PASEANDO POR EL ADRIÁTICO

CROACIA, MONTENEGRO, ALBANIA Y PUGLIA

No hay nada como revisar escritos y fotos antiguos para notar el peso de los años.

De los otros, ni comento.

En éste viaje repetiamos sitios que nos habían enamorado para poder verlos con más tiempo. Lo que no nos habíamos dado cuenta en el viaje, pero si ahora al escribirlo, es que el más cercano era del 2015 a Puglia y a Croacia el primero en el 2011 y el segundo en el 2014. Ufffff y parecía ayer.

El objetivo expresado y verbalizado por algún miembro de ésta pareja, era estar siempre a la vista del mar. Y la compensación ha sido pasar varios días en Roma.

Así todos contentos.

El viaje de ida ha sido solo por tierra y con pocas paradas antes de llegar a Trieste.

Trocito de costa de Eslovenia, Croacia, Montenegro, solo un suspiro, y Albania.

De ahí en barco hacia Brindisi.

Y tuvimos algunas dudas si cerrar el círculo alrededor del Adriático yendo hacia Rávena que nos gusta mucho. Pero demasiados kilómetros y Roma esperándome (realmente con la gente que había a Roma, poco le importaba si iba o no….), por lo que optamos por ferry desde Civitavecchia hasta Barcelona.

Aún y todo, han sido siete mil kilómetros sin contar trayectos de barco.

Al precio del gasoil mejor olvidarme de hacer matemáticas…

Hemos pasado cincuenta y dos noches y esta vez hemos utilizado muchos autokampers, modalidad barata en Croacia y en Puglia, pero difícil en Montenegro y escasa en Albania.

Kapu se ha portado, pero hemos tenido dos sustos. Uno por el sistema de encendido del frigorífico y otro por no poder cerrar el toldo completamente por haberlo recogido mojado. Es curioso que conduciendo, parece como si la carretera fuera una sucesión de gasolineras, talleres mecánicos y tiendas de neumáticos (Albania parece un gran taller con poblados entre medio), pero cuando los necesitas y miran la AC empiezan a dirigirte a otros sitios. Y el idioma es una barrera dura. Como pasa en España, el inglés no está muy extendido, fuera de los jóvenes, en el entorno laboral.

Pero nada realmente preocupante aun cuando te fastidien un par de días.

Os paso el enlace del mapa del viaje. En negro los sitios donde hemos dormido, en azul los sitios donde hemos estado.

! Que aproveche !

https://www.google.com/maps/d/u/0/edit?mid=1sRRytFXg8TwOL_duBNdT41zcw10URONj&usp=sharing

LA APROXIMACIÓN

Después de la buena experiencia del viaje anterior de llegar a Italia por el paso de La Madeleine y bajando a Cuneo, hemos intentado repetirlo, pero el tomtom nos ha llevado por otro camino que ha resultado más aburrido y cansado.

Hemos pasado por el Oppidum de Ensérune y hemos vuelto otra vez a ver el sorprendente Etang de Montady (merece la pena ver como lo señala google maps).

Con los ojos cerrados para no caer en la tentación hemos ido pasando por las grandes ciudades de Piedemonte y hemos llegado casi por casualidad (o sea, que nos hemos desviado a instancia de parte) al Lago de Garda. Todavía está el Gardaland de cuando los niños eran tan pequeños y campingneabamos (seguro que está mal) por ésta zona.

Sin demasiada gente Desenzano, Sirmione y Peschiera son un buen aperitivo. Un poco de morros por no dar la vuelta completa, pero había que llegar a Verona. Repleta de turistas nos recuerda que aún siendo Mayo, éste viaje no tiene nada que ver con el que hicimos en enero.

Si no habéis estado anteriormente en Verona solo decir que siempre merece la pena y que no defrauda. Y encima tuvimos mercado importante de antigüedades y algo metalico compramos. Menos de lo que hubiera querido, pero empezábamos el viaje y no nos podíamos permitir llevar tanto tiempo unas botellas de cristal que hubieran quedado bien en casa.

