Pateando Las Merindades

después de muchos DÍAS bajo la lluvia

Se nos había olvidado esa Euskadi que aparece en 8 apellidos vascos donde siempre llueve. Y se ha hartado a llover. Noviembre del 2021 ha sido con diferencia de los meses más lluviosos de los que se tiene registro. Así que cuando nos dijeron que venía una semana buena, salimos a secarnos nosotros y Kapu, que milagrosamente aguantó estoica y sin filtraciones la chaparrada.

Por cercanía optamos por patear las Merindades, que tienen un patrimonio muy interesante de nacederos de ríos, cascadas, desfiladeros y demás variantes acuíferas. Sin olvidar la espina dorsal del Ebro, que estaba crecidito, como lo sufrieron en Navarra y Huesca.

Lo que no nos imaginábamos, es que muchas de las cascadas mueren casi en el mismo momento en el que deja de llover.

Ni tampoco que el sol, que estaba por ahí arriba, estuviese tan tapado en una niebla que te deja helado.

Nosotros no somos de nieve, pero es la semana que más frío continuado hemos pasado, con casi todas las noches bajo cero y con las mañanas que no se despejaban hasta la hora de vermú vizcaino, allá por la tarde. Y como buen invierno oscurecía pronto.

Curiosamente y para lo vagos que somos cuando estamos sin sol, nos hemos puesto las botas todos los días y casi todos alguna rutilla ha caído. Y aún cuando parezca que me quejo, ha sido divertido.

las merindades

Para muchos vizcaínos (especialmente los que no van a Castro, Laredo, Noja, Ajo…) la zona norte de Burgos ha sido desde hace mucho tiempo una salida natural. El valle de Mena, y el triángulo de Villarcayo, Medina y Espinosa son puntos habituales de visita y estancia.

Como historia, la tienen amplia, por ser el nacimiento de Castilla y el Monasterio de Oña el primer panteón Castellano. Y como arquitectura, mucha de la que nos gusta con más de cinco rutas de románico rural y algunos ejemplos espectaculares (Vallejo, Sión, Pantaleón…..) que justifican solo el viaje.

Pero esta vez no tocaba. Queríamos cascadas y arroyos y el Ebro.

Si hablamos del patrimonio acuífero, en los folletos turísticos aparecen 38 lugares de interés. Y que por una vez parecen de verdad interesantes.

Nosotros no podíamos llegar a todo y nos hemos quedado con ganas de repetir, ahora que sabemos algunos trucos. Los más importantes, es que para las cascadas o saltos hay que ir cuando llueve o acaba de dejar de llover. Y que hay que llevar katiuskas altas o te tienes que dar la vuelta al poco de empezar. No sabes cuando empieza el arroyo o acaba el camino, ambos con agua.

Éste fue nuestro viaje (la mayor parte de las rutas que hemos hecho están en Wikiloc en mi cuenta Josu Lesaka Lizaso)

ENTORNO MONTE SANTIAGO Y DELIKA

Por querencia solemos empezar los viajes hacia Burgos por Artziniega. Nos parece lo más medieval que tenemos cercano. A la mañana siguiente empezamos por la senda verde de Delika. Intentamos llegar hasta la base de la cascada, pero después de muchos vadeos, tuvimos que tirar la toalla más menos un kilómetro antes del punto de caída. Mucha agua en el río, pero apenas agua en el salto. ¡Desilusión!. Una chica nos dijo que lo había hecho dos días antes y vió el salto como solo lo vemos en los documentales de la ETB2.

Ya que estábamos, hicimos la ruta normal hasta el salto en el Monte Santiago, pero aparcamos en el aparcamiento más lejano. Bastante recorrido para poco premio de agua. Pero la vista de la meseta CORTADA A CUCHILLO es espectacular. Volveremos con paraguas o con deshielo para ver por fin el salto.

Dormimos en Valdegovía, pero casualmente el Bar Batozki, donde en su momento cenamos muy bien, no da cenas entre semana y el otro restaurante, tenía día de descanso. A la mañana con un niebla imposible fuimos a Miranda a que Ana se comprase una katiuskas (yo ya las tenía en el almacén de Kapu).

entorno de SOBRÓN

El Valle de Tobalina es espectacular, pero ha sufrido los problemas derivados de la mala imagen de las nucleares. Mucho antes había restaurantes, un balneario y zonas de esparcimiento. La cercanía de Santa María de Garoña, río arriba, no provocaba mucha seguridad a los usuarios del río abajo y murió. Ahora, con el cierre de la nuclear, se intenta darle la vuelta y aprovechar la zona con embarcadero y actividades acuáticas.

Nosotros hicimos el recorrido del río Purón y el camino de Santa Ana, desde la población de Herrán, con un buen parking donde poder pernoctar. Por un problema técnico no está nuestra ruta en wikiloc, pero hay cientos.

Para dormir un poco acompañados, preferimos bajar a Frías.

Y de paso cenar en uno de los restaurantes. Comida suave, huevos, patatas, morcilla y chorizo. Y a combatir el frío. No nos atrevimos a quedarnos en el parking de abajo y como estábamos solos subimos al del pueblo, que sabemos positivamente que no se permite pernoctar. Pero en invierno, con mucha educación, suelen ser más flexibles con nosotros.

