Galicia: Dieciséis días oyendo la mar.

Muchas veces los viajes se van haciendo sobre la marcha y te dejas llevar por lo que ves o el entorno.

Por contra, éste estaba claramente definido desde el principio.

Queríamos hacer por tierra ( con Kapu aún no hemos probado el convertirla en un barco) lo mismo que un barco haciendo cabotaje ( en terminología marina, cabotaje significa de cabo en cabo, viendo la costa permanentemente).

Al Anaya Guia Total Galicia, añadimos a los compañeros de Viaxando en Furgo ya que sus dos rutas básicamente coinciden con el propósito del viaje.

Y tuvimos la suerte de tener un verano precioso, en el que salvo dos días, pudimos estar al sol la mayor parte del tiempo.

El componente gastronómico no podía faltar, y a sabiendas de que el mejillón forma parte de los mariscos, nos pusimos tibios a marisco….. .

Por cierto, que íbamos con un poco de recelo, ya que en Francia los mejillones son tipo huevo kinder: en cada mejillón te regalan un cangrejito africano.

No son malos, pero se notan al comerlos, con lo que acabas intentando quitarlos antes de meterlos a la boca.

Y por lo que me dicen, acabamos perdiendo la cuenta de los Godello,Ribeiros y Albariños que nos bebimos, pero imagino que será leyenda urbana.

Otro tema que queríamos comprobar, era la facilidad de aparcar/pernoctar e incluso acampar con Kapu. Un resumen muy grosero, es que, barra casi libre y pocas esperanzas de que dure, cuando el cambio climático convierta a Galicia en una zona de veraneo de verdad.

Quizás es un tópico y lo digo como alabanza, pero los gallegos con cuatro piedras y un fuego te montan una feria gastronómica en cualquier esquina. Y el aprovechamiento del espacio público es intrínseco a esta actitud. La masificación que traemos, se ve muy facilitada, por lo que acabamos desplazando a los demás y se tendrá que poner coto. Lo hemos visto bastante, en muchas playa tipo semisalvajes convertidas en campamentos autocaravaneros y furgoneteros.

Esta vez el formato de la entrada es por días, así se ve mejor que salvo contadas excepciones, el viaje fue relajado, cosa que a veces nos cuesta.

Tenemos aún metida en la cabeza los viajes intensivos, y a veces nos cuesta pastar sencillamente con un libro , o solamente mirando y oyendo el mar.

Primer día : Tolosa Gijón

Como ya nos conocemos un poco y sabemos que en Asturias nos cuesta no parar, nos prometimos no pasar más de dos días.

Vano intento. Fueron cuatro.

La A8 o Autovía del Cantábrico es una rápida conexión entre todo el norte, por eso la evitamos, salvo en éstos viajes de aproximación.

Nuestra carretera es la N 634, que utilizaremos en la mayor parte del viaje. Ahí se siente lo difícil que era antes, conectarse por el norte.

Llegamos a Gijón justo en la Fiesta de la Sidra Natural. Normalmente el Área suele estar petada, por lo que optamos por el parking junto a la playa de San Lorenzo. Amplio y tranquilo. Cenamos en el restaurante Rubiera , un clásico. Aprovechamos el emotivo festival folk asturiano Un de Grao de José Martínez Álvarez. y entre medias, visita a la Botica Indiana a por café y orujo. Bueno el continente y el contenido.

En lo cultural hay mucho, pero optamos por ver las termas romanas de Campo Valdés, parte del yacimiento arqueológico de Cimadevilla. Muy bien explicadas e interesantes.

Segundo día : Gijón Cudillero

Gijón es amable, pero basta que salgas un Km en dirección Avilés, para que recibas como una bofetada, el olor y el color óxido de la industria minera y del acero que han forjado el alma astur.

Las monstruosas laminaciones que preceden a Avilés te descolocan al estar completamente rodeadas de verde.

En Avilés habíamos estado recientemente celebrando nuestro aniversario de boda, por lo que hicimos un paseo rápido. Merece la pena para dos días y disfrutar de la abundante zona húmeda.