Estos mercados de viejo son una de tantas debilidades que tengo.

El entorno de Venecia es feo a rabiar y como no íbamos a caer en la tentación de visitarla nos fuimos hacia la laguna de Marano, para poder de llegar de mañana a Aquilea y su espectacular Basílica Patriarcal. Ahora no lo parece, pero desde los romanos ha tenido una historia importante. En Grado, volvemos a comer pasta con Botarga, que ya casi se nos había olvidado cómo sabía. En Cerdeña las de Mujol y en Sicilia las de Atún. Pillarlas cuando las encontréis.

Y por fin llegamos donde podíamos bajar revoluciones y empezar el viaje, siete noches después de salir. Afortunadamente se acabaron los viajes, en los que la aproximación eran una sucesión de autopistas, cafés y llegabas a Venecia al segundo día después de haber mal dormido en alguna pensión de la Costa Azul.

eslovenia y croacia

En Croacia hemos estado una vez y media antes de éste viaje. La primera en los inicios con Kapu y nuestro hijos hasta Dubrovnik . La segunda solos, pero hasta Split. Siempre por la costa ( con una visita rápida a los lagos de Plitvice y a Zagreb).

Aún siendo más completa esta tercera vez, si no hubiéramos tenido que bajar a Albania, es probable que en Split hubiéramos cogido un ferry hacia Italia.

istria

La península de Istria forma una entidad aún cuando ahora está dividido entre Italia, Eslovenia y Croacia. Todo es Romano, Bizantino, Románico y con la influencia de Venecia durante mucho tiempo. Y eso marca carácter.

La costa es lo habitual que hacemos los turistas y no es de extrañar. Esta vez nos hemos metido algo más por el interior y ha habido sorpresas agradables, pero sigue siendo una buena decisión hacer la costa……

Nosotros hemos pasado cinco noches.

Sin entrar en detalle, en la zona eslovena Koper, Izola y sobre todo Pirán te marcan la pauta de lo que vas a ver en la costa de Istria. Pueblos blancos, torres venecianas, palacios, puertos protegidos, playas de piedra y mucho turismo, con especial mención al turismo de yates y veleros.

Si tuviera que volver a repetir, creo que la próxima vez a Kapu le pondría flotadores y una vela. Ver Croacia desde el mar tiene que ser un recuerdo impagable.

Por tierra y para las Ac, ojalá fuéramos un globo para atar la cuerda en cualquier esquina. Muy difícil poder aparcar.

Es de las veces que echas en falta la moto (demasiadas cuestas para animarnos en bici, que tampoco tenemos).

Ya en la parte Croata de Istria destacaremos a vuela pluma los imperdibles:

Porec, Rovinj, Pula y Opatija.

Pero entre medio te puedes divertir pasando por Groznjan, Motovun, Draguc, Pazon (donde dicen que Julio Verne se inspiró para la entrada al centro de la tierra), ruinas de la población de Dvigrad, el fiordo de Lim (mejor ir al mediodía, por los alrededores parece Grecia llena de asadores de cerditos…), Hum, Bale, encantador y su historieta de Casanova, Plomin, Brsec…

Opatija es una despedida bonita y peculiar de Istria. Rompe los esquemas y no vamos a encontrar nada parecido en Croacia, ya que es una especie de Niza o Santander o Donosti (pero menos bonita,jajajaja). Decadente, con hoteles señoriales, casi puedes oler las bostas de los caballos que empujan a los carruajes con la nobleza del imperio austrohúngaro antes de morir de muerte natural, guerra por medio.

Rijeka es otra excentricidad fruto de los imperios megalomanos. Creció por ser el puerto de la parte Húngara del imperio Austrohúngaro, por lo que siempre miraba de reojo a Trieste, la parte Austriaca. Pero después sufrió otra locura parecida cuando el vate Gabriele D’Annunzio, autonombrado como más importante de las letras italianas, se autoproclamó Duce. Merece la pena leer la historieta y si tenéis tiempo (hace falta, ya que es un tomazo) M:El hijo del siglo, donde la M es de Mussolini. Solo es la primera parte y Scurati amenaza con la segunda.