Flores de Hielo

Como si fuéramos novatos, por segunda vez el sistema protector de heladas nos vació el agua de Kapu. A la mañana en el área de AC la fuente estaba helada y a pesar de ser las nueve, nos dijeron los del ayuntamiento que estábamos a menos cuatro grados. Nos salvaron las garrafas de agua y el recuerdo de la cena. A partir de ese día hemos dejado la calefacción calentando el agua toda la noche.

Es la mañana más cerrada, descartamos el recorrido que íbamos a hacer por los saltos del Molinar de Tobera y nos vamos hacía Pesquera, para hacer los recorridos por los meandros del Ebro.

Pasamos por Trespaderne para avituallamiento. Y ya de perdidos, vimos las cuevas o Eremitorios de los Portugueses. Curioso sitio bordeando el arroyo de Tartales y que por estar al lado de la carretera queda desmerecido.

Y justo al lado contrario nos acercamos a Pedrosa de Tobalina para ver el salto del Peñón, que casi siempre tiene agua y es bastante espectacular.

entorno valle de valdivielso

Dando vueltas hasta poder ver el sol nos fuimos acercando al valle de Valdivielso. Una cocada de sitio. Como parado en el tiempo. Pequeñas poblaciones con sus palacios, casas viejas y otras antiguas. Después de hacer un recorrido con Kapu por todo el pequeño valle, paramos en Arroyo de Valdivielso, para una etapa corta hasta La Gargantilla y Las Cuevas de los Moros.

En pocos kilómetros una entorno un desfiladero de película y si hubiéramos tenido tiempo hubiéramos podido subir a la Portilla y ver el valle de Medina y Villarcayo. Las Cuevas de los Moros son realmente nichos mortuorios alto medievales atribuidos a la dominación árabe.

Arroyo de Valdivielso

Antes de empezar el recorrido, hablamos con un chico. Y nos contó que él y su pareja y los niños, cambiaron de aires. Vizcaínos de ciudad que optaron por vivir en la antigua casa del médico de Arroyo. Ella dedicada a la educación y el a un negocio de quesos de cabra. La fábrica está en Valdenoceda (El Carluque,SL).

Y Valdenoceda merece la pena su visita. Su torre, que guarda el valle y que desde el puerto de las Mazorra deslumbra. Nosotros dormimos pegados a la Iglesia frente a la Torre.

Aún cuando no lo hicimos por la niebla, un paseo famoso es el de las pasarelas de los Hocinos. Y un penal antiguo sobre el Ebro. Trabajo para la próxima.

entorno de puentedey

Como todas las mañanas, imposible hacer recorrido y nos fuimos a Villarcayo. Una perdición. Encontramos un bar con buenas tortillas y mollejas de cordero y lo que es peor, una panadería donde, por fin hemos encontrado de nuevo las excepcionales tortas de aceite, los buenos choripanes y muy buenas tortas de chicharrones. Panaderia Fuentes, A repetir. Saciados a Puentedey que empezaba a clarear.

Hicimos un recorrido muy habitual que es llegar hasta la cascada de La Mea. La vimos con poco agua y por tanto bastante triste. Pero el siguiente era la Poza del Infierno en un pueblo recoleto como Quintanilla de Valdebodres. Solo por esto ya mereció la pena.

Puentedey siempre es espectacular. Y la vía verde o el mirador te dan perspectivas diferentes a las habituales de entrada. Ana veraneaba de pequeña y no hace mucho pasamos un Belén Viviente en el entorno de las casas del puente natural horadado en la piedra.

Un disfrute de día y, por una vez, algo más largo. Se veía un atardecer razonable y nos fuimos hacia Reinosa por el embalse del Ebro. Aún cuando habíamos estado nos sorprendió el Reinosa prenavideño. Con las tiendas engalanadas y bonito ambiente en la calle.

entorno de espinosa de los monteros

En Reinosa fué el primer día que no heló demasiado por la noche y que desde las nueve estaba ya limpio. Aprovechamos para hacer la otra parte del Embalse. Más bonita y con servicios para Kapu. A tener en cuenta en verano.

Nos habían comentado el recorrido de las Diaclasas de Cornejo. Ha sido la única decepción en todo el viaje. La niebla otra vez. Y la corriente del río no dejaba pasar a la zona interesante, que después de una buena vuelta estaba justo al lado de donde habíamos aparcado. Mucho recorrido para poco premio.

Dormimos en Espinosa, en un área bastante alejada, pero en el pueblo un ambiente agradable de bares. Ya olía a fiestas navideñas.

La vuelta la hicimos por Villasana de Mena que siempre nos gusta. Limpieza de Kapu, tarde al solillo (dentro de Kapu, que fuera hacía frio) y a Portu.

Y a pasar las Navidades en Tolosa y empezar a planificar el viaje a Italia, que a pesar de la nueva variante, esperamos poder visitar la zona de la Toscana.

Ya estamos vacunados con la tercera y somos bastante precavidos en los contactos y aglomeraciones. Hacía mucho tiempo que no salíamos un poco más lejos que Portugal y Francia.

Ya lo iremos contando

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