Fue curioso ver a muchos militares de todas las armas y señorones y señoronas haciendo un homenaje al Adelantado, Pedro Menéndez de Avilés, de amplia historia bizarra.

Salimos hacia Cabo de Peñas, desde donde pudimos ver el paso de un grupo de delfines durante un montón de tiempo.

Nos acercamos a San Esteban de Pravia. El pueblo era en la práctica un gigantesco cargadero de mineral de carbón, con destino a AHV. Ahora es más un parque arqueológico industrial. Mucha historia cercana y un presente aún a medio camino de intentar ser un espacio turístico.

Cudillero. Es uno de los poco sitios de Asturias donde la masificación puede provocar alergias, pero nunca tan grandes como las que provocan a los autocaravanistas vagos. Son miles los comentarios del tipo “no nos dejan ni pasar “. Y basta con ir un poco más adelante en la carretera y bajar al puerto y dormir al lado del mar, que es lo que hicimos nosotros. A pesar de sus colores azules y apariencia de anfiteatro, hay una larga lista de pueblos en Asturias, no tan conocidos, pero al menos tan bonitos. Paseo y a cenar en casa.

Tercer día : Cudillero Tapia de Casariego

Nos pusieron muy bien la playa de la Concha d’Artedo pero no nos acabó de gustar.

Algo parecido nos pasó con Cabo Vidio y la playa de Cadavedo.

Luarca, otra de las poblaciones saturadas, pero atentas con las AC. Aun cuando algunos no lo encuentran, el parking P2 está al lado del pueblo y se puede dormir. Centro de la ciudad en la ría, con el mar cercano pero sin verse. Muchas referencias a Severo Ochoa lógicamente (nació y fue enterrado). Y un cementerio con una ubicación espectacular (aunque puestos, el de Comillas casi me gusta más…).

Parque Barayo: Estuario, playa, dunas.. Un sitio muy salvaje y agradable. Dicen que hay nutrias y todo, pero verlas no las vimos.

Puerto Vega: Llegamos a la hora del vermut ( que en Asturias es tarde) y se nota que mucha gente va a comer. Muy buena pinta de restaurantes. Nosotros picamos raciones de rabas y bocartes. Ambiente festivo y relajado. Jovellanos tuvo la mala suerte de morir en éste sitio.

Navia tiene área y restaurantes, pero no se si porque la conocí por trabajo  no me acaba de gustar. Pero al lado está el Castro de Coaña. Visita obligada. Algo novedoso fue la explicación de las saunas para rituales, con una entrada parecida a una gatera.

Tapia de Casariego: No lo sabíamos pero caímos justo en medio de la XXVIII edición de la feria de Campomar. Graciosa. Paseo relajado por todas las playas unidas por una senda y picar en los bares del puerto.

Dormimos en el Área. las rayas están un poco estrechas pero con buena voluntad se puede aprovechar mucho el espacio.A diferencia de Cudillero, Tapia es uno de los sitios que aparecen en forma de alabanzas gracias al área frente al mar. Puestos a ser pejigueras , el cartel de Mercadona casi se ve más que la playa….y podrían animarse a quitarlo.

Cuarto día : Tapia de Casariego Ribadeo

Tocaba relajo. Playa de Penarronda, calificada como monumento natural y lo es en bastantes sentidos. Dunas, río, playa ancha y a disfrutar. Playa de Arnao, más salvaje y pequeña. Con piscina natural. Visita bonita y relajada a Figuera y Castropol. Y conviene visitar los criaderos de Ostras de Acueo, pero llamando, ya que dependiendo de las mareas están al trabajo y no a las visitas. Buenas ostras a un precio razonable. En la pescadería de Castropol no siempre hay marisco.

Para paseos de interior una de las visitas típicas es la Cascada del Cioyo, cerca del valle de Obanza y de la población de Belmonte.

Cena en Ribadeo y paseo largo. Es más ciudad que Castropol y la parte vieja en los alrededores de la plaza están animados, Se puede dormir abajo en el puerto, de poco interés, pero optamos y fue un acierto por ir a Isla Pancha. Un sitio precioso para poder respirar el mar.