Volviendo al mundo romano y con tintes venecianos empezamos el recorrido clásico costero croata que ha enamorado a tantos alemanes naturistas.

jadranska magistrala

Es difícil entender y disfrutar de Croacia si obvias la D8 o Jadranska Magistrala. Ya conocida en el mundo Romano como prolongación de la Vía Flavia que unía Trieste, pasando por Istria, con Dalmacia y la importante Salona donde nació Diocleciano (fue de los primeros que llegó vivo a su jubilación y que dejó voluntariamente su imperio para dedicarse a sus huertas en un pequeño palacio que se conviritó en la ciudad de Split).

La seguiremos incluso por Montenegro.

Algo que queríamos comprobar es si seguía siendo fácil encontrar sitios donde poder acampar junto al mar.

En nuestro primer viaje a las entradas de los pueblos costeros tenias a abueletes con letreros ofreciendo sitios para dormir en formato habitación, zona para camping y/o también para autocaravanas.

Los abueletes ya no están pero los carteles están por todas partes. Haciendo spoiling, a diferencia de lo que nos hemos encontrado en Montenegro, la costa croata sigue manteniendo cierto nivel de respeto a la naturaleza.

Y se agradece.

Hemos pasado diez noches y la mayor parte las hemos pasado en esos Autokamps. Normalmente tienen cerca algún restaurante de pescado, sombra, acceso a las playas de piedras y un mar espectacular calmo, sin olas ni movimientos. Pero… en mayo el agua aún está fresca.

Ese abandonarse encima de la colchoneta y horas de estar sin hacer nada dentro del agua no ha podido ser, para tristeza de la otra parte de la pareja. De lo contrario no creo que hubiéramos llegado a Albania y seguro que no a Roma.

Otro punto conocido para los héroes que nos leen, es que no nos gustan demasiado las islas y eso en Croacia es imperdonable. Ya vimos en su momento la más turística de Hvar, y hemos repetido en Krk pero otras, conocidas y muy accesibles, Rab, Cres, Pag, Cornati, Brac, Korkula…, y así muchas más, las hemos visto desde la costa.

Y por mal tiempo hemos tenido que dejar de ver el Parque Nacional de Krka (los sitios que queríamos visitar están marcados en el mapa).

Con esas limitaciones hemos estado visitando:

Krk medieval, Crikvenica, Senj y su historia pirata.

Zadar espectacular. Merece la pena dedicarle tiempo. Y además de patear para ver su Catedral, las diferentes iglesias, su música nocturna y juegos de luz del atardecer, las pescaderías, las murallas…su museo de cristal, único. La ciudad es lo suficientemente grande para absorber turismo de cruceros sin atragantarse demasiado, pero es evidente que en Julio/Agosto dejará de ser tan visitable.

Por el norte está Nin y su relevancia para el glagolítico, preludio del actual cirílico y todo el recorrido con paisajes de mar y de las montañas cercanas enfrente.

Por problemas con la refrigeración nos tuvimos que ir a Sibenik, no lo resolvimos, no encontramos sitio para pernoctar, paramos en una playa idílica pero la cabeza estaba en el taller, hasta que sin saber cómo, se arregló y pudimos disfrutar de Sibenik en detalle. La primera vez solo vimos la catedral y alrededores.

La península de Primostan (parking caro e imposible fuera de él) con un paseo muy agradable.

Trogir. Tuvimos la suerte de que el único puente estaba en obras, con lo que solo con un transbordador (grande) se podía pasar a la isla. Un vicio.

Un inciso que se puede hacer en cualquier parte de Croacia es , cuando recuerdas estas pequeñas poblaciones de aire veneciano y presentes hasta más allá de Ragusa, la blancura de los edificios y de los suelos.

