tiene casi un museo de aperos de labranza y una zona grande de catas.

    Se nota la pasión por sus productos.

    Cogemos representación de su blanco envejecido en barrica, tinto joven y roble y nos regaló algo de vino tinto dulce.

    Como desconozco el uso de escupidera en las catas, optamos por comer y echar la siesta al lado.

    Nos comenta que en su bodega se puede pasar la noche o más con la AC, al igual que los socios de France Passion, pero sin serlo.

    Miramos el mapa y la guía Anaya, y Lucainena y Darrical  nos lo ponen como  buenos ejemplos de pueblos blancos moriscos, metidos en barranqueras e interesantes. Y la caretera enlaza co el siguiente destino. El camino no es estrecho, sino exiguo. Las revueltas son simpáticas y los pueblos, bueno, veremos más interesantes en otras partes. En Darrical preguntamos si podemos seguir , y nos dicen que la carretera buena es la que hemos hecho. Tiro la toalla, doy la vuelta como puedo y camino a Berja.

    Berja nos llega en mal momento, hora tonta, pocas ganas y dificultad de aparcar. Nos vamos a Dalias. Parada café, vuelta, sitio tranquilo. No profundizamos.

    En ambos sitios  hemos empezado a ver de forma regular los invernaderos. Pensábamos que estábamos curados de espanto con lo que vimos en Nijar. Ilusos.

    Muy cerca de Dalias de pronto desde la carretera en la altura, ves el llano donde está el Ejido y se ven los dos mares, el de verdad y el de plástico, y no sales del asombro.20170202_223228-COLLAGE.jpg

     

    Vamos metiéndonos por las carreteras que hay entre medio de las poblaciones, engullidas por el plástico y se ve poca gente y poco movimiento de transporte. Es de suponer que los horarios son diferentes.

    Pero gracias al TomTom que nos lleva por un atajo, nos encontramos parte de lo que sabíamos por la radio. Las asociaciones de ayuda a los migrantes pedían locales y mantas para hacer frente al frio, que los trabajadores de estos invernaderos no están en condiciones de poder soportar.

    De pronto se empiezan a ver muchos plásticos en el suelo, chabolas y en éste caso lo que parece un asentamiento gitano. Demasiada gente, extrañados de nuestra presencia, o esa era nuestra sensación. Cruzamos los dedos para que TomTom no nos toque las narices de nuevo. Está claro que entre tanto plástico, calle, callejuelas y de forma cínica, sin que los veamos, está la mano de  obra de los invernaderos.

    Nos acercamos más a la costa, pensando que al igual que la ley de costas prohíbe a las construcciones acercarse al agua, igual no deja acercarse a los invernaderos. Pues no, salvo la playa y una carretera todo está cubierto.

    Esta sensación tan agobiante no nos abandona en toda esta parte del viaje hasta la costa tropical. Los centros turísticos como Roquetas y Almerimar, hacen una barrera imaginaria y real con las dos/tres líneas de edificaciones junto al mar. Lo que permite a los turistas olvidarse de lo que tienen a unos pocos cientos de metros.

    Ya oscurecidos vemos Roquetas. Hay dos mundos. La población superior que vive con los invernaderos y los migrantes y las tiendas dedicados a ellos.

    Y la marítima que entre hoteles, resorts y playas en abundancia es un oasis de turismo.

    La pareja de Padules, no había comentado que las AC se ponían en la playa de la Serena, colindante con el Espacio Natural y  Reserva Natural Punta Entinas-Sabinar que separa Roquetas de Almerimar y que es de gran extensión (casi 800 hectáreas). Dunas y charcas. En la web ya se indica que se están intentando proteger del impacto de los plásticos.

    Pues en las zonas aledañas a la Playa y al Paraje, está el otro medio Europa asentado que no estaba en Murcia. Solo que más cutre aún, ya que estaban aparcados en zonas normales de aparcamientos entre edificaciones o zonas aun sin construir. Con sus antenas en la acera, sillas y tomando el sol….

    No muy edificante.

    Dormimos al lado . Pero no sacamos ni las sillas, ni la antena, que no tenemos.Cuando decidamos incorporar TV igual es el momento de vender la AC .

    Decimosexto día: Roquetas Motril

    Roquetas está preparándose para lo que venga en la temporada, se ven obras de mantenimiento, pintura y ampliaciones, pero está inmaculadamente limpia y la playa la están limpiando aun no habiendo nadie.20170202_223825-COLLAGE.jpg

    Mucho resort o Hotel gigantesco. Vamos andando desde Playa Serena hasta el Castillo de Santa Ana. Parece tranquilo.

    Vuelta y suficiente ejercicio por el día. Bordeamos el mar de plástico y vamos a Almerimar. Otro gran resort/urbanización exclusiva, con puerto deportivo con mucho yate y velero.

    Almerimar es de los pocos muelles andaluces que alquilan parte de sus instalaciones como área AC. A trece euros. Un sitio funcional. Pero tiene algún atractivo exclusivo para los monstruosos autobuses AC con habitaciones que sobresalen por los laterales y garajes para meter un coche. No vimos si alguno tenia helipuerto en el techo. No llegábamos a poder verlo.20170202_224146-COLLAGE.jpg

    Eran cuatro seguidos y luego otras de alto nivel. Afortunadamente no nos sentimos los patitos feos, ya que había otro par de tirados como nosotros.

    Eso sí, nosotros aprovechamos el sitio para comer con relajo, buenas vistas y un poco de sol y nos fuimos.

    Seguimos la costa, buscando ya un sitio que nos atraiga, para quedarnos a dormir.

    Adra nos parece grande y sin demasiado encanto, aun cuando la Anaya lo pone muy completo. Otra vez.

    En Castell de Ferro no nos sentimos a gusto y nos vamos.