 

Quinto día : Ribadeo Foz

La mayor parte de las playas que están en éste tramo son agradables, excluida la de Las Catedrales. Ya la hemos visto ,incluso cuando podías bajar con la toalla. Solo ver el parking, las colas, y la gente opté por enfurruñarme y esperar a que Ana diese la vuelta de rigor.

 

Nos acercamos a Mondoñedo. La catedral, la casa de Cunqueiro y el barrio de los molinos bien merecen la visita.  La tarta de Mondoñedo exige una degustación pausada y pesada, con mucha cosa. Dicen que está basada en la gastronomía medieval, a tono con las pantagruélicas colaciones. Y no digamos la veneración al Rey de las tartas. Casi mayor que al poeta….

A Foz llegamos justo al día siguiente del desembarco normando. Nos perdimos lo único que da alegría al pueblo. Olvidable.

Eso sí, el área a lo largo de la ría espectacular. Y buenos sitios para comer.

Sexto día : Foz Bares

Hicimos nuestra visita obligada a la Basílica de San Martiño de Mondoñedo. Románica del S XI, bien cuidada y cerrada los lunes para desgracia nuestra.

Castro de Fazouro y al lado la playa de Arealonga.

Si no la has visto nunca, una visita obligada es la Fábrica de Sargadelos en el concejo de Cervo.

Burela tiene un barco bonitero para visitar y a principios de agosto, una buena fiesta del bonito.

Punta Roncadoira, del municipio de Xove es una buena experiencia para ver el perfil del punto más septentrional hispano, que es Punta de Estaca de Bares

Viveiro es un pueblo con dos caras. La exterior a la puerta de Carlos V, con el ajetreo y el tráfico de una ciudad, y una sensación bastante caótica y el interior con las plazas, las calles protegidas y las iglesias que parece parada en el tiempo. A esta merece la pena dedicarle tiempo relajado. Terrazitas y bares en abundancia.

Para los que no quieran ir a Lourdes hay una réplica de la gruta, menos masificada…

En Viveiro nos mencionaron el Souto de Retorta y los eucaliptos centenarios, pero sobre todo la Romería de Naseiro como ejemplo de romería agrícola de cinco días y además estábamos en uno de los días especiales por ser la bajada del río Landro,. Ahí nos fuimos. Hay zonas de aparcamiento que valen también para colocar tiendas de campaña o Ac, o cualquier cosa que sirva para dormirla. Metros y metros de zonas parapetadas, en las que cada una era para una familia o amigos, con todos los avíos de comer, beber y dormir. Como las casetas del ferial pero en rústico. Los escenarios, !!!dos!!! mayores que los de muchas capitales, zona de barracas, bares y a la hora que fuimos mucha chavalería en plan botellón, con los carritos de las bebidas. Aguantamos la mitad de la bajada y de la misma nos fuimos antes de que empezara a llegar la muchedumbre para las fiestas musicales y sonoras y nos bloquearan la salida.

Para los de Portugalete, es como un San Nicolás de cinco días seguidos. Demasiado para nosotros.

Bares y Punta de Estaca de Bares: Para los que somos del norte visita obligada. Separación oficial del mar Cantábrico y del Océano Atlántico. Dormimos en el pueblo. Visita obligada también, a tomar unos blancos, a los dos bares. Y dormir tranquilamente con el viento y la lluvia (uno de los pocos días). No nos podíamos ni imaginar lo que hubiera sido en Naseiro.

Séptimo día: Bares Pontedeume

El recorrido desde Bares hasta Espasante, tiene una buena serie de miradores de los acantilados. Han organizado varias rutas (de las algas, de los miradores, de los marineros ) de aproximadamente veinte interesantes kilómetros.

Espasante nos gustó mucho por la tranquilidad de su parte viaje y las vistas desde el parking de Ac. Panadería muy rural y buena.

Paseo por Ortigueira y sobre todo por la playa de Morouzos, que une la ría de Ortigueira y la ría del ladrido.

Faro de Cabo Ortega es especialmente impresionante y da miedo bajar la cuesta. Imperdible.