En la memoria, es como si estuvieras rodeado de mármol claro y brillante.

Es la famosa piedra de Istria y de la isla de Brac dilapidada a toneladas por los romanos, los venecianos e incluso, últimamente, los americanos que hicieron la Casa Blanca con ésta piedra.

Antes de llegar a Split nos paseamos por la bahía de los castillos construidos por los Venecianos. Hubo doce, se mantienen siete y con diferencia el más peculiar es el de Gomilica.

Llegamos por fin a Split. No soy objetivo ya que estoy enamorado de Split, no solo por ser romano hasta la médula. Durante siglos, el perímetro amurallado del palacio fue más que suficiente y los venecianos contribuyeron a ampliar un poco la zona del mercado y de la plaza donde por fin te sientes fuera de la muralla.

Disfrutarlo con tiempo aun a pesar de sufrir los cientos de turistas. No me dejaron ir a las ruinas de Salona y entre ambos optamos por no meternos la kilometrada para ir al paso de Klis y Sinj que ya lo habíamos sufrido la primera vez

Un poco antes de Omis celebramos nuestro aniversario en una playa con autokamp y restaurante.

Omis está en un sitio espectacular y tiene una parte medieval escondida entre las casas nuevas. Está lleno de actividades relacionadas con el río Cetina. Cascadas, paseos en barco, rafting y una peculiar cervecera gigantesca a las orillas, entre árboles y donde comimos platos típicos.

Makarska es bonita, pero empieza a ser más ciudad turística, sin esa personalidad que han tenido las anteriores

Siguiendo por la costa, las ciudades tuvieron su relevancia en la guerra, pero no son aptas para turismo.

Como íbamos a subir a ver las ruinas de Narona, sí o sí, hicimos un recorrido agradable por la ribera del Neretva, hast la población de Vid, donde está el museo arqueológico, moderno y curioso y ,a pesar de ser pequeño, intenso.

Merece la pena el kilometraje, al menos para un friki como yo.

Los caprichosos de ostras y mejillones, tienen visita obligada en Ston, y de paso a ver si alguien me explica para que son las murallas que circundan el monte y no la ciudad…

Dubrovnik es parada obligada si bajas hacia Montenegro y Albania y si coges cualquiera de los megacruceros del Mediterráneo. Y elegante, es a rabiar. Es también un inmenso restaurante y apartamentos para alquilar. Y de tan escaparate, que hicimos la visita y nos fuimos. Pensábamos hacer el recorrido de las murallas para sacar algunas fotos, pero nos pidieron 500 kunas por persona. Ambos casi 140 €, el equivalente a seis o siete días de Autokamp. Nos salió la vena escandalizada e hicimos el recorrido por el interior pegados a la muralla. Y vimos una Dubrovnik peculiar y diferente.

Si volvemos , repetiremos ese recorrido casi solitario aún cuando a poco metros estaba lleno de gente.

Cómo salimos de improviso de Ragusa/Dubrovnik queríamos buscar un autokamp camino a Cavtat que era la antigua Ragusa. Nos costó pero encontramos un aparcamiento y dejamos la visita para el día siguiente. Bonito a pesar de algunos hoteles grandes.

Y ya camino a Montenegro.

montenegro

Sin que sirva de excusa, a Montenegro solo le hemos dedicado una noche y dos día completos. Nada para hacerse una idea, pero es que parecía que nos habían echado mal de ojo.

Si había que tomar alguna decisión, tomamos la incorrecta y si lo hacíamos bien, los imponderables nos lo estropeaban.

Entramos por Herceg Novi, castillo en las alturas, pequeñas iglesias ortodoxas, un casco medieval bonito en la falda y abajo el puerto. Calles relajadas con gente desayunando. Como era pronto nos animamos a acercarnos a la Bahía de Kotor. En el mapa se ve que parece cerca. Y lo está, pero la carretera es de infarto.

