¿Que pintamos en Las Hurdes?
Los que hayáis visto la entrada de Los Arribes, ya lo sabéis. Para los nuevos solo recordar que con éste viaje hacemos 100 en nuestra Kapu y lo estamos celebrando.
Ésta entrada corresponde a la visita que hemos hecho a la zona de Las Hurdes.
LAS HURDES
No sé si para algunos lectores, el nombre de Las Hurdes les trae algún recuerdo, pero, para los que peinamos canas y hemos sido carne de cineclub, Las Hurdes tienen un componente de morbosidad innegable.
Es evidente que han pasado muchos años desde la visita de Alfonso XIII y sus caritativas donaciones de pesetas, acompañados del Obispo de Coria y otras autoridades. Pero incluso han pasado años del documental de Luis Buñuel, en el que , y perdón por la falta de objetividad, me parece que lejos de ser panfletario pretendía dar a conocer una realidad como tantas, o como mucho mas extrema, de las que en ese momento afloraban en España.
Sea por lo que sea, el hecho que Las Hurdes sea una zona de especial protección para las aves, no era el factor determinante de nuestra visita.
Así que a la búsqueda del pasado nos encaminamos a Las Hurdes.
¿ QUE SON LAS HURDES?
Para los que somos del norte, tenemos la tendencia a pensar que el agua y el verde es nuestro.
Pero en la zona norte de Cáceres el agua y , en estas fechas, el verde, está presente en todas partes.
La zona norte esta integrada por Las sierras de Gata (que toca en la siguiente entrada), Las Hurdes, Las Batuecas y La Alberca. Actualmente algunas son de Salamanca y otras de Caceres, pero en la historia han sido primas hermanas.
Ahora que ya las hemos visto todas, es evidente que incluso hoy en día, Las Hurdes distan mucho de lo que nos encontramos por ejemplo en Sierra de Gata.
Ni la construcción, ni las carreteras, ni el paisaje se parecen.
Para conocerlas hay que pasar por sus ríos y valles. Eso es lo bonito y determinante de Las Hurdes.
El Ladrillar, el Alagón, el Hurdano, el Malvellido, el Esperaban y los Ángeles, son los ejes que nos van a permitir entender mejor la soledad y separación de estos valles.
El paisaje es abrupto. Los valles están encajonados. La pizarra y el brezo oscurecen el paisaje. Encinos y castañares. Y para los expertos multitud de especias endémicas.
Por mucho que te esfuerces la vista y el paisaje no animan demasiado.
Solo los alrededores del río con sus bancales de supervivencia, recuerdan que hablamos de valles habitados. Ahora, la mayor parte de estos bancales que daban vida, abandonados.
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