 

Nosotros no hemos ido esta vez, pero quien no lo haya visto merece la pena el recorrido desde Cariño a Cedeira por costa viendo la vista del acantilado desde la Garita de Herbeira y visitando después a Santo Andre de Teixido

Cedeira no nos gusta mucho, aun cuando tiene una playa ciudadana muy agradable y parking de AC. Pero tiene un templo gastronómico que es el Kilowatio.

El recorrido costero se hace muy agradable, optamos por pasar de Ferrol e ir a Mugardos. No nos gustó, pero el paseo hasta el castillo de la Palma merece la pena. Y si además fue uno de los sitios donde estuvo preso Tejero, sabe a mejor aún.

Digamos que la ría del Ferrol la abandonamos sin muchas florituras.

Ares nos gustó como zona de turismo familiar y tranquilo. El tópico de playa, paseo y pipas veraniego.

 

Pontedeume: Una preciosidad de casco antiguo. Para las AC no está muy bien, los sitios aconsejados con señales de prohibido. Pero merece la pena el esfuerzo. Cenamos en la calle en terraza junto a cientos más. Ambiente bonito de noche veraniega relajada. Y a la mañana ronda de monumentos. El mercado esta en remodelación.

Octavo día: Pontedeume A Coruña

Mañana en Pontedeume y tarde en A Coruña.

Cercano a Pontedeume, hay que ir al paseo por las Fragas do Eume y a la visita al Monasterio de San Xoan de Caaveiro. Si encima tienes la suerte de que te toque la misma persona que nos atendió a nosotros, que lo sentía y vivía, mejor por partida doble. Preguntar en el primer sitio o llamar antes para informaros por tema de autobuses y plazas. Hay poco aparcamiento y menos para AC.

Dejamos sin visitar esta vez Betanzos, pero merece la pena y mucho si no la has visto.

En el municipio de Miño, una de las playas curiosas de Galicia. La praia Grande.

A Coruña siempre es un placer, aprovecharla. Para los enamorados de Roma, la visita y los paneles de la Torre de Hércules son excepcionales. Mucha gente pernocta ahí. Yo prefiero la zona del acuario. En cualquiera de los casos el paseo es bonito y hay tranvía.

Noveno día: A Coruña Caión

Caión está en un emplazamiento muy agradable, tiene una zona preciosa para pernoctar, que además está junto a la cetárea, mar, playa, Arqivo da Pesca, Iglesia marinera y paseos. Fué un día completo gastronómico. Lectura sobre las piedras junto al mar. Buey y mejillones, albariño y siesta. Paseo, lectura, empanada, ribeiro, orujo y a dormir.

Décimo día: Caión Laxe

Normalmente en la información se habla ya de la Costa de la Muerte desde Caión, otros desde Malpica y algunos más puristas desde Roncudo. En algunos museos del mar, se ven los mapas de naufragios en la Historia y esta zona aparece en negro de tantos puntos negros.

Playa y laguna de Baldaio zona de humedales y dunas muy bonito y agradable para estar tomando el sol. Buen recorrido hasta la Playa de Razo.

Hicimos un desvío por San Estevo do Buño y sobre todo el Ecomuseo Forno do Forte. Un curioso sistema de compartir instalaciones y vivienda por diferentes ceramistas. De camino vimos La Pedra da Arca y la Mamoa de Folgueira, Domen y túmulo respectivamente.

Malpica tiene una chica en información que le tendrían que poner un monumento, garbo, pasión y enamorada de su terruño. Es mejor avituallarse en el mercado y super y salir del pueblo, eso si, se nota ambiente de ciudad, agradable por la gente. Pero el paseo hasta la ermita del Santo Hadrián y las vistas de las Sisargas si merecen la pena.

Nos gustó mucho la playa Seiruga. Faro de Punta Nariga, con su escultura, terraza y un entorno rocoso espectacular.

Fuimos a ver la iglesia de Santiago de Mena y las torres de Mena. Algo hicimos mal, nos metimos entre aldeas y en una casi me quedo atorado sin poder salir atrás o adelante. Por un pelo nos toca grúa y chapa. Después del susto, ya ni me acuerdo como eran los dos monumentos.