Con diferencia es lo más bonito que hemos visto en mucho tiempo y Kotor no desmerece a Dubrovnik, solo que aún tiene menos propaganda (pero había cruceros aparcados y un montón de turistas con guías de paraguas).

El tiempo no estaba para baños, pero queríamos quedarnos. Vano intento.

Como veremos también en Albania, el turismo y los servicios parecen más dedicados a Julio y Agosto.

La carretera de Kotor hacia la salida de la Bahía no permite dos coches por lo que ejecicio de nervios.

Budva es probable que, si consigues aparcar y quitar de enmedio los hoteles, el puerto y las playas sean de categoría. Bastante tuvimos con conseguir pasar y seguir a la búsqueda de algún sitio para acampar.

Sveti Stefan es una península de las bonitas, la vimos desde arriba y tuvimos que seguir. Al final fuimos hacia un autokamp que lo ponían bien cruzando los dedos de que estuviera abierto. Fuimos por una carretera por la que ya no pude darme la vuelta, rompí un faro en la entrada pero finalmente había plazas. Éramos los únicos y parecía que no estaba abierto, pero salió la señora, nos cobró y pudimos aparcar. Por fin. En ese momento hubiera abandonado Montenegro en helicóptero. Y no sabíamos aún la noche de viento que nos esperaba.

Ahora, con tiempo, debiéramos haber decidido seguir por el lago Skadarsko y llegar a Albania al pueblo de Shkoder, pero entonces escapamos hacia la frontera por la costa, ya que la ponían como idílica.

Lo que vimos es una costa sobresaturada, con hoteles de los grandes y poca sensación agradable. Igual es que ya lo mirábamos con malos ojos. Paramos en Bar por lo que parecía un hotel hortera de los que luego veríamos en Albania, con apariencia de merengue e ínfulas griegas tipo Partenón.

Pero no, era una iglesia ortodoxa nueva, adscrita creo, al rito ortodoxo Montenegrino, escindido al igual que el de Ucrania del patriarcado Serbio. Todo bastante complicado.

Finalmente acabamos en Ulcinj que nos habían dicho que era la más albanesa de las ciudades montenegrinas. Realmente era Albana, hasta que en uno de esos trueques de la historia se quedó en Montenegro. A nosotros nos pareció muy marroquí. Disfrutamos del paseo y dimos fin a nuestra pequeña incursión en Montenegro.

Si volvemos será por Kotor.

albania

No teníamos mucha información, pero durante el viaje, apenas conseguimos ampliarla. La hoja oficial de Turismo es un buen ejemplo de como agrandar las virtudes.

Nuestros errantes viajeros familiares (Ane y Jon) acababan de pasar y nos dieron algunas pautas y un consejo que en Albania es fundamental: si no tienes cuatroxcuatro vete solo por las grandes carreteras. Cuando no hemos seguido el consejo, no sabíamos si llegaríamos enteros. Unos alemanes reventaron tres ruedas y se quedaron tirados a la búsqueda del mismo infausto kamper al que no conseguimos llegar, pero que conseguimos salir solo con susto, pero sin bajas.

Albania es pobre en general y tiene islas de riqueza. Quiere potenciar el turismo y tiene buenos sitios, pero llegar a ellos se hace complicado. Para que la Riviera Albanesa sea realmente operativa le faltan años. Pero van por buen camino. En zonas optan por los resort que ocupan toda la playa y parecen escenarios caribeños, en otras por la masificación que hemos visto en Montenegro y en otras pequeños chiringuitos tipo Caños de Meca o Vejer.

Si consiguen mejorar las carreteras será un buen destino.

A la pobreza con que salieron de la época dura de autarquía, hay que añadirle una estafa piramidal en el 97 que, dicen afectó, a la mayoría de la población. Esas perspectivas de riqueza, truncadas, parecen ser la razón por la que hay infinidad de casas empezadas y abandonadas. Que se mezclan con las viejas casas.