    Los que van en AC creo que nos entenderán. Si paras en la calle y no en un camping o área junto a otras AC, solo es el ojo lo que te dice si paras o no. No hay datos objetivos, pero unos sitios te gustan y de otros huyes. Y nosotros muchísimas veces paramos solos, quiero decir que el criterio no es solo si hay otras AC, bueno que me enrollo. Eso, que nos fuimos.

    Ya, al atardecer, vamos a Motril a un sitio que nos aconseja el Park4night. Se nota el cambio de tiempo, levante. Huele a lluvia. El sitio es feo de narices, pero tiene palmeras, está el mar y un atardecer de cine, nos permite fardar de un lugar espléndido en Motril. Y las fotos salen tan bien…20170202_231613-COLLAGE.jpg

    Todavía no, pero creo que después de tanto atardecer de este viaje acabaremos usando Instagram para dar más envidia.

    Como ya es de noche, pero aún son menos que las siete y el día ha sido tranquilo, pero soso, vamos a dar una vuelta a ver si encontramos un sitio para cenar y quitarnos el mal sabor de boca como mejor sabemos.

    Nos aconsejan dos. El primero en la lista el Katena, por la falta de parroquianos no hace las brasas, adiós espeto granadino. Cenar solos y sin los platos estrella no nos anima.

    El otro es una tasca. Rest. Puerto Chico. Como ha sido San Antón ha tenido de menú del día la Olla de San Antón. Muy conocido en Granada y desconocida para nosotros. Le pedimos una ración para llevar a Kapu ya que, si tenemos que cenar solos en el bar, mejor en pijama.

    Me pide tres tuppers y pone en uno una ensalada de naranja, hinojos blancos, alguna salsa y no sé qué más pero muy bueno.En otro los sacramentos que son: oreja, espinazo, careta, rabo y morcilla.En el último habas, judías blancas, arroz e hinojos verdes en una salsa de olé.

    Lo acompañamos con vino del Cortijo del Cura y ya puede hacer levante o poniente …

    Decimoséptimo día: Motril Salobreña

    Habíamos estado en su momento, incluso en un camping, pero teníamos completamente olvidado lo perjudicado que está el pueblo por los años sesenta.

    Para la historia Motril fue un centro muy relevante por el azúcar de caña y la importancia que tuvo en cambiar la fisionomía de toda la costa. Los ingenios preindustriales esquilmaron toda la madera y finalmente mataron a la caña de azúcar.

    Luego en Salobreña veremos la última fábrica que utilizo caña de azúcar. Ahora en España toda es remolachera.º

    El Museo Preindustrial del azúcar, de una forma muy visual, aprovecha un antiguo ingenio para recrear lo que fue la base de la economía de la zona.20170202_230941-collage

    El mercado también está bien cubierto de las quisquillas de Motril y mariscos varios, de los que la parte amante de estos bichos cogió un poco.

    Tuvimos la suerte de ver mercadillo y el ambiente que eso trae a alguna de las plazas.

    Picamos algo en cualquiera de los bares de la zona y escapamos de Motril.

    Nos acercamos a Salobreña ya de noche, por lo que paramos directamente en el paseo marítimo. Solos y el mar. Uno de los pueblos costeros donde menos gente hemos visto.

    Decimoctavo día: Salobreña

    La mañana dedicada a ver en detalle Salobreña, su alcazaba, la zona de La Caleta donde está la última fábrica azucarera de caña y pateo por la ciudad, blanca, muy blanca, adornada, con colores de contraste en las maderas. Muy bonito. Volvemos a reconciliarnos con la costa tropical.20170202_231326-COLLAGE.jpg

    La tarde toca reparaciones varias. De pelo en el caso de Ana y de la puñetera pera de la ducha. Paseos por peluquerías y ferretería para conocer mejor el pueblo.

    La sensación que sacamos es que, Salobreña está perdiendo algún tren. Sin Camping (se cerró), sin una política clara respecto a las AC (cerca de la Caleta, pero tipo acampada libre y por tanto de poco valor), sin hoteles (hay dos desde hace años que se supone que se construirán) , con una población mayor en la propiedad de las casas cercanas a la playa. Será bueno que otros que la conozcan durante el verano nos digan sus opiniones.20170202_231127-COLLAGE.jpg

    Y aquí terminamos la segunda parte.

    La siguiente entrada estará centrada en la Axarquia Malagueña.

    Si has conseguido llegar hasta aquí, la tercera es fácil y corta…

    FICHA TÉCNICA

    Viaje 99 con Kapu (nuestra Auto Caravana)

    Km realizados. Aprox 2000.

    Punto de origen Portugalete. Día 2 enero.Llegada a Portu día 25

    Noches en: Soria, Chinchilla de Montearagón (Albacete), Alhama De Murcia, El Berro(Murcia),Cala Arroz (Águilas, Murcia), Cala Los Cocedores (Águilas, Murcia), Mojacar (Almería) , Isleta del Moro ( Cabo de Gata/Níjar), La Fabriquilla, dos noches (Cabo de Gata/Níjar, Almería), Níjar (Almería), Tabernas (Almería), Padules (Alpujarras de Almería), Laujar de Andarax (Alpujarras de Almería), Roquetas de Mar (Almería), Motril (Granada), Salobreña dos noches (Granada), Arenas (Axarquía, Malaga), Canillas de Aceituno (Axarquía, Malaga), Comares (Axarquía, Malaga), Trujillo (Cáceres), Valladolid y a casa.

    Km totales que llevamos con Kapu : 151.900

    Empezamos con Kapu en abril 2010.Con 38.000 Km

5 comentarios sobre “El desierto en invierno: El Parque de Nijar y Cabo de Gata. Imprescindible. Enero 2017.

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