Corme, se hace agradable la visita. Y el Faro de Corme y Cabo Roncudo merece la pena la visita. Las cruces recuerdan que la zona, aún no pareciendo tan peligrosa, lo es, y que el percebe tan famoso tiene un precio alto bañado en sangre.

 

Es peculiar ver la Pedra da Serpe, de camino a la aldea de Gondomil, casi te la pasas y no hay sitio para aparcar. Su peculiaridad es la serpiente alada, y dicen que no es normal en nuestra cultura, pero si en la  precolombina.

Otra curiosidad es el Monte de O Faro, situado en el interior en la punta del monte y con una señora vista. Ya no se utiliza, pero era de los de hoguera.

La playa de Balarés merece la pena, salvaje y con un muelle de la segunda guerra mundial, para cargar titanio y wolframio para los alemanes.

Laxe Por la noche nos desanimó, ya que los bares estaban cerrados y el pueblo estaba muerto. Dormimos muy bien, a la orilla del muelle.

Decimoprimer día: Laxe Camariñas

Por la mañana Museo do Mar y dentro además una exposición temporal del fotógrafo José Vidal. Ambos muy interesantes. Faro y la curiosidad de la Playa de los cristales.

Por el camino dirección Camariñas, fuimos a ver el Dolmen de Dombate, que con seguridad se convertirá en el recuerdo permanente de éste viaje. Uno de los mejores dólmenes en presentación ,mantenimiento y explicación. Imperdible. Y encima la misma mamoa tenemos dos dólmenes de diferentes edades. Al lado están las Penedos de Pasarela e Traba, pero no vimos el camino como para ir con Kapu, así que desistimos de hacer la caminata.

 

 

Volvimos a Laxe a pastar en su playa, y luego pasamos por la Playa de Soesto, salvaje, surfera, campera y autocaravanera.

A Camelle, intentamos ver el Museo de Man, personaje curioso que cercano al espigón, puso su ermita/vivienda y una especie de museo al aire libre con sus peculiares formaciones. Pero llegamos tarde, con lo que vimos su obra sin contextualizarla.

 

Desde un poco más adelante se puede coger una senda que va hasta el Cabo Vilán, pero nos dijeron que con Kapu sufiriríamos ambos, así que optamos por ir desde Camariñas. Ya anochecía con lo que las vistas , de ensueño.

En un viaje anterior habíamos comido una buena caldeirada de rape, pero no nos acordábamos donde. Pues fue en el O meu Lar de Camariñas.

Repetimos y dormimos como los ángeles. Hay parking por la zona del puerto.

Decimosegundo día: Camariñas Fisterra

Probablemente el recorrido por la Ría de Camariñas es la que más nos ha impactado. En el ärea de Ariño, además de instalaciones de lujo, unas vistas, la playa los pinos, el ambiente lo hacen muy agradable.

Siguiendo la ría y sus entrantes, pasa por un pueblo que es más aldea, Cereixo, que nos ha parecido la aldea más bonita de toda Galicia. Andarla , oleral y sentirla co pausa.

 

Playas de Lago y Leis muy agradables y difíciles de aparcar.

Muxia, como parte del camino ampliado de Santiago y por la parte esotérica de las piedras cercanas al Santuario de la Virxe da Barca es visita obligada, pero que dura poco tiempo.

Faro Touriñan, como vamos de hitos geográficos, pasamos del más septentrional, al más occidental.

Y como no, Fisterra punto que en las últimas peregrinaciones a Santiago he visto que se ha convertido en un punto obligatorio en los grupos más jóvenes. Dormimos en un Área sin muchas florituras. Habíamos llegado tarde, justo a tiempo para poder ver la medio puesta del sol junto a cientos de peregrinos, pero se metieron las nubes y quedó descafeinada.

 

Decimotercer día: Fisterra Porto do Son

Dejamos Costa Da Morte para pasar a Rías Baixas. De alguna forma las rías de Corcubión y la Muros y Noia, tiene la ventaja/desgracia de no ser tan turísticas como la de Arousa o Pontevedra.