Hemos dedicado siete noches. Hemos visto lo que, entre todas las informaciones, indicaban como los imperdibles. La ausencia de información ha hecho que sigamos el guión inicial sin variantes, algo muy raro para nosotros.

Algo importante es que seguimos en la Iliria romana. Y esta parte de Albania era muy importante al ser el nudo de comunicaciones entre Bizancio e Italia a través de la vía Egnatia. Y nos va a permitir ver ruinas romanas de las buenas.

Shkoder fué una entrada agradable. Relajada, un cogollo bonito, con terrazas, tiendas, restaurantes, gente fina. Aparcamos en una especie de garaje con finca, donde había tantos coches de gama alta (Rolls, Bentley, Aston) que parecía un set de rodaje. Desde luego esa noche dormimos tranquilos. No irían a por Kapu. Tenían donde elegir.

Cenamos a gusto pescado en un sitio de los de precio medio-alto. Y nos dimos cuenta que en Albania, podíamos relajarnos a la hora de entrar en restaurantes. El resto de los países es, al menos, tan caro como España. En poco tiempo te das cuenta que salir fuera de España ya no te asusta. Que lo que asusta son los precios que tenemos.

Por no sé qué razón volvimos a dejar de lado el lago y nos fuimos hacia Kruje. Población tremendamente popular por ser la patria del héroe de la independencia de los turcos. Un señor con barbas largas y pinta de lunático: Skanderbeg. Parecido al personaje que se ve en Ninj y en Split, el obispo Ninski.

Es famosa por su iglesia, con boda incluida, castillo y un bazar que ahora han convertido en tiendas de chuches. Mi cabreo es solo por que los bazares para mi son como miel para las moscas y no vi más que algunas mantequilleras que ni se molestaban en tintarlas para que parecieran viejas. A pesar de todo razonable la visita.

Pasamos y ni nos bajamos de Kapu por Tirana, solo para confirmar lo fea que es.

En Durres a pesar de ser un puerto importante pudimos disfrutar de un buen ambiente. Ruinas del anfiteatro romano y de algunas murallas otomanas. Las playas al estilo italiano Lido, y la que éra pública semiprivatizada por la gente poniendo sillas y estorbos.

De camino a Berat, vimos las ruinas de Apolonia de Iliria. Espectaculares. En pocos metros se ve el odeón, restos de varios templos, paseos. Una gozada.

Berat y sus ventanas es junto con Ksamil y Butrinto lo más fotografiado y el mayor reclamo del turismo albanés. Es agradable y sorprendente. El casco viejo lo hemos encontrado en proceso de reforma, con lo que pasear casi imposible. Mezquitas, y callejuelas, castillo, cuestas, puente, río. Quizás no cubre las altas expectativas, pero una noche agradable con una cena peculiar en un sitio peculiar en medio de las callejuelas en el restaurante Lilli. Casi en exclusiva para guiris.

Como el barco a Italia lo cogíamos en Vlore, optamos por ir primero a Gjirokaster para luego llegar casi a la frontera con Grecia y subir por la Rivera Albanesa.

El camino fué horroroso. Nos equivocamos, cogimos lo más parecido a una pista mal cuidada. Como premio, vimos en una paraje desolador, lo que eran bombas de extracción de petróleo, algunas abandonadas y otras en funcionamiento. Estábamos tan preocupados por salir de la carretera que ni nos paramos a sacar fotos.

No sé qué pasó, pero cuando llegamos a Gjirokaster le dimos poca cancha. Paseamos, vimos el mercado (otro de baratijas), mezquitas y vimos también uno de los antiguos palacios otomanos, precioso. Pero de la misma, nos fuimos aún reconociendo que nos había gustado. Como era pronto nos fuimos al Caribe o lo más parecido, que es la playa de Ksamil. Un ejemplo de frontal de playas privadas con chiringuitos lujosos, paisaje espectacular, aguas verdes. Como el autokamp estaba cerca estuvimos pastando bastante tiempo sin hacer nada. De vez en cuando se agradece.

