Castilla-Leon: Burgos. De Tosantos a Castrojeriz.

Ana se retira

Despues de más de 250 km, y once días la rodilla y la cabeza de Ana han dicho basta.

Habia habido un momento de envalentonamiento previo de llegar a León, pero la etapa larga de Rabè a Castrojeriz ha sido la puntilla a la rodilla.

Pero esto es el camino.

Ella vuelve a Portu y yo continuo.

Burgos es algo transitorio con solo tres etapas y media.

Nos avisa de lo que viene en Palencia y está muy condicionada por Burgos capital.

Nosotros como habíamos prometido, nos íbamos a saltar el tramo de los polígonos industriales, y esos escasos seis kilómetros, nos separan de la gente que conocíamos. Luego siempre se recupera a alguien pero se nota.

No estamos muy de capitales así que dejamos el disfrutar de Burgos para otro momento.

Las etapas

Seguimos a nuestro ritmo pausado de veintidós kilómetros por día. Nos da tiempo a siestas bestiales y aburrimientos grandes, a veces compensados con un poco de castellano con alguno de los pocos peregrinos que lo usan.

Tanta espiritualidad espartana de colchoneta en el suelo se acabó, así que buscamos un poquito más.

Cocina, duchas con agua caliente y cuartos de tamaño medio.

Etapa Novena: Tosantos Atapuerca

Lo peculiar de esta etapa es la subida a San Juan de Ortega. Uno de los lobos del camino, que no lo es tanto.

Esta vez pasamos del albergue de San Juan, ya que es demasiado cuartelario.

Bajamos a Agès, que es otro pueblo donde hay más albergues que casas. Parece un decorado.

Seguimos a Atapuerca cuna de la humanidad y sobresalto de la hominidad.

El albergue El Peregrino cubre todas las necesidades y más, con gente maja en la recepción y zona verde donde poder pastar.

Son fiestecillas de San Isidro y entre bailes y bebida se va la primera parte de la tarde.

Por una vez la comida no es pasta, sino bolsa de mezclum con sardinillas y kiwis.

Todo un exceso gastronómico.

A la noche si, repetimos pasta con mejillones.

Y tanto en la comida como en la cena, vino Ribera roble Lagar de Ysilla, muy bueno.

Etapa décima: Atapuerca Rabé de las Calzadas

Un poco antes de llegar a Burgos, en Villafria cogemos el autobus, que nos lleva hasta la puerta de los romeros.

Una pelmada de camino entre autovías nos lleva a Tardajos y un poco más a Rabé.

Es un pueblo bonito, con casas antiguas de sillar bien conservadas.

Y a la entrada, con cierto mal gusto, bastantes casonas modernas de las de aquí estoy yo y mis riquezas.

Hay un museo de arte contemporáneo, pero el artista estaba pariendo alguna obra y no quiso enseñármelo.

Hay un edificio que parece una fábrica, que es el convento de las hijas de la Caridad de San Vicente Paul, con sede en París.

Pero también en Tolosa, Beasain etc así que cuando dijimos que éramos vascos, nos sonrieron y empezaron a comentarnos sucedidos.

Y ¿que pintàbamos con las monjas? Pues sesión de bailables y canticos de bendición de peregrinos y la concesión de las medallas milagrosas que la Virgen les instó a repartir.

Una celebración entrañable.

Hemos guardado dos para los TFG de Ander y Ane.

Cualquier ayuda es bien recibida.

En Rabé, vimos a dos raros del camino. Uno de Arles, Hemingway en pequeño con la misma gorra calada, que en francés nos dijo que no podíamos haber llegado sin ayuda de coche. El va con unos arneses que sujetan un carro con una rueda tan pequeña que tiene que ser difícil de manejar.

Y otro que se dedicaba a levantar bombonas como ejercicio de estiramientos.

Son de los de cuarenta kilometros a marchas forzadas.

No creo que paren ni a mear.

Etapa decimoprimera: Rabé de las Calzadas Castrojeriz

Una etapa esperada por qué tiene bastantes contrastes.

Tanto Hornillos del Camino como Hontanas están, pero no se les ve en el páramo hasta llegar a ellas.

En Hontanas espero poder ver a Gema mi angel masajista del camino anterior, pero se han ido a Andalucía.

También quería ver al cura Francisco, con recuerdos de Manolo del bar de San Juan de Ortega. Este cura, que es un bendito, según dicen, fue desautorizado por la cofradía de San Juan de Ortega, y ahora en Hontanas está haciendo parte su sueño, de aprovechar la casa parroquial renovada para acoger a esos caminantes no turistas con su Cruz a cuestas.

Unos minutos con èl son suficientes para ver su pasta.

Otro lugar mágico son las ruinas del templo antoniano, inicio de la Tau tan presente desde Hontanas.

La carretera pasa por medio y entre las ruinas hay otro albergue alternativo.

Llegamos derrotados a Casa Nostra un peculiar albergue frente a la Iglesia de Santo Domingo, que te permite imaginar cómo eran las casas grandes del pasado, con sus vigas a la vista, adobe y entramados.

Como ya Ana tiene claro su marcha, lo celebramos con la primera comida de verdad en un restaurante. Lo conocí por los hospitaleros del albergue de San Juan, que lo han cerrado de momento. Se llama Mesón Castrojeriz.

Menú suave.

Garbanzos con callos, lentejas con avios, estofado de novillo, txitxarros en escabeche, flan y arroz con leche casero, cafè y orujo.

Siesta obligatoria.

Al día siguiente el bus a Burgos sale a las ocho.

Besos y adioses.

¿Existe la mochila ideal?

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