SIETE ALMAS

Etapa 14, tercera del Primitivo.

Hoy esta prevista una etapa de transición. Después del buen sabor de boca de Bodenaya y las indicaciones de David, casi todos sabemos que haremos el camino por Hospitales, por lo que el objetivo es acercarnos a Campillo o a Borres.

El camino se hace otro día más por monte.

Toda la mañana entre niebla, no muy pesadas pero que nos asusta para mañana.
Es curioso y lo comprobaremos mañana, la fama que tiene la etapa de Hospitales.

Mayormente mala por la dureza, la niebla y facilidad de perdida.

No sé si esa mala fama se la dan los hosteleros de Pola, ya que peregrino que pase por Hospitales no pasa por Pola de Allende.

O si se la dan los que han hecho Hospitales para hacer más grande la hazaña.

Ya veremos.

Tineo lo paso entre niebla y para cuándo me doy cuenta lo he pasado.

En el camino es muy conocido el albergue del Palacio ya que con el precio de la noche te dejan dos horas el spa y dicen que es bastante gracioso.

No me toca está vez.

Sale el sol y nos pega muy fuerte hasta la llegada a Campiello.

Es un parque temático al peregrino. Cinco casas y seis de ellas dedicadas al peregrino. Que está en la calle como si fuera una discoteca. No paro ni para mear.

Borres me ofrece el que se ha convertido en la peculiaridad del camino. Ínfimas poblaciones que en su momento tuvieron niños y pequeña escuela rural reconvertida ahora en austero albergue.

Y en este, ya sabíamos que no tenía agua caliente.

Y para llegar pasas por un zarzal, ortigal y vacas.

Pero tiene algún encanto desconocido que descubriremos en el barin de borres.

Una tasca de pueblo, donde manda Gloria.

Llego tarde y asado, y me dejan media hora para adecentarme y bajar a picar algo. Los mejillones los  sigo paseando a la búsqueda de un albergue con cocina.

Hay tres, y aún cuando coincidimos no intento juntarme. Me espera un momentazo y prefiero hacerlo solo.

Me doy el capricho de dos huevos con patatas y chorizo. Y sidra y orujo casero.

Y a la sombra voy escribiendo un artículo que se demuestra gafado y que lo terminaré tres días después.

Aún cuando a veces, me creo una máquina de andar estoy sorprendido de haber dejado tan atrás a todo el resto de la troupe. Pero van apareciendo bastante tarde.

El motivo ha sido Tineo.

Bastantes por pasar por misa.

Y otros por ver el spa.

Ya sea con la danesa, o con la menorquina o con la de Castelldefels o las tres polacas hacemos mucho ruido y subimos todos al albergue.

Momento divertido. Algunos nos ponemos al sol otros de parloteo. El día y la noche va a ser ruido social.

Las tres polacas al sol, no son las tres gracias, pero es curioso que una parece un ángel frágil otra un diablillo echado palante y la de enmedio la que da juego a una y otra.

Pero entre spanglish, polaco francés, suizo y menorquín disfrutamos de una tarde curiosa perdidos en una Asturias muy profunda.

Y me imagino que parte de esa emoción desbordada es la subida a Hospitales.

Bajamos una parte al barín ya que algunos querían cenar.

Son gente de mal vivir que piden para beber zumos y agua. Saco una de sidra para que al menos la prueben pero con poco éxito.

Y así termina este ruidoso día.

Pequeño gran momento

Prefiero escribirlo al final, ya que de lo contrario no creo que me quedaran ganas de continuar.

En medio de un bosque hay un cruce que si quieres, te acerca a las ruinas de Santa María La Real de Obona.

Abandonadas, aguantan lo que pueden.

Me encuentro con una pareja de argentinos, tan viejos como yo , mirándolas.

Una par de comentarios de cortesía y buen camino.

Les espera una moza veinteañera.

Otro buen camino y a recuperar el cruce.

Hay un mojón con las marcas que me gusta y le saco una foto.

Les oigo por detrás, siguen dos pasos y se sonríen al ver una piedras en el suelo.

Miro y aún cuando me cuesta entiendo 7 almas y una flecha.

Ellos siguen sonriendo y les pregunto si saben que es.

La madre toma la iniciativa y entre bromas me confirma que un hijo está mucho más adelante y otros dos un poco mas adelante, y que como son unos despistados les ponen señales para asegurarse que no se pierdan.

¿Sois siete?.

Otra vez ella.

Eramos siete, pero se nos acaba de morir Tiago de año y medio.

Y estamos haciendo el duelo los siete juntos hasta Santiago.

Otra vez ella

Y no te  puedes imaginar los sentimientos que están aflorando entre nosotros seis y los que vais conociendo está pequeña historia de dolor.

Otra vez ella

Y agradezco a Tiago que nos haya permitido tener estos momentos. Por mucho que hubiera preferido seguir viéndolo crecer.

Justo a tiempo, nos encontramos a los dos renacuajos de las piedras.

Y aproveché el momento para huir.

Solo les dije que sentía envidia por su fortaleza.

Y llorando seguí el  camino.

 

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