Al lado, en un recorrido bonito, están las ruinas de Butrinto, patrimonio de la Humanidad y uno de los imperdibles de la visita a Albania.

En un viaje sin sentido una vez hecho, subimos hasta el Ojo Azul, curiosamente uno de los más visitados de Albania. Una fuente de profundidad desconocida. Tal como fuimos nos volvimos y prometimos no volver.

Con idas y vueltas por conatos de gastroenteritis o vomitonas el paseo por la Riviera se nos hizo complicado, pero es que algunas de las playas son solo accesibles en land rover.

Hay que seguir la SH 8 desde Ksamil hasta Vlore. Nosotros solo pudimos llegar hasta las de Bosch, Porto Palermo, Himare, Gjipese y Palases, al resto o no pudimos o no nos atrevimos.

Como en los toros, diversidad de opiniones.

Estaban aún montando las hamacas y sombrillas caribeñas. Los chiringuitos estaban en proceso de puesta a punto. Quizás en Julio se parezca más a esas costas que en los blogs aparecen como el descubrimiento del año. A mi no me quedaron ganas de repetir.

Y en Vlore cogimos ya el barco dirección a Brindisi y al siguiente destino de la Puglia.

Creo que tardaremos en volver a Albania. Y es probable que en pocos años se convierta en un buen destino turístico más respetuoso con el entorno de lo que hemos visto en Montenegro. Que tengan suerte.

puglia

En La Puglia estuvimos en el 2015 y nos resultó tremendamente agradable y bonito. Hemos repetido muchos sitios, quizás con otros ojos y más tiempo y visto algunos nuevos que nos habíamos dejado en el tintero. Lo que sí tenemos claro es que nos sigue gustando y mucho y que es seguro que volveremos.

Os paso el enlace del post que escribimos en su momento sobre Puglia.

Le hemos dedicado diez noches antes de salir destino a Roma.

Brindisi es la primera sorpresa. Nos ha gustado mucho a pesar de ser un puerto importante.

Lecce, señorial, la hemos visto en detalle y hemos hecho el recorrido a las iglesias que publicitan en la oficina de turismo. La siguiente haremos un freetour. Merece la pena.

Otranto estaba preciosa. Se nota que van pasando los días y que nos acercamos a las fechas de más turismo y se agradece. Tuvimos la suerte de ver cientos de martines pescadores en sus nidos, en el parking donde pernoctamos. Nunca había visto tantos tan cerca. Y pudimos ver el mosaico normando del árbol de la vida de la Catedral, su espectacular cripta, el recordatorio triste del fanatismo por ambas partes de los 800 mártires…. y la iglesia bizantina de San Pedro con sus frescos de la misma época. Y el castillo, y el puerto y su historia. Un placer.

Gallipoli muy bonita, pero con un parking no tan agradable así que despues de la visita nos fuimos a la costa a cenar como señores en la Conchiglie Alto.

El recorrido desde Conchiglie hasta Santa Marta, a poca distancia, es precioso. Merece la pena disfrutarlo muy de mañana, sin problemas para aparcar. A la tarde será un caos.

Nardó ha sido una sorpresa de éste viaje. Señorial, medieval, viva. Muy bonita aún cuando los accesos parecen de gran ciudad fea.

Manduria no nos gustó, pero había que ir para ver los restos de la muralla ciclópea y los enterramientos mesapios. Un poco mejor de conservación no vendría mal.

Desde San Pietro (la playa de Manduria) hasta Tarento mejor olvidar la costa. Y aún cuando hemos intentado cambiar de ojos y de miradas, Tarento nos sigue sin gustar.

Volvemos a cambiar de mar y nos dirigimos a Martina Franca. La blancura señorial. Imperdible. Y dormir en el coqueto pueblo medieval de Locorotondo. Un placer.