Cogimos a una autoestopista, que nos dió la excusa, para no repetir en Ezaro y su cascada que desemboca en Mar ni la larga playa de Carnota. Llegando a Muros sin paradas pero con unas vistas espectaculares por el recorrido que va siempre al ras del mar.

Está mal decirlo, pero Muros nos encantó, pero lo que nos sorprendió y nos engatusó fue la pila bautismal de la serpiente. Otra peculiaridad no conocida en otras partes y bastante sorprendente pensando la utilidad que tenía. Ya me imagino en algun cas al inquisidor obtuso intentando cargarse al escultor que lo hizo.

 

Y frente a Muros el Molino de mareas.

Llegamos a Noia. Pueblo coqueto y agradable.

Porto do Son fue el sitio de parada, para ver el Museo Marea y el Castro de Baroña, se nos metió la neblina y no pudimos sacar muchas fotos, pero el castro es espectacular, por la ubicación , la buena conservación y la sensación que da.

 

 

Nos lo habían recomendado y cenamos en el Hórreo. Una fideuá de mariscos. Bien. Tuvimos que pedir tupper.

Dormimos en el muelle.

Decimocuarto día: Porto do Son Boiro

Esta parte del recorrido es muy agradable con infinidad de cals, pequeñas playas rocosas, pinos, rios….

En la información turística de Porto do Son sacan fotos de 24 playas.

Nos aconsejaron ver la del Dique, antes del Castro y la del Río Sieira, siempre y cuando hiciésemos el camino y pudiésemos ver un puente medieval de miniatura.

 

En la de As Furnas dimos cumplido homenaje a la valerosa decisión de Ramón Sampedro y pudimos ver el sitio origen de su invalidez. Impresiona.

Una visita obligada es el Parque Natural de las Dunas de Corrubedo y lagunas de Carrregal y Viaxan.

Hay dos miradores que merecen la pena el esfuerzo: Mirador de Pedra da Ra y el da Curotiña.

Entre medio nos acercamos al Dolmen de Axeitos, entre medio de árboles.

 

La playa Lombiña del municipio de A Pobra do Caramiñal sobresale.

Boiro tiene una buena playa y un buen área de servicio junto a la playa. El acceso al pueblo sorprende por la fastuosidad de sus chalets que dicen son de la familia de un conservero. Igual hacen los cumpleaños con todo el pueblo….

Decimoquinto día: Boiro Cambados

Sin comerlo no beberlo en el primer viaje que vinimos por aquí nos coincidió el ataque vikingo en Catoira. Un exceso, muy divertido.

La ría de Arousa va a estar siempre marcada por el contrabando y la droga, para desgracia suya. Y suerte para el éxito de Fariña.

Fuimos recorriendo los pueblos sin parar más que en el recorrido de la Illa de Arousa. Día de playa y llegada a Cambados. Visita al mercado a por ostras y nécoras, último capricho en este viaje, que ya terminaba. Siempre nos ha gustado Cambados y le dedicamos tiempo a pasearla y beberla. Dormimos en el muelle junto al mercado.

 

 

Decimosexto día: Cambados Pontevedra

Pasamos con dificultad por algunos de los sitios tan turísticos de esta zona como O Grove, Portonovo, Sanxenxo y paramos en Combarro para la vuelta de Hórreos y en el Mosteiro de San Xoan de Poio. Comimos en el área del Parque da Memoria, muy agradable si no te pilla el viento en contra proveniente de la conservera.

Pontevedra tiene un buen área, cercano al centro. Un centro con mucha vida alrededor de las diferentes plazas. La cabeza ya en el camino de vuelta, pero buen fin de fiesta.

La ría de Vigo nos quedó dentro de las tareas pendientes.

Que os aproveche vuestra estancia, en esta Galicia que aún es tan furgoperecta.

2 comentarios sobre “Galicia: Dieciséis días oyendo la mar.

  1. Flojo, poco detalle… Sitios mal escogidos. Ja ja vaya guía de viajes más práctica!
    Ese mismo recorrido lo hacíamos todos los veranos desde Asturias y me ha chocado que no os haya gustado la Concha de Artedo para nosotros es espectacular, una paella en Casa Miguel con el run run de los guijarros, lo mas.

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