Como ya lo conocíamos y hacía un día espectacular de sol, fuimos a Alberobello al amanecer. Casi solos, las tiendas de souvenirs cerradas. Disfrutamos como niños. Nada que ver con la primera vez que casi nos pegábamos con las riadas de gente. Sus trullos, espectaculares aún cuando por la carretera se vean a patadas.

Un descubrimiento de éste año ha sido Cisternino, aún no muy turística y muy agradable de pasear.

Y en éste mundo alejado aún del mar, la guinda es la población blanca de Ostuni. Hay que verla brillante desde lejos, circundarla y luego perderse por las callejuelas en cuesta.

Al llegar de nuevo a la costa, hay una sucesión de poblaciones de obligada visita y disfrute. Enamoran y no desilusionan, aún repitiendolas.

Monopoli, Polignano, por supuesto Bari, Giovinazzo, Molfetta, Trani, a disfrutar ya que además de lo turístico es una ciudad agradable. De tan bonitas otras parecen escenarios. Baretta le pasa como a la Barcelona antigua, se nota que vivió de espaldas al mar. Ahora con el lungomare se han reconciliado. Ya solo por la estatua sedente de Heraclio y la catedral merece la pena. Y pasear por las inmensas salinas de Margherita di Savoia.

La península de Gargano es curiosa. Las ciudades no son extraordinarias, pero el entorno es agradable. Paseamos por Manfredonia, Vieste que nos gustó mucho y la famosa Peschici en lo alto.

El acceso al Parque del Gárgano nos resultó complicado. Hay bastantes carreteras que estaban limitadas solo a coches. Pero nos faltó una guía más detallada, así que volvimos a la costa. Y de paso a ver los famosos Trabuchis.

Y aquí terminamos la incursión en La Puglia. Desde Locorotondo hemos dedicado seis de las diez noches, muchos días para un trozo relativamente pequeño, pero intenso.

camino a roma y a casa

La cabeza estaba en Roma ya desde Vieste, pero a Kapu le quedaba un buen trecho aún.

Hemos visitado agradable pero superficialmente Trémoli, Vasto, Ortona, Francavilla y Pescara de camino a L´Aquila. De cuando la visitamos (reciente el terremoto) a hoy en día las zonas comunes han mejorado mucho, pero aún tienen años para recuperar los barrios.

Pero para poder llegar a L’Aquila nos perdimos en medio del Parque del Gran Sasso o alguna de sus vertientes, kilómetros y kilómetros de valles angostos, subidas duras y vistas espectaculares. No se cuantos kilómetros hicimos en dirección a ninguna parte. Y eso con Tonton. Alguna vez haremos solo esa parte y seguro que disfrutaremos.

Desde L’Aquila hasta Roma fuimos por Cittaducale y Riete. Pero todo el camino hasta Roma precioso y apuntado en la lista de viajes pendientes.

Roma exigiría un post exclusivo solo para el. Hemos pasado cuatro noches como cuatro soles y lunas. Y sigo sin empacharme.

Como decía Ana, parece que no nos hemos mentido demasiado. Aún nos quedan las manos.

Salimos hacia Tarquina para agrandar nuestro conocimiento sobre los etruscos, pero como andábamos despistados no nos dimos cuenta que siendo lunes las probabilidades de encontrar algo abierto de museos tienden a cero.

Y ya de noche cogimos el Ferry hasta Barcelona.

Paramos en Cervera y en Aínsa. En ambos hay buenos asadores de brasa.

Con pocas ganas, dimos por terminado este largo viaje de cincuenta y dos noches.

nos Con sus días.

Aún cuando haya por medio algún otro viaje a Andalucía y Marruecos, el siguiente objetivo es Grecia y la parte europea de Turquía. Ya veremos.

Los de Furgobidaiak con su Guía a Sicilia, nos han recordado los dos viajes que hicimos, uno en tienda y con niños y otro en kapu solos y nos sigue tentando repetir.

Ganas y lugares no nos faltan. Seguiremos apurando el futuro (nada como terminar con un chiste malo para los sufridores que aún están leyendo).

Urrun